Esta entrada sigue la estela de la publicada hace unos meses sobre los presidentes de los Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial. En este caso, presentamos un listado de los presidentes del Gobierno desde la transición hasta la actualidad. Espero que sea de utilidad para estudiantes y aficionados a nuestra historia reciente.
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sábado, 23 de noviembre de 2013
sábado, 12 de octubre de 2013
Origen de la fiesta del 12 de octubre: del Día de la Raza al Día de la Hispanidad
| Plaza de Mayo, Buenos Aires. Festejos del Día de la Raza con una imagen de Cristóbal Colón. 1929. Fuente: Archivo General de la Nación, Argentina. |
No hace falta señalar que la fiesta nacional de España se celebra el 12 de octubre a causa del descubrimiento de América allá por 1492. Sin embargo, existe bastante desconocimiento con respecto a una festividad que nació hace ahora un siglo, impulsada desde España y buena parte de las repúblicas americanas de ascendencia hispana con el objetivo de estrechar lazos apoyándose en el patrimonio cultural común.
El padre de la festividad fue Faustino Rodríguez-San Pedro, presidente de la asociación Unión Ibero-Americana, en 1913 (inspirándose, a su vez, en la idea del Día de Colón del periodista ovetense José María González García)[1]. Por su simbolismo, se consideró que el día 12 de octubre sería el idóneo para una festividad que uniese a los pueblos hispanos. De este modo, se comenzó a celebrar esta festividad bajo varias denominaciones: en 1914, la Unión Ibero-Americana la celebró como Fiesta de la Raza Española; en 1915, la Casa Argentina de Málaga como Día de la Raza; y en 1917, el ayuntamiento de Madrid la celebró como Fiesta de la Raza. Así, en 1917, el presidente argentino Hipólito Irigoyen instauró el Día de la Raza como fiesta nacional y, en junio de 1918, Alfonso XIII hizo lo propio. Otros estados americanos aceptaron la celebración.
Existía una serie de cuestiones políticas proclives a facilitar este acercamiento entre España e Hispanoamérica. Por parte americana, se concibió el Día de la Raza como un símbolo frente a la cada vez mayor influencia de los Estados Unidos y el Corolario Roosevelt, basado en la Doctrina Monroe que, si bien defendía la no injerencia de estados no americanos en el continente, también reservaba para los Estados Unidos el derecho a intervenir contra el resto de estados americanos.
En cuanto a España, se combinaba un sentir popular con un anhelo regeneracionista. Por un lado, se pretendía crear un bloque frente a la hegemonía de las potencias del momento, sobre todo Francia y Gran Bretaña. Por otro lado, a partir del desastre de 1898 nació un espíritu regeneracionista en el cual se integró un paralelo hispanoamericanismo, no solo influenciado por los aspectos culturales comunes, sino también por el fenómeno migratorio que se estaba dando hacia las américas. En resumen, las autoridades españolas trataron de impulsar las relaciones con Hispanoamérica desde un punto de vista cultural, y es en ese contexto donde debemos integrar la instauración del Día de la Raza, que vino a coincidir con la creación de la primera embajada española en el continente americano, la de Buenos Aires (1917). Esta política fue seguida e intensificada, con notable éxito, durante la dictadura de Primo de Rivera y parcialmente abandonada durante la II República, donde las energías se orientaron hacia una mayor integración en Europa.
El padre de la festividad fue Faustino Rodríguez-San Pedro, presidente de la asociación Unión Ibero-Americana, en 1913 (inspirándose, a su vez, en la idea del Día de Colón del periodista ovetense José María González García)[1]. Por su simbolismo, se consideró que el día 12 de octubre sería el idóneo para una festividad que uniese a los pueblos hispanos. De este modo, se comenzó a celebrar esta festividad bajo varias denominaciones: en 1914, la Unión Ibero-Americana la celebró como Fiesta de la Raza Española; en 1915, la Casa Argentina de Málaga como Día de la Raza; y en 1917, el ayuntamiento de Madrid la celebró como Fiesta de la Raza. Así, en 1917, el presidente argentino Hipólito Irigoyen instauró el Día de la Raza como fiesta nacional y, en junio de 1918, Alfonso XIII hizo lo propio. Otros estados americanos aceptaron la celebración.
Existía una serie de cuestiones políticas proclives a facilitar este acercamiento entre España e Hispanoamérica. Por parte americana, se concibió el Día de la Raza como un símbolo frente a la cada vez mayor influencia de los Estados Unidos y el Corolario Roosevelt, basado en la Doctrina Monroe que, si bien defendía la no injerencia de estados no americanos en el continente, también reservaba para los Estados Unidos el derecho a intervenir contra el resto de estados americanos.
En cuanto a España, se combinaba un sentir popular con un anhelo regeneracionista. Por un lado, se pretendía crear un bloque frente a la hegemonía de las potencias del momento, sobre todo Francia y Gran Bretaña. Por otro lado, a partir del desastre de 1898 nació un espíritu regeneracionista en el cual se integró un paralelo hispanoamericanismo, no solo influenciado por los aspectos culturales comunes, sino también por el fenómeno migratorio que se estaba dando hacia las américas. En resumen, las autoridades españolas trataron de impulsar las relaciones con Hispanoamérica desde un punto de vista cultural, y es en ese contexto donde debemos integrar la instauración del Día de la Raza, que vino a coincidir con la creación de la primera embajada española en el continente americano, la de Buenos Aires (1917). Esta política fue seguida e intensificada, con notable éxito, durante la dictadura de Primo de Rivera y parcialmente abandonada durante la II República, donde las energías se orientaron hacia una mayor integración en Europa.
En España, la festividad del 12 de octubre se mantuvo como Día de la Raza hasta 1958, siendo denominada desde entonces como Día de la Hispanidad. En América se han producido otros cambios que han dado lugar a variadas denominaciones:
Argentina: Día de la Diversidad Cultural Americana.
Chile: Día del Descubrimiento de Dos Mundos.
Uruguay: Día de las Américas.
Costa Rica: Día de las Culturas.
México: Día de la Raza Iberoamericana.
Venezuela: Día de la Resistencia Indígena.
Estados Unidos: Columbus Day.
FUENTES
DE LA TORRE, Hipólito: "La regeneración internacional fallida (1914-1931)" en PEREIRA, Juan Carlos (Coord.): La política exterior de España. De 1800 hasta hoy. Barcelona. Ariel, 2010, págs. 571-585.
Biblioteca Municipal de Guayaquil
DE LA TORRE, Hipólito: "La regeneración internacional fallida (1914-1931)" en PEREIRA, Juan Carlos (Coord.): La política exterior de España. De 1800 hasta hoy. Barcelona. Ariel, 2010, págs. 571-585.
Biblioteca Municipal de Guayaquil
miércoles, 2 de octubre de 2013
Guerra Civil española: cifras sobre el material de guerra importado por ambos bandos
Resulta alentador que la sección de colaboradores se esté consolidando a través de compañeros y amigos que, al disponer de mayor conocimiento sobre ciertas parcelas de la Historia que el que suscribe, se prestan a compartirlo en este pequeño blog. Es el caso de Javier Neira, aficionado a la historia militar y buen conocedor del periodo comprendido entre las dos guerras mundiales. Su colaboración se centra en los datos estadísticos recogidos por otros autores en torno al armamento importado durante la Guerra Civil, cuestión sobre la que ha existido un tradicional desconocimiento y de la cual aún queda mucho por estudiar.
Javier Neira Lobo
Licenciado en Historia
A más de setenta años del fin de la Guerra Civil, se dispone de cantidades ingentes de documentación e información acerca de esta contienda armada. Por ello, he tratado de realizar una pequeña síntesis debido a las limitaciones de espacio sobre la producción de material bélico por las partes implicadas y la aportación de terceros países al mismo fin.
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| Tanque soviético T-26B durante la batalla de Belchite. |
A más de setenta años del fin de la Guerra Civil, se dispone de cantidades ingentes de documentación e información acerca de esta contienda armada. Por ello, he tratado de realizar una pequeña síntesis debido a las limitaciones de espacio sobre la producción de material bélico por las partes implicadas y la aportación de terceros países al mismo fin.
Las últimas afirmaciones soviéticas aseguran que la URSS envió un total de: 806 aviones, 362 tanques, 120 carros blindados, 1.555 cañones, 500.000 fusiles, 340 morteros, 15.113 ametralladoras, más de 100.000 bombas, unos 3.500.000 obuses, 500.000 granadas, 86.200.000 cartuchos y 1.500 toneladas de pólvora. Hasta el 27 de enero de 1937 se habían recibido, según un informe anónimo de los archivos del Ejército republicano, las siguientes cantidades: 106 tanques, 40 carros blindados, diversos cañones -de los que solo aparece especificada una cantidad de 15 ó 30 antitanques-, 28.173 bombas, 60.000 fusiles, 1.150 fusiles automáticos y 2.577 ametralladoras [1].
Las piezas de artillería importadas por el bando nacional se estiman en unas 843, facturadas a través de la Legión Cóndor y del HISMA/ROWAK [2]. A éstas habría que añadir la aportación italiana de 863 piezas [3], haciendo un total de 1.707 piezas de artillería.
La ayuda exterior al Ejército republicano se limitó al valor de las reservas de oro enviadas por el Gobierno español a la URSS, 1.592.851.910 pesetas-oro, aproximadamente 500 millones de dólares al cambio de 1934. Respecto al bando nacional, las cifras italianas y alemanas son más complicadas que las reconocidas después de la guerra:
Ayuda alemana reclamada por Alemania: 1.600 millones pesetas-oro
Ayuda italiana reclamada por Italia: 2.969 millones pesetas-oro
Total: 4.569 millones pesetas-oro
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| Artillería en la batalla de Guadalajara. Fuente: Bundesarchiv. |
La ayuda exterior al Ejército republicano se limitó al valor de las reservas de oro enviadas por el Gobierno español a la URSS, 1.592.851.910 pesetas-oro, aproximadamente 500 millones de dólares al cambio de 1934. Respecto al bando nacional, las cifras italianas y alemanas son más complicadas que las reconocidas después de la guerra:
Ayuda alemana reclamada por Alemania: 1.600 millones pesetas-oro
Ayuda italiana reclamada por Italia: 2.969 millones pesetas-oro
Total: 4.569 millones pesetas-oro
Al cabo de discusiones con las autoridades españolas, se convino la siguiente cantidad:
Por ayuda alemana: 1.200 millones pesetas-oro
Por ayuda italiana: 1.968 millones pesetas-oro
Total: 3.168 millones pesetas-oro
Así pues, la ayuda alemana e italiana superaba al total de oro depositado en Moscú en 1.575 millones de pesetas-oro en términos aproximados; de hecho, era casi el doble de su valor [4]. Esto no quiere decir que la República solo comprase armas con dicho oro y, en cualquier caso, los rusos aseguran haber gastado, además del depósito que se les confió, una suma calculada en 120 millones de dólares. Esto, si se suma al depósito de oro existente en Francia (257 millones de pesetas-oro) y a los empréstitos conseguidos por la Hacienda española (201 millones) más el total del oro enviado a la URSS, alcanza una cantidad de 2.050 millones de pesetas-oro, aún por debajo del volumen nacional.
Resumen de los principales medios importados y de su coste:
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| Fuente: MOLINA, Lucas y MANRIQUE, José María: Armas y uniformes de la Guerra Civil Española. Madrid. Tikal, 2009, pág.39. |
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| Fuente: MOLINA, Lucas y MANRIQUE, José María: Op.Cit., pág.39. |
Como puede observarse la contribución de la URSS sólo fue superior en ametralladoras y fusiles, pero había graves problemas en cuanto a la diversidad del material y sus distintos calibres y variedad de municiones.
Según fuentes más modernas, la cantidad de aviones entregados a los bandos varía.
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| *Deben añadirse unos 250 cazas producidos en España con materiales soviéticos. |
En lo que respecta al aporte humano a ambos bandos:
-Alemanes: 15.000 hombres en total en el bando nacional (6.500 permanentes como máximo).
-Italianos: 100.000 hombres en el bando nacional (simultáneamente 40.000 como máximo).
-Marroquíes: en torno a 70.000 en el bando nacional; unos mil en el bando republicano (sin contar los pocos centenares integrados en las Brigadas Internacionales.
-Irlandeses y portugueses: 1.000.
-Rusos: unos 2.000 en 1937 y, a partir de entonces, no menos de 1.000, con un total máximo de 6.000.
-Brigadas Internacionales: encuadran una cifra superior a los 120.000 hombres, y de ellos, aproximadamente, unos 70.000 fueron extranjeros (simultáneamente sólo estuvieron en España entre 25.000 y 40.000 hombres).
La suma de todas las nacionalidades sería de un aporte de 186.000 hombres para el bando nacional y entre 77.000 y 127.000 en el republicano.
[1] ALPERT, Michael: El ejército republicano en la guerra civil. Barcelona. Ibérica de Ediciones y Publicaciones, 1977, pág.265.
[2] MOLINA, Lucas y MANRIQUE, José María: Armas y uniformes de la Guerra Civil Española.
Madrid. Tikal, 2009, pág.231.
[3] Ibídem., pág.237.
[4] ALPERT, Michael: Op.Cit., págs. 266-267.
FUENTES
ALPERT, Michael: El ejército republicano en la guerra civil. Barcelona. Ibérica de Ediciones y Publicaciones, 1977.
MOLINA, Lucas y MANRIQUE, José María: Armas y uniformes de la Guerra Civil Española.
Madrid. Tikal, 2009.
PROCEDENCIA IMÁGENES
"España, batalla de Guadalajara, 1937": Bundesarchiv Bild 183-2006-1204-510, Spanien, Schlacht um Guadalajara.
jueves, 18 de julio de 2013
Moción de censura en España: ¿Qué es y para qué sirve?
Alfredo Pérez Rubalcaba, líder del PSOE, anunciaba anteayer su intención de presentar una moción de censura contra el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el caso de que éste no acuda al Congreso para dar explicaciones sobre los datos que los papeles de Bárcenas están arrojando a la luz. Pero, ¿qué es una moción de censura y cuál es su utilidad? Este mecanismo aparece configurado en los artículos 113 y 114.2 de la Constitución:
"Artículo 113.
1. El Congreso de los Diputados puede exigir la responsabilidad política del Gobierno mediante la adopción por mayoría absoluta de la moción de censura.
2. La moción de censura deberá ser propuesta al menos por la décima parte de los Diputados, y habrá de incluir un candidato a la Presidencia del Gobierno.
[...]
Artículo 114.
[...]
2. Si el Congreso adopta una moción de censura, el Gobierno presentará su dimisión al Rey y el candidato incluido en aquélla se entenderá investido con la confianza de la cámara [...]. El Rey le nombrará Presidente del Gobierno."
Por tanto, la moción de censura se concibe como un recurso por el cual debe proponerse una alternativa que cuente con un programa de Gobierno. Dada la mayoría absoluta del actual Gobierno, la posible moción de censura del debilitado Pérez Rubalcaba está destinada al fracaso. Sin embargo, dicho mecanismo se ha mostrado como un recurso útil en el terreno de lo simbólico, incluso a sabiendas de que es imposible que llegue a prosperar. En este sentido, existen dos precedentes en España:
Moción de censura de 1980
Entre los días 28 y 30 de mayo de 1980, el grupo parlamentario socialista lanzó una moción de censura contra el Presidente del Gobierno Adolfo Suárez, proponiendo como candidato para sustituirle a Felipe González. Fue defendida por Alfonso Guerra y rechazada por Rafael Arias-Salgado. Por aquel entonces, UCD sufría una crisis interna y, además, la marcha de la economía y los problemas políticos estaban debilitando a Suárez. Las elecciones vascas y catalanas, junto al referéndum andaluz, socavaron el liderazgo del Presidente. Todo ello desembocó en la moción de censura del PSOE, rechazada solamente por los 166 votos de UCD, frente a 152 de PSOE, PCE, Partido Andalucista y Grupo Mixto; y 21 abstenciones. A pesar del resultado fallido, Felipe González salió notablemente reforzado de la moción de censura, ya que ésta le permitió mostrarse ante la sociedad española como un político carismático, arrollador y el posible futuro Presidente del Gobierno, frente a un Adolfo Suárez desgastado por la crisis del país y las tensiones internas ucedistas.
Moción de censura de 1987
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| Antonio Hernández Mancha. Fuente: El Correo. |
La segunda moción de censura se produjo el 23 de marzo de 1987, por parte de Alianza Popular, proponiendo como candidato a Antonio Hernández Mancha. Fue defendida por Juan Ramón Calero y rechazada por Alfonso Guerra. La mayoría absoluta del PSOE condenaba al fracaso esta iniciativa: 332 votos emitidos, 67 a favor (AP y Unión Valenciana) frente a 195 en contra (PSOE, IU, PNV y EE) y el resto abstenciones (CDS, PDP, CIU, PL, PAR, CG y AIC). La clave de esta moción de censura residió en que el nuevo presidente de AP, Hernández Mancha, no había acudido al Debate sobre el estado de la Nación celebrado un mes antes y, por ello, no había podido medirse dialécticamente con Felipe González. Por tanto, parece ser que con la moción de censura de 1987 se pretendía dar a conocer al nuevo candidato de AP y aprovechar el clima de creciente conflictividad social del país para atacar al Gobierno.
FUENTES
Constitución Española.
"Así funciona una moción de censura", El Mundo, 16 de julio de 2013."Así fueron las cuestiones de confianza y mociones de censura de la Democracia", El Mundo, 25 de mayo de 2011.
BLANCO, Juan Carlos: "Dos mociones de censura en democracia", Fondo de Armario, 16 de julio de 2013.
jueves, 11 de julio de 2013
El incidente hispano-marroquí del islote de Perejil
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| Vista del Islote de Perejil desde la costa africana. Autor: Juanlu González |
Año 2002. Tal día como hoy, 11 de julio, comenzaba un incidente entre España y Marruecos en torno al más insignificante de los territorios que pueda haber: el islote de Perejil (Leila para los marroquíes). Un pedrusco deshabitado y sin interés económico alguno, en el que pastaban algunas cabras propiedad de una mujer marroquí. Aquel día, doce gendarmes marroquíes desembarcaban en Perejil, iniciándose una crisis entre ambos países que venía a culminar los últimos desencuentros en torno a cuestiones como el estrechamiento de lazos entre España y Argelia -para disgusto de Marruecos-, las negociaciones pesqueras y la llamada crisis de las pateras. De hecho, el 6 de julio, las autoridades marroquíes habían denunciado la violación de sus aguas territoriales por parte de tropas españolas durante unas maniobras en el estrecho de Gibraltar.
El tira y afloja entre España y Marruecos lo protagonizaron sus ministros de Exteriores, respectivamente Ana Palacio y Mohamed Benaissa, si bien la vía diplomática se mostró fallida a tenor de los hechos que tuvieron lugar. El día 12, el Gobierno de España aumentó la presencia militar en la zona, enviando buques de guerra y preparando defensas en Ceuta y Melilla. Por su parte, el Gobierno de Marruecos sustituyó, el día 15, a los gendarmes por seis infantes de marina, maniobra que trataba de transmitir la intención de permanecer en el islote. De este modo, el día 16, Ana Palacio presentaba ante Benaissa un ultimátum para el regreso al status quo. En la mañana del día siguiente, España iniciaba la Operación Romeo Sierra (Recuperar Soberanía).
El tira y afloja entre España y Marruecos lo protagonizaron sus ministros de Exteriores, respectivamente Ana Palacio y Mohamed Benaissa, si bien la vía diplomática se mostró fallida a tenor de los hechos que tuvieron lugar. El día 12, el Gobierno de España aumentó la presencia militar en la zona, enviando buques de guerra y preparando defensas en Ceuta y Melilla. Por su parte, el Gobierno de Marruecos sustituyó, el día 15, a los gendarmes por seis infantes de marina, maniobra que trataba de transmitir la intención de permanecer en el islote. De este modo, el día 16, Ana Palacio presentaba ante Benaissa un ultimátum para el regreso al status quo. En la mañana del día siguiente, España iniciaba la Operación Romeo Sierra (Recuperar Soberanía).
Veintiocho soldados de operaciones especiales fueron introducidos en el islote mediante tres helicópteros Cougar, sin encontrar resistencia. Poco después, Federico Trillo, ministro de Defensa, comunicaba con cierto espíritu triunfalista el éxito de la operación. Una vez finalizada, este contingente fue relevado por setenta legionarios, momento en el cual se sustituyó la bandera marroquí por la española. Las tropas permanecieron en Perejil hasta que, el día 20, y mediante la intervención del Secretario de Estado de los Estados Unidos, Colin Powell, se logró un acuerdo para el retorno a la situación previa. Sin embargo, las relaciones bilaterales no se reanudaron hasta que tuvieron lugar los atentados de Casablanca, en mayo de 2003. El conflicto de Perejil fue un contencioso hueco en sí mismo, pero que venía a materializar todos los errores y desacuerdos que previamente habían tenido lugar entre ambos países. Como conclusión, nos quedamos con la pregunta de C. Powell a Ana Palacio cuando ésta le pidió su apoyo en el contencioso, recogida en la reveladora obra de Ignacio Cembrero:
"¿Se da cuenta usted de que tiene al secretario de Estado de los Estados Unidos pendiente desde hace 24 horas de un peñasco que nos ha costado encontrar en los mapas?." (1)
(1) CEMBRERO, pág. 45.
FUENTES
CEMBRERO, I.: Vecinos alejados. Los secretos de la crisis entre España y Marruecos. Barcelona. Galaxia Gutenberg, 2006.
CORTÉS, A.: "El conflicto del islote Perejil en la prensa española a través de la información fotográfica", Estudios sobre el Mensaje Periodístico, vol.15, 2009, pp. 175-188.
SAURA, J.: "A propósito de la soberanía sobre el islote de Perejil”, Revista electrónica de estudios internacionales, Vol. 5, 2002, p.1-5.
viernes, 19 de abril de 2013
Portal de Archivos Españoles: "Un viaje a la Guerra de la Independencia (1808-1814)"
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| Portada de la sección dedicada a la Guerra de la Independencia en PARES. Todos los derechos pertenecen al Ministerio de Cultura. |
En la web PARES (Portal de Archivos Españoles) recibimos una invitación para recorrer la Guerra de la Independencia a través de varios espacios que, con un sentido didáctico, pretenden exponer el conflicto a través de documentos del Archivo Histórico Nacional. Así, pulsando en la pestaña "un viaje a la guerra", tendremos acceso a varios apartados dedicados a facetas del conflicto tales como el levantamiento popular, el desarrollo bélico, los afrancesados,... amén de los apartados especiales dedicados a la estrategia militar -de gran utilidad para conocer las tácticas y armamentos de las guerras napoleónicas- y a la guerra ideológica. Como decimos, el uso de documentos digitalizados para ilustrar estos apartados constituye un valor añadido.
Otra pestaña se dedica al Archivo Histórico Nacional, donde se narra su historia y, además, se plasman los fondos de la Guerra de la Independencia, agrupados en: Administración de Fernando VII; y Administración de José I. Además, se indica la importante labor de digitalización de los documentos de estos fondos de 1808-1814. De ahí que también se incluya un buscador de documentos para aquellos que estén interesados en estudiar el periodo. Por último, la sección el aprendiz del historiador se encarga de presentar el conflicto de un modo sencillo y didáctico para aquellos que quieran acceder a una sencilla explicación de lo que fue la Guerra de la Independencia. Gran labor la realizada por PARES.
Otra pestaña se dedica al Archivo Histórico Nacional, donde se narra su historia y, además, se plasman los fondos de la Guerra de la Independencia, agrupados en: Administración de Fernando VII; y Administración de José I. Además, se indica la importante labor de digitalización de los documentos de estos fondos de 1808-1814. De ahí que también se incluya un buscador de documentos para aquellos que estén interesados en estudiar el periodo. Por último, la sección el aprendiz del historiador se encarga de presentar el conflicto de un modo sencillo y didáctico para aquellos que quieran acceder a una sencilla explicación de lo que fue la Guerra de la Independencia. Gran labor la realizada por PARES.
viernes, 12 de abril de 2013
"Guía temática sobre la Guerra de la Independencia" de la Biblioteca Nacional de España
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| Portada de la Guía temática de la Biblioteca Nacional de España. Todos los derechos pertenecen a la BNE y al Ministerio de Cultura. |
Entre las iniciativas públicas para la conmemoración de la Guerra de la Independencia, tiene particular interés una guía temática elaborada por la Biblioteca Nacional. Dicha guía pretende presentar de un modo accesible aquellos fondos relacionados con la Guerra de la Independencia con los que cuenta esta institución. De este modo, la Biblioteca Nacional se propone como pieza clave para el estudio del periodo 1808-1814, al contar con fondos valiosísimos, entre los cuales destaca la colección Gómez Imaz, compuesta por más de 3.000 libros, manuscritos, revistas y periódicos dedicados a la Guerra de la Independencia.
Los fondos que la Biblioteca Nacional dedica a la Guerra de la Independencia aparecen catalogados en función de la naturaleza de sus piezas: libros; manuscritos; revistas y periódicos; cartografía; dibujos y grabados; y repertorios bibliográficos. En definitiva, un recurso fundamental para los investigadores.
Además, esta guía temática incluye otros apartados, como archivos, bibliotecas y museos, tanto nacionales como extranjeros; una cuidada selección de bibliografía sobre la Guerra de la Independencia; y su presencia en el cine, la literatura e Internet. Por tanto, nos encontramos ante una guía austera en sus formas pero con gran cantidad de información para aproximarse al periodo 1808-1814. Muy recomendable.
sábado, 23 de febrero de 2013
La Nueve de Leclerc (II): La liberación de París
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| Liberación de París, desfile de La Nueve por los Campos Elíseos, 25 de agosto de 1944 |
Leclerc tenía órdenes de llegar a París antes que los estadounidenses. Entre los días 12 y 19 de agosto tuvo lugar la batalla de Ecouché, donde la 2ª División Blindada se enfrentó a las 2ª y 9ª divisiones Panzer. Tras seis días de combate en los que la Nueve luchó en primera línea, los alemanes fueron derrotados.
Leclerc, desoyendo a sus superiores aliados, puso rumbo hacia París. El 24 de agosto estableció contacto con el enemigo en la periferia de la ciudad. Para evitar que las tropas estadounidenses se le adelantasen, envió a la Nueve con el objetivo de alcanzar el centro de París. Más de un centenar de españoles, en dieciséis vehículos blindados y apoyados por tres tanques Sherman, pusieron rumbo a la ciudad, llegando a la plaza del ayuntamiento. París había sido liberada.
Fueron los republicanos españoles quienes encabezaron el desfile de la liberación del 25 de agosto. A la cabeza iba Amado Granell. Los nombres de batallas de la guerra civil paseaban rotulados en sus vehículos: Madrid, Guadalajara, Ebro, Belchite,...incluso Don Quijote. Pero fue entonces cuando se produjo uno de los hechos más vergonzosos de la Historia actual de Francia: la negación del papel que los españoles habían tenido en la liberación de la capital francesa. Como se observa en el documental "La Nueve, los olvidados de la victoria", en el diario Libération, el blindado Guadalajara era llamado "Romilly", tratando de ocultar el origen español de los soldados que habían alcanzado el ayuntamiento.
Durante unos meses, la 2ª División estuvo bajo el mando del general De Lattre. Tras el regreso de Leclerc, la Nueve cruzó el Rin a fines de abril de 1945 e intervino en la toma del nido del águila de Hitler en Austria (Berschtesgaden). Aquellos republicanos que sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial vieron sus esperanzas frustradas, ya que las potencias aliadas no hicieron nada por acabar con la dictadura del general Franco.
MOLERO, I.: "Los españoles desfilan en París" en El Franquismo , año a año. Madrid, Biblioteca el Mundo, 2006, pp.86-89.
RÁMILA, J.: "Aquellos locos y valientes españoles de la Nueve" en Historia de Iberia Vieja. Madrid, nº55, 2009, pp.24-29.
Documental: MARQUARDT, A. La Nueve, los olvidados de la victoria.
Durante unos meses, la 2ª División estuvo bajo el mando del general De Lattre. Tras el regreso de Leclerc, la Nueve cruzó el Rin a fines de abril de 1945 e intervino en la toma del nido del águila de Hitler en Austria (Berschtesgaden). Aquellos republicanos que sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial vieron sus esperanzas frustradas, ya que las potencias aliadas no hicieron nada por acabar con la dictadura del general Franco.
FUENTES
MOLERO, I.: "Los españoles desfilan en París" en El Franquismo , año a año. Madrid, Biblioteca el Mundo, 2006, pp.86-89.
RÁMILA, J.: "Aquellos locos y valientes españoles de la Nueve" en Historia de Iberia Vieja. Madrid, nº55, 2009, pp.24-29.
Documental: MARQUARDT, A. La Nueve, los olvidados de la victoria.
jueves, 21 de febrero de 2013
La Nueve de Leclerc (I): Republicanos españoles en la IIGM
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| Integrantes de la 9ª Compañía de la 2ª División Blindada |
Es bastante conocida la complicidad que mostró el régimen franquista con Alemania, sobre todo hasta 1943, año en que la situación del conflicto bélico mundial dio un vuelco importante en favor de los aliados. En el frente ruso combatió -junto a alemanes, italianos, húngaros, rumanos y soldados de otras nacionalidades- la división azul, también participó la escuadrilla azul y, más tarde, la legión azul. Menos conocido es, sin duda, el papel que jugaron numerosos españoles que, tras la derrota de la República, se vieron obligados a abandonar su país camino del exilio y, por diversas circunstancias, acabaron luchando contra Alemania junto con los aliados.
La mayoría de los exiliados españoles acabaron hacinados en campos de concentración en Francia y Argelia, en unas condiciones pésimas. Para muchos, el abandono de aquellos lugares, bien mediante la obtención de un trabajo, o bien ingresando en la Legión Extranjera Francesa, era un claro objetivo. Pero hubo otras vías por las cuales muchos españoles acabaron combatiendo contra Alemania. Para muchos, la ayuda que Alemania había dispensado a Franco era merecedora de una contundente venganza. Para otros, si bien este punto no es opuesto del anterior, la participación en la cruzada mundial contra el fascismo llevaría a que, una vez derrotado Hitler, Franco fuese el siguiente en caer.
Tras el armisticio francés y el establecimiento del régimen de Vichy, miles de españoles se integraron en la Legión Extranjera Francesa, como única alternativa para evitar trabajos forzados o su repatriación a España. Cientos de estos hombres seguirían el llamamiento a la Francia Libre que lanzó el general de Gaulle desde Londres.
Los republicanos españoles que se habían integrado en el ejército francés combatieron en el norte de África. Tras el inicio de los desembarcos estadounidenses -en el contexto de la Operación Torch, noviembre de 1942-, el ejército francés de África acabó uniéndose al bando aliado para alegría de los españoles. Finalizada la campaña de Túnez, en mayo de 1943, nació la 2ª División Blindada del general Leclerc. La 9ª Compañía, mandada por el coronel Dronne, estaba formada por ciento cincuenta republicanos españoles. Pronto fue conocida como La Nueve. Tras recibir instrucción en Marruecos, los integrantes de la Nueve -junto al resto de la división,- pasaron un periodo en Gran Bretaña, donde tuvieron ocasión, por fin, de hacer una vida más social y distendida. Tenían derecho a ello, ya que su próxima acción de guerra tendría lugar en Europa... Tras los exitosos desembarcos del Día D y posteriores, y asegurado el sector, la División de Leclerc desembarcó en la playa "Utah" el 31 de julio de 1944, integrada en el Tercer Ejército de George Patton.
Continua en La Nueve de Leclerc (II): la liberación de París
FUENTES
MOLERO, I.: "Los españoles desfilan en París" en El Franquismo , año a año. Madrid, Biblioteca el Mundo, 2006, pp.86-89.
RÁMILA, J.: "Aquellos locos y valientes españoles de la Nueve" en Historia de Iberia Vieja. Madrid, nº55, 2009, pp.24-29.
Documental: MARQUARDT, A. La Nueve, los olvidados de la victoria.
jueves, 31 de enero de 2013
Porlier, el marquesito: general, guerrillero y liberal
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| Juan Díaz Porlier, grabado de J.Cuevas |
Juan Díaz Porlier fue un general español nacido en Cartagena de Indias en el año 1788. Inicialmente ingresó
en la armada, participando en varias acciones en el Caribe y en la batalla de Trafalgar (1805), con tan solo diecisiete años. En 1808, integrado en el Cuerpo de Caballería, alcanzó el grado de coronel. Por aquel entonces formaba parte del Ejército de Extremadura.
Su papel durante la Guerra de la Independencia resultó clave. Tras observar derrotas del ejército regular, tales como la de Espinosa de los Monteros, el joven Porlier decidió pasar a oponer resistencia al ejército francés a través de la acción guerrillera. De este modo, contactó con la Junta del Principado de Asturias para organizar este tipo de lucha en el territorio asturiano dirigiendo una partida de compatriotas, la mayoría antiguos soldados que, como él, decidieron abandonar las acciones regulares. Y lo hizo con tal eficacia que pronto adquirió notable fama, pasando a ser apodado como El Marquesito, debido a que muchos, al parecer inducidos por él mismo, lo consideraban sobrino de Pedro Caro y Sureda, el famoso Marqués de la Romana.
Fue especialmente intensa su actuación en tierras asturianas. El Marquesito supo sacar partido de las excelentes condiciones que otorgaba a la guerrilla la geografía asturiana, causando verdaderos quebraderos de cabeza a las tropas del general Bonet. De su estancia en Asturias, destacan las acciones de su partida guerrillera en la llamada "Línea del Nalón", cuando los franceses ocupaban Oviedo y pretendían avanzar hacia el occidente asturiano; y sus luchas en el alto de El Fresno.
Más tarde fue ascendido a general e intervino en las batallas de Vitoria, San Marcial y Tolosa. Sus méritos le valieron un nuevo ascenso, esta vez a mariscal de campo, así como la capitanía general de La Coruña, en agosto de 1813. Durante el exilio del infame rey Fernando VII, Porlier se identificó con el espíritu liberal reinante bajo la Constitución de 1812. Sin embargo, el retorno del monarca y la reacción absolutista del Manifiesto de los Persas supuso su persecución, junto a otros muchos liberales, siendo encarcelado en el castillo de San Antón (La Coruña) tras un intento frustrado de levantamiento. Finalmente, el 23 de octubre de 1815, y tras huir de su confinamiento, Porlier fue ejecutado por pronunciarse a favor de la Constitución de 1812.
FUENTES
PERAL, D.: "Los orígenes de la Revolución liberal en el Principado (1808-1833)" en BENITO, E. (dir.): Historia de Asturias. Tomo 8. Gijón, Ayalga, 1977
RODRÍGUEZ, J.: La Guerra de la Independencia, los asturianos en el levantamiento contra Napoleón y en la revolución liberal. Oviedo. Editorial Prensa Asturiana, 2009.
El tesoro de Oviedo
Su papel durante la Guerra de la Independencia resultó clave. Tras observar derrotas del ejército regular, tales como la de Espinosa de los Monteros, el joven Porlier decidió pasar a oponer resistencia al ejército francés a través de la acción guerrillera. De este modo, contactó con la Junta del Principado de Asturias para organizar este tipo de lucha en el territorio asturiano dirigiendo una partida de compatriotas, la mayoría antiguos soldados que, como él, decidieron abandonar las acciones regulares. Y lo hizo con tal eficacia que pronto adquirió notable fama, pasando a ser apodado como El Marquesito, debido a que muchos, al parecer inducidos por él mismo, lo consideraban sobrino de Pedro Caro y Sureda, el famoso Marqués de la Romana.
Fue especialmente intensa su actuación en tierras asturianas. El Marquesito supo sacar partido de las excelentes condiciones que otorgaba a la guerrilla la geografía asturiana, causando verdaderos quebraderos de cabeza a las tropas del general Bonet. De su estancia en Asturias, destacan las acciones de su partida guerrillera en la llamada "Línea del Nalón", cuando los franceses ocupaban Oviedo y pretendían avanzar hacia el occidente asturiano; y sus luchas en el alto de El Fresno.
Más tarde fue ascendido a general e intervino en las batallas de Vitoria, San Marcial y Tolosa. Sus méritos le valieron un nuevo ascenso, esta vez a mariscal de campo, así como la capitanía general de La Coruña, en agosto de 1813. Durante el exilio del infame rey Fernando VII, Porlier se identificó con el espíritu liberal reinante bajo la Constitución de 1812. Sin embargo, el retorno del monarca y la reacción absolutista del Manifiesto de los Persas supuso su persecución, junto a otros muchos liberales, siendo encarcelado en el castillo de San Antón (La Coruña) tras un intento frustrado de levantamiento. Finalmente, el 23 de octubre de 1815, y tras huir de su confinamiento, Porlier fue ejecutado por pronunciarse a favor de la Constitución de 1812.
FUENTES
PERAL, D.: "Los orígenes de la Revolución liberal en el Principado (1808-1833)" en BENITO, E. (dir.): Historia de Asturias. Tomo 8. Gijón, Ayalga, 1977
RODRÍGUEZ, J.: La Guerra de la Independencia, los asturianos en el levantamiento contra Napoleón y en la revolución liberal. Oviedo. Editorial Prensa Asturiana, 2009.
El tesoro de Oviedo
lunes, 28 de enero de 2013
África Occidental Española (1946-1958): Una estructura colonial española
El África Occidental Española (AOE) fue una estructura político-administrativa creada el 20 de julio de 1946 a cuyo frente se encontraba un gobernador -lo cual supuso la desaparición de la figura del Alto Comisario que había surgido en 1934, en tiempos de la II República-. Estaba integrado por las colonias españolas del África occidental: Ifni, Zona Sur del Protectorado de Marruecos (Tarfaya), Río de Oro y Saguia El Hamra. Quedaban excluidos, por tanto, el norte del Protectorado de Marruecos y la Guinea Española. En conjunto, comprendía una superficie de 260.000 km2 que dependía directamente de Presidencia del Gobierno por medio de la Dirección General de Marruecos y Colonias.
El AOE existió hasta enero de 1958, cuando Carrero Blanco se sacó de la chistera la creación de las provincias del Sáhara (unión de Río de Oro y Saguia El Hamra) e Ifni, mas la posterior retrocesión de Tarfaya. La provincialización de las colonias tenía por objetivo relajar la presión internacional para su emancipación en un contexto internacional contrario al colonialismo tradicional. Debemos recordar el peso que tuvieron en esta actitud dos factores: la denuncia de los Estados
recién independizados, sobre todo tras la Conferencia de Bandung (1955); y la
actitud de Marruecos, cuyo monarca apoyó a lo largo de 1957 las incursiones en
territorio español del llamado Ejército de Liberación Nacional (ELN),
especialmente frecuentes a partir del verano de dicho año y que dieron lugar a
la Guerra de Ifni y Sahara, más conocida como guerra olvidada.
FUENTES
CANALES C. y REY, M. del: Breve Historia de la guerra de Ifni-Sáhara. Madrid. Nowtilus, 2010.
sábado, 12 de enero de 2013
La Expedición Malaspina-Bustamante (1789-1795)
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| Corbetas Atrevida y Descubierta. Fernando Brambilla (1875) |
La conocida como Expedición Malaspina-Bustamante fue una gran
empresa de carácter científico para la exploración de los territorios
españoles de América y Asia. Debe su nombre a los capitanes Alejandro
Malaspina y José Joaquín de Bustamante y Guerra, quienes concibieron la
idea a imitación de las expediciones que en aquel tiempo estaban
desarrollando Inglaterra y Francia.
La expedición partió de Cádiz el 30 de junio de 1789, formada por las
corbetas "Atrevida" y "Descubierta" y liderada por Malaspina y
Bustamante. Entre sus objetivos destacaban la labor cartográfica, el
estudio de flora y fauna y, además, estudios de carácter antropológico.
La ruta seguida por las corbetas fue la siguiente: En aguas del
Atlántico, y partiendo de Cádiz: Islas Canarias- Montevideo- Patagonia-
Malvinas; a mediados de noviembre, la expedición se adentra en el
Pacífico, bordeando toda la costa occidental del imperio español,
arribando a Acapulco en abril de 1791.
Desde Acapulco, la expedición siguió este rumbo: Alaska-Nutka- Acapulco
(octubre de 1791)- Islas Marianas- Manila (marzo de 1792). Tras explorar
las costas filipinas, las corbetas se dirigieron hacia las islas de la
actual Indonesia, costa de Australia (diciembre) y Nueva Zelanda.
Finalmente, la expedición llegó a Cádiz el 21 de septiembre de 1794.
La información y conocimientos obtenidos por la expedición
fueron numerosos y de incalculable valor. Sin embargo, el
informe de Malaspina, Viaje político-científico alrededor del mundo,
no fue publicado hasta casi un siglo más tarde, en 1885, debido a su
caída en desgracia por sus opiniones proautonomistas con respecto a los
territorios americanos, lo cual ofendió a Godoy, Príncipe de la Paz.
domingo, 16 de septiembre de 2012
Política exterior en Hispanoamérica durante los Gobiernos de la UCD
La Transición
política de la dictadura a la democracia implicó un cambio profundo en la
concepción y ejecución de la política exterior. Es necesario recordar que los
últimos años de la dictadura supusieron un gran ostracismo internacional para
España, con un régimen anacrónico en el contexto de Europa occidental. Fue
necesario que los nuevos gobiernos democráticos buscasen una serie de vías para
integrar plenamente a España en el contexto internacional, desarrollando la
acción exterior en las diferentes áreas del mundo en que España tenía intereses
y potencialidades.
Uno de los
principales objetivos de los gobiernos ucedistas fue el de convertir a España en un puente entre Europa,
Hispanoamérica y el mundo árabe.[1] Se
pretendía estrechar lazos con los Estados hispanoamericanos, con los que España
tenía indudables vínculos culturales y económicos.
Gobiernos de Suárez
Durante el
mandato de Adolfo Suárez, por su empeño personal, el espacio hispanoamericano
se consideró como prioritario para la política exterior española, como
complementario al proceso de integración en Europa y el ámbito occidental. El
ahínco del presidente llevó a que Marcelino Oreja, Ministro de Exteriores,
quedase relegado a un segundo plano en la acción exterior española en este ámbito.
Esta política en
Hispanoamérica fue denominada como «tercera vía», con la que España trató de
convertirse en el referente político para los Estados hispanoamericanos,
defender los derechos humanos y exportar la concepción democrática. También
existía la concepción de España como puente entre Latinoamérica y Europa. Para
Lemus y Pereira esto constituía «una total ingenuidad, porque en realidad los
países miembros tenían ya sólidos lazos con América».[2] En
este sentido, el éxito residió en que esta nueva consideración de las relaciones
con Latinoamérica fue una buena base para las relaciones con los Estados
americanos. Cabe destacar el gran protagonismo que tuvo el presidente Suárez en
las relaciones con las repúblicas latinoamericanas, hasta el punto de que
estableció una serie de lazos personales con gobernantes americanos. De este
modo, Suárez relegó a un segundo plano a Marcelino Oreja en las relaciones con
Hispanoamérica.
La mencionada
intencionalidad de puente entre Europa y Latinoamérica buscaba fortalecer el
papel de España de cara a la adhesión a la CEE. Juan Carlos I jugó un papel
fundamental hasta 1978 en las relaciones con Hispanoamérica. Para Freres y
Sanz, el área de Centroamérica fue aquella en la que la diplomacia española
actuó con mayor intensidad, por la existencia de inestabilidad y conflictos
militares, así como la ausencia de intereses españoles de peso que pudieran
perjudicarse.[3]
Resultó clave la
transformación, el 26 de agosto de 1977, del Instituto de Cultura Hispánica en
Centro Iberoamericano de Cooperación y, en 1979, en el Instituto de Cooperación
Iberoamericana. Entre el 8 y 16 de octubre, Marcelino Oreja viajó con los reyes
a Venezuela, Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica y Panamá, con la
finalidad de estrechar lazos. Marcelino Oreja relata en sus memorias cómo, tras
su viaje, decidió que la proyección política, cultural, migratoria, de
cooperación y de asistencia estuviesen concentradas en el Ministerio de Asuntos
Exteriores.[4]
La presencia
española se intensificó en la región, insertándose en el Pacto Andino con la
firma, el 11 de agosto de 1979, de la Declaración de Quito. El día 19, España
recibió el estatuto de Estado observador en dicha organización. También se
insertó en el Comité directivo del Fondo Monetario Internacional y del Banco
Mundial como cabeza de grupo del área norte de Iberoamérica en otoño de 1978;
en la CEPAL (Comisión Económica de América Latina) el 27 de abril de 1979; y
actuó como observadora en la VI Conferencia de Países no Alienados celebrada en
La Habana en septiembre de 1979[5]
Las relaciones
económicas y culturales aumentaron y el comercio con México, Venezuela y
Argentina se incrementó notablemente. Por otra parte, España comenzó una
política de cooperación al desarrollo con el Fondo de Ayuda al Desarrollo
(FAD).[6] No
obstante, para Freres y Sanz hubo varios defectos en la acción española: falta
de experiencia en política exterior, ausencia de líneas de acción definidas y
falta de recursos.[7]
Guatemala
Se rompieron las relaciones diplomáticas con
Guatemala a raíz del brutal asalto de la policía a la embajada española tras
haber sido ocupada por unos campesinos el 31 de enero de 1980, causando algunas
muertes e hiriendo al embajador Cajal.
Cuba
Suárez se
convirtió en el primer presidente europeo y democrático en visitar Cuba en
septiembre de 1978 y, nuevamente, en septiembre de 1979 con motivo de la VI
Cumbre de los Países No Alineados. En sus memorias, Marcelino Oreja señala sus
discrepancias con Suárez, por no considerar oportuno asistir a un organismo que
en aquellos momentos tenía una tendencia pro-soviética:
«Ya teníamos Constitución y Estatuto Vasco y ahora debíamos marcar
claramente nuestra posición en dirección a la Alianza Atlántica y acelerar
nuestro ingreso en el Mercado Común. Ése era nuestro sitio.»[8]
Las
manifestaciones de Fidel Castro oponiéndose a la entrada de España en la OTAN
fueron consideradas por la diplomacia española como una injerencia que causó la
protesta oficial de Madrid.
Argentina
El viaje de los
reyes a la Argentina de Videla entre el 26 y 30 de noviembre despertó polémicas
en España, por tratarse de una dictadura militar que vulneraba los derechos
humanos. Las protestas más duras fueron las del PSOE, que desde el anuncio del
viaje en agosto se posicionó en contra y trató de evitarlo en el Congreso de
los Diputados. No obstante, el rey hizo el viaje a Argentina, y en su discurso
defendió los derechos humanos.
Gobierno de Calvo-Sotelo
Durante el
mandato de Calvo-Sotelo, la acción exterior española en Hispanoamérica se vio
notablemente reducida, orientada hacia la CEE y la OTAN. Además, la dimisión de
Suárez coincidió con la llegada de Reagan a la Casablanca, reacio a que otros
países se inmiscuyeran en el continente americano. No obstante, Calvo-Sotelo no
perdió de vista la importancia del ámbito Hispanoamericano, por lo que se
alineó con los Estados Unidos su política hacia Hispanoamérica.[9]
Durante la guerra de las Malvinas se
apoyó la reivindicación argentina, estableciendo paralelismos con la cuestión
de Gibraltar. España se abstuvo en el Consejo de Seguridad de las Naciones
unidas ante la resolución británica. A pesar de ello y llegado el momento,
España tuvo que elegir entre Argentina o la Comunidad Europea.[10]
[1]
MARQUINA, A: “La política exterior de los gobiernos de la Unión de Centro
Democrático” en TUSELL, J. y SOTO, A. (eds.): Historia de la transición (1975-1986). Madrid. Alianza Universidad,
1996, pp.194-185.
[2] LEMUS, E. y PEREIRA, J.C.: “Transición y política
exterior (1975-1986)” en PEREIRA, J.C. (Coord.): La política exterior de España. De 1800 hasta hoy. Barcelona.
Ariel, 2010, p.680.
[3] FRERES, C. y SANZ, A.: “La política exterior hacia
América Latina desde la Transición. Una visión crítica” en TUSELL, J., AVILÉS,
J. y PARDO, R. (Eds.): La política
exterior de España en el siglo XX. Madrid, UNED-Biblioteca Nueva, 2000, p.552.
[4] OREJA, M.: Memoria
y esperanza. Relatos de una vida. Madrid. La Esfera de los libros. 2011,
p.194.
[4] MARQUINA, A.: Op.Cit.,
p.199.
[5] LEMUS, E. y PEREIRA, J.C.: Op.Cit., p.681.
[6] POWELL, C.: “Cambio de régimen y política exterior:
España, 1975-1989” en TUSELL, J., AVILÉS, J. y PARDO, R. (Eds.): La política exterior de España en el siglo
XX. Madrid, UNED-Biblioteca Nueva, 2000, p.432
[7] FRERES, C. y SANZ, A.: Op.Cit., p.553.
[8] OREJA, M.: Op.Cit.,
p.332.
[9] FRERES, C. y SANZ, A.: Op.Cit., p.553.
[10] MARQUINA, A.: Op.Cit.,
p.206.
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