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martes, 23 de junio de 2015

Jerzy Sosnowski: un espía polaco en la Alemania nazi

Jerzy Sosnowski. Fuente: www.jerzysosnowski.info

Jerzy Sosnowski fue uno de los espías más brillantes del periodo de entreguerras. Tras una fulgurante carrera militar como oficial de caballería, Sosnowski se convirtió en agente de la inteligencia militar polaca, siendo destinado a Berlín en los últimos años veinte. No tardaría en integrarse en las altas esferas berlinesas, bajo la falsa identidad del barón Ritter von Nalecz. Sosnowski era un hombre alto, atractivo, gran conversador y, según cuentan, de fría mirada. Hábil en el arte de la seducción, uno de sus romances más destacados fue el que mantuvo con la baronesa Benita von Falkenhayn, la cual accedió a colaborar con él otorgándole valiosos contactos, para pagarlo caro unos años más tarde...

Valiéndose de estas dotes, a Sosnowski no le costó establecer una red de espionaje basada en la seducción y el chantaje. Logró encandilar a Frau Von Natzmer, una secretaria de la sección de proyectos de Guderian (IN6) a la que pudo manipular a su antojo. A través de esta joven, el polaco reclutó a otras secretarias del IN6 que le hicieron llegar más de un centenar de documentos sobre el desarrollo de armas secretas. Según cuenta Richard Bassett, Sosnowski llegó a hacerse con la llave de la caja fuerte de Guderian. No debe extrañarnos que entre estos documentos se encontrasen datos relativos a la táctica de la blitzkrieg que, por aquel entonces, estaba diseñando el brillante militar alemán y que, en 1939, tan buenos resultados le brindaría sobre la llanura polaca.

Guderian, creador de la Blitzkrieg o Guerra relámpago. Fuente: Deutsches Bundesarchiv.

Sin embargo, la traición apareció entre las filas de la inteligencia polaca. El agregado militar de Polonia en Berlín, el subteniente Jozef Gryf-Czajkowski, era un agente doble en nómina de la Abwehr (servicio de inteligencia militar alemán). Cuando éste encontró en la embajada polaca los documentos robados por Sosnowski, raudo y veloz compartió la información con los alemanes. También colaboró con las autoridades alemanas la actriz -y amante despechada de Sosnowski- Maria Kruse.

La actriz y bailarina Lea Niako, cuyo nombre artístico era Maria Kruse.


En febrero de 1934, la Gestapo irrumpía en la vivienda de Sosnowski cuando éste celebraba una fiesta. Al igual que él, fueron detenidas tres de sus amantes: la baronesa von Falkenhayn, von Natzmer e Irene von Jena. Las dos primeras fueron condenadas a muerte y decapitadas en febrero de 1935. Sosnowski, condenado a cadena perpetua, permaneció confinado hasta que en abril de 1936 se le intercambió por tres agentes alemanes en manos de los polacos.

El colofón a su formidable historia lo habrían de poner las autoridades polacas. Lejos de recibirle con honores, creían que los documentos conseguidos por Sosnowski eran demasiado buenos como para ser reales, por lo que fueron desechados. Se le creía un agente doble y, en junio de 1939, fue declarado culpable de traición y colaboración con Alemania. Condenado a quince años de prisión, cuando estaba preparando su apelación estalló la Segunda Guerra Mundial y, desde entonces, su historia se vuelve confusa. Durante la invasión alemana, fue evacuado de la prisión de Varsovia y, de algún modo, cayó en manos del Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos (NKVD) soviético. Poco después, se convirtió en uno de sus agentes. De las teorías que existen sobre su muerte, la más probable es aquella que lo sitúa en el alzamiento de Varsovia (del 1 de agosto al 2 de octubre de 1944), donde habría sido ejecutado por la resistencia polaca.




FUENTES



BASSETT, R.: El enigma del almirante Canaris. Barcelona, Altaya, 2007.



miércoles, 12 de febrero de 2014

Napoleón Bonaparte (III): Los Cien Días





Viene de: Napoleón Bonaparte: el emperador de Francia (1808-1814)

La restauración borbónica en la persona de Luis XVIII no tardó en perder su inicial apoyo popular. El mito de Napoleón comenzó a acrecentarse nuevamente y éste, bien informado de la situación a pesar de su exilio, regresó a Francia. El 1 de marzo de 1815 desembarcaba junto a su guardia personal (menos de un millar de soldados) en las cercanías de Cannes. En su avance hacia París, recurrió a sus habituales arengas, ganando adeptos allá por donde pasaba. Los campesinos se sumaban a su causa, al tiempo que las tropas enviadas por Luis XVIII desertaban para unirse a su marcha hacia el norte. El 14 de marzo, las tropas del mariscal Ney interrumpían el paso a Napoleón y sus hombres. El Emperador, para evitar un baño de sangre, avanzó hacia las tropas que le apuntaban y, cómo no, recurrió a las palabras. Nuevamente, aquellos que tenían por misión detener al emperador, cayeron rendidos ante su presencia, con su mariscal incluido.

De este modo, el 20 de marzo, Napoleón entraba en el Palacio de las Tullerías sin haber recurrido a la violencia. Pero era consciente de que los tiempos habían cambiado. Aunque en general tenía el apoyo de los franceses, éstos no deseaban más guerras. Por tanto, lejos de buscar el conflicto con sus habituales enemigos, Napoleón trató de garantizar que no quería otra cosa que la paz. La respuesta de los aliados no pudo ser más contundente: formaron la Séptima Coalición (Gran Bretaña, Austria, Rusia y Prusia) y declararon la guerra a la persona de Napoleón -que no a Francia-.

Una formidable maquinaria bélica se ponía en marcha contra Francia, y Napoleón, haciendo gala de su habitual iniciativa, se percató de que una batalla decisiva sería la única esperanza. En Bruselas se encontraba el británico Wellington, apoyado en su ala izquierda por el prusiano Blücher. Los ejércitos austriaco y ruso (éste último concebido como reserva) aún se encontraban demasiado lejos como para constituir una amenaza. Un golpe devastador contra los ejércitos de Wellington y Blücher podrían suponer el fin de la guerra...

Napoleón cosechó dos victorias importantes en Quatre Bras y Ligny. En esta última batalla, las tropas prusianas del viejo mariscal Blücher sufrieron una buena paliza, pero la fallida persecución francesa no convirtió la batalla en una victoria decisiva. Las tropas prusianas huídas consiguieron reagruparse, por lo que seguían constituyendo una amenaza. El emperador envió a un tercio de sus hombres en su persecución, al mando del mariscal Grouchy.

El 18 de junio tenía lugar la batalla de Waterloo. Wellington adoptó una posición defensiva, dejando a sus espaldas un área boscosa. Napoleón interpretó este hecho como un mal paso, pero Wellington sabía lo que se hacía, pues casualmente había reconocido la zona meses antes. Su única esperanza consistía en ganar tiempo hasta la llegada de Blücher en su ayuda, cosa que al comienzo de la batalla pendía de un hilo.

La batalla acabó como es bien sabido. Grouchy no consiguió alcanzar la retaguardia prusiana, y Blücher logró llegar al campo de batalla en ayuda de Wellington. La línea de la Vieja Guardia francesa, la tropa de élite del emperador, acabó rota, acabando con toda esperanza. Los errores de Ney, las lagunas del plan de un Napoleón cansado y enfermo a causa de sus problemas estomacales, y la lentitud de Grouchy, abocaron a su fin a la causa imperial. Es cierto que Waterloo, en un sentido militar, pudo no ser tan determinante como se cree. Muchas de las tropas lograron reagruparse, a lo que hay que sumar los hombres de Grouchy. Sin embargo, Napoleón perdió todos sus apoyos en París y se vio obligado a abdicar el 22 de junio. Sus esperanzas de exiliarse en los Estados Unidos e incluso en Gran Bretaña se vieron truncadas, acabando confinado por los británicos en la isla de Santa Elena.


FUENTES


CHANDLER, D.: Las campañas de Napoleón. Un emperador en el campo de batalla, de Tolón a Waterloo (1796-1815). Madrid, La Esfera de los Libros, 2005.

sábado, 5 de octubre de 2013

Muere Vo Nguyen Giap: general vietnamita que derrotó a franceses y estadounidenses

 
Vo Nguyen Giap en 2008. Fuente: Ricardo Stuckert,
Agência Brasil

Ha muerto a los 102 años Vo Nguyen Giap, toda una institución y tesoro nacional de Vietnam, cuya victoria sobre las tropas coloniales francesas en Dien Bien Phu supuso la independencia de Vietnam del Norte. Así mismo, su papel durante la guerra con Vietnam del Sur (Guerra de Vietnam desde un prisma estadounidense) fue clave.

Giap nació en 1911, en una aldea de la provincia indochina de Quang Bihn. Su formación, lejos de ser castrense, tuvo lugar en la Universidad de Hanói, estudiando derecho e impartiendo clases de Historia y Literatura. No obstante, era admirador de Napoleón y Sun Tzu. De fuerte carácter nacionalista, ingresó en el Partido Comunista de Indochina en 1933. En 1939, tras la prohibición de dicho partido, Giap se vio obligado a partir hacia un breve exilio en China. Toda su familia, incluida su mujer -condenada a cadena perpetua- y su hijo recién nacido, murieron a causa de las represalias por parte de los colonizadores franceses. En su estancia en China, Giap conoció a Ho Chi Minh, con el que trabó una relación muy cercana. El líder nacionalista le encargó, en 1940, que se trasladase al norte de Tonkín para organizar las primeras guerrillas del Viet Minh, para combatir tanto a la potencia colonial -Francia- como a la ocupación japonesa. En diciembre de 1944, Giap formó la primera brigada del que poco después sería el Ejército Popular Vietnamita.
 
Giap (izq.) con tropas del Viet Minh en la jungla, cerca de
Kao Bak Lang, 1944.

En 1945, Ho Chi Minh le nombró ministro de Interior del gobierno provisional de la República Democrática de Vietnam. Un año después se convirtió en general jefe del Ejército Popular Vietnamita y ministro de Defensa. Su papel durante la Guerra de Indochina (1946-1954) resultó fundamental. A él se debe la organización de la efectiva acción guerrillera vietnamita contra las tropas coloniales -clave más tarde durante la intervención estadounidense- y el reclutamiento de partidarios que poco a poco conformaron un ejército de 300.000 soldados. Su mayor victoria tuvo lugar en Dien Bien Phu (14 de marzo a 7 de mayo de 1954), donde decidió combatir abiertamente en batalla regular a las tropas francesas. Giap se reveló como hábil organizador de la logística y, en contra de lo que creía posible el Estado Mayor francés, sus tropas lograron subir la artillería, pieza a pieza, a través de la selva y el pronunciado terreno, a lo alto de las montañas que rodeaban la posición francesa. El envío, por parte de la potencia colonial, de paracaidistas en auxilio de sus hombres cercados se topó, sorpresivamente, con un fuego antiaéreo que impidió cualquier refuerzo y se saldó en numerosas bajas. El cerco de Dien Bien Phu mediante trincheras impidió cualquier retirada del contingente francés hasta que, el 7 de mayo de 1954, la posición cayó ante la ofensiva definitiva. De los acuerdos de Ginebra nacían Vietnam del Norte y Vietnam del Sur, el primero liderado por Ho Chi Minh.
 
Giap (derecha) expone el plan de operaciones en la batalla de
Dien Bien Phu a Ho Chi Minh (segundo por la izq.), 1954.

En Dien Bien Phu, Giap ganó su imagen de héroe, hombre cauto y genial estratega. Durante los años sesenta dirigió varias fuerzas del Ejército Popular Vietnamita y, en 1968, aceptó la dirección de la Ofensiva del Tet, si bien manifestó su opinión contraria al considerar que sería un error. En efecto, dicha ofensiva constituyó un fracaso militar al no lograr el esperado levantamiento de los survietnamitas, pero fue un éxito político que demostró a la opinión pública estadounidense que, tras años de combates, las fuerzas de Vietnam del Norte no solo no se habían debilitado, sino que podían lanzar ataques coordinados a gran escala. Giap se fue distanciando de la línea más oficial del politburó norvietnamita, manifestándose contrario a la invasión de Vietnam del Sur en la Ofensiva de Pascua (marzo a octubre de 1972), saldada en derrota; y en la invasión contra los jemeres rojos de Camboya (diciembre de 1978 a enero de 1979). Todo ello le llevó a un progresivo distanciamiento del politburó comunista, siendo destituido como general jefe del Ejército Popular Vietnamita en 1972, aunque manteniendo su cargo de ministro hasta 1986. En 1991 fue relevado de todos sus cargos gubernamentales al tiempo que se le nombró tesoro nacional. Sigue siendo uno de los personajes más admirados por los vietnamitas por detrás de Ho Chi Minh.
 
 
 
FUENTES
 
 
BLACK, J.: Grandes líderes militares y sus campañas. Barcelona. Blume, 2008.
 

viernes, 13 de septiembre de 2013

Juaca Bobela y Marica Andallón: Heroínas asturianas en la Guerra de la Independencia

 
La placa, ubicada en la calle Cimadevilla de Oviedo, se
situó en 1908 con motivo del primer centenario.

Aunque pase desapercibida para muchos viandantes, en la calle Cimadevilla de Oviedo existe una placa que señala el lugar donde comenzó el alzamiento asturiano contra los franceses del 9 de mayo de 1808. Se trata de un elemento conmemorativo donde figuran, junto a nombres de ilustres asturianos como el teniente general Llano-Ponte o Gregorio Jove y Valdés, dos mujeres no tan conocidas, pero que alcanzaron en su momento la categoría de heroínas de la Guerra de la Independencia: Joaquina González García Bobela (1759-1844) y María Josefa Francisca González y Suárez (1764-1848).

Aquel día llegaba a Asturias, junto a las noticias sobre los sucesos del dos de mayo en la capital, un bando del general Murat imponiendo la autoridad francesa. En ese momento estalló el rechazo contra tales pretensiones, produciéndose un levantamiento popular que impidió a la Audiencia la publicación de tan vergonzosas órdenes. Entre los alzados, y parte fundamental de la agitación popular, se encontraban Juaca Bobela y Marica Andallón. De hecho, Fermín Canella contaba en su obra Memorias asturianas del año ocho, que Juaca Bobela fue «de las primeras que concurrieron con estudiantes, armeros y gentes de todas clases a la plazuela de la Catedral, frente a la casa de Dorado-Riaño, donde entonces se hallaba Correos» (1). La notoriedad que alcanzaron aquél día se hace más clara si tenemos en cuenta que ambas acompañaron a Gregorio Jove al interior de la Audiencia cuando éste logró apoderarse del bando de Murat. En este sentido, el papel de Juaca Bobela fue notable: aquella noche, en las calles de Oviedo, arrancó las copias del bando que la Audiencia logró reimprimir.
 
Juaca Bobela asistió al rebato de campanas en la víspera del 25 de mayo de 1808, día en el cual la Junta declaró la guerra a Francia. También participó, entre los días 27 y 29 de mayo, en el desarme de las tropas enviadas para sofocar el alzamiento -Carabineros Reales y Regimiento Hibernia-, si bien la totalidad de estos contingentes se sumó a la causa asturiana. Ya durante la presencia de tropas francesas en Asturias, a partir de mayo de 1809, Juaca Bobela se vio obligada a abandonar Oviedo. Finalizada la guerra, fue recibida por Fernando VII, otorgándosele una pensión vitalicia.

Marica Andallón (apodo que se debía al pueblo de Las Regueras del que su familia era originaria) participó también en los preparativos del levantamiento del 25 de mayo de 1808. Tuvo un papel importante el 19 de junio, al intervenir para evitar que una multitud fusilase a varios afrancesados, entre los que se contaban los consejeros José Antonio Mon y Velarde y Juan Meléndez Valdés; y los militares Carlos FitzGerald, Juan Crisóstomo de La Llave y Manuel Ladrón de Guevara. Puede que influyese en su actitud el haber trabajado como sirvienta para una familia española en París y Burdeos, periodo durante el cual adquirió cierto conocimiento de francés. Ello le fue de utilidad, durante las invasiones francesas de Asturias, para mantener contacto con los soldados y oficiales enemigos. Otros hechos que se le atribuyen es el de formar parte de una asociación de caridad para atender a los heridos; ocultar a varios vecinos y, según se dice, defender en varias ocasiones a las muchachas acogidas en el Hospicio de las vejaciones de las tropas francesas. Con ciertas dificultades, acabó reconociéndose su labor y recibió una pensión por los "servicios hechos a la patria en 1808, 1809 y 1810". (3)



(1) "Andallón y Bobela, heroínas contra Napoleón", en La Nueva España, 11 de mayo de 2008.
(2) Ibíd.
(3) Diccionario Enciclopédico del Principado de Asturias, vol. 1, pág. 293.


FUENTES


RODRÍGUEZ MUÑOZ, Javier y ROZA IGLESIAS, Ana María (Dir.): Diccionario Enciclopédico del Principado de Asturias. Oviedo. Nobel, 2005.

1808-1814.org

El Tesoro de Oviedo

"Andallón y Bobela, heroínas contra Napoleón", La Nueva España, 11 de mayo de 2008.

martes, 2 de julio de 2013

El Servicio Aéreo Especial británico durante la Segunda Guerra Mundial


David Stirling, creador del SAS.

El SAS (Special Air Service) fue concebido por el joven oficial David Stirling a comienzos de los años cuarenta, cuando se hallaba ingresado en un hospital de Alejandría a causa de un accidente saltando en paracaídas. Para decantar la guerra a favor de la causa aliada en el Norte de África, Stirling concibió un comando que tendría por objetivo mermar la capacidad combativa de las tropas de Rommel, operando tras las líneas enemigas: emboscadas a las ya de por sí largas y débiles líneas de suministros del Eje, sabotaje en aeródromos enemigos, almacenes y depósitos, etc. El desierto era el escenario de guerra perfecto para este tipo de acciones: las largas distancias y el vasto espacio desértico permitían que un pequeño contingente pudiese desplazarse a sus anchas sin ser visto.
 
Su idea fue aceptada por el general Claude Auchinleck, el cual le permitió que seleccionase a seis oficiales y sesenta soldados para que recibiesen entrenamiento: salto en paracaídas, conocimiento del armamento italiano y del Afrika Corps, métodos de sabotaje, etc. El 1 de julio de 1941 nacía el Destacamento L: Brigada del Servicio Aéreo Especial. Su lema: "El que arriesga gana" ("Who dares, wins").

La primera misión del SAS tuvo lugar a finales de 1941 en el contexto de la Operación Crusader, en Egipto y Libia. Su objetivo consistía en destruir aparatos enemigos en los aeródromos de Timimi y Gazala. Una tormenta de arena perjudicó el salto en paracaídas de los hombres del SAS, convirtiendo la operación en un desastre: de los sesenta y seis miembros del comando, solamente regresaron veintidós. El resto habían sido capturados. La inserción por vía aérea se fue sustituyendo paulatinamente por el apoyo de otra fuerza especial, el Grupo del Desierto de Largo Alcance (Long Range Desert Group), encargado de llevar en sus vehículos a los miembros del SAS hasta sus objetivos. En su segunda misión, los hombres de Stirling lograron destruir gran cantidad de aviones enemigos en aeródromos de El Agheila y Sirte sin sufrir bajas.
 
Miembros del SAS en sus jeeps Willys.
  
En septiembre de 1942, el Destacamento L se convirtió en el 1er Regimiento SAS, integrándose en el mismo cuatro escuadrones británicos, uno griego, otro francés y la Sección Especial de Embarcaciones (Special Boat Section). David Stirling consiguió varios jeeps Willys -a los que añadieron ametralladoras Vickers y Browning, así como depósitos extra de combustible- para que sus comandos pudiesen permanecer durante largos periodos en el desierto de un modo autónomo. Sin embargo, en enero de 1943 Stirling fue capturado y confinado en el castillo de Colditz, lo que llevó a que el Regimiento fuese mandado por el atleta irlandés Paddy Mayne. Solo en el norte de África, el SAS logró destruir en tierra más de 400 aviones del Eje.
 

Paddy Mayne, al frente del SAS desde la captura de
Stirling, a comienzos de 1943.
 

Finalizada la campaña del norte de África, los miembros del SAS participaron en otros escenarios de guerra: como comandos anfibios, en los desembarcos de Augusta (Sicilia, 10 de junio de 1943) y Termoli (Italia, 3 de octubre de 1943). En el marco de la Operación Overlord, actuaron como grupo motorizado en el área de Normandía, colaborando con la resistencia francesa. Tras la Segunda Guerra Mundial, el SAS fue disuelto aunque, el 1 de enero de 1947, volvió a fundarse como regimiento, comenzando su historia oficial.



FUENTES


ELLIS, Chris (Dir.): "Special Air Service. El más célebre ejército privado" en La Segunda Guerra Mundial. Madrid, SAPE, 1979.

SAS Regiment

Hidden and Dangerous 2.

Documental: "Gladiadores de la Segunda Guerra Mundial: SAS, las fuerzas especiales británicas".


sábado, 29 de junio de 2013

Napoleón Bonaparte (II): el emperador de Francia (1804-1814)


Napoleón en su trono imperial. Jean Auguste
Dominique Ingres, 1806.

Viene de: Napoleón Bonaparte (I): inicios


El 2 de diciembre de 1804, Napoleón se hacía coronar como emperador. Y aquí comienza una etapa fascinante de apogeo francés en lo político, militar e incluso ideológico. Este último punto ha dado lugar a debates: ¿Fue el Imperio un hijo de la Revolución? ¿el que la sepultó? ¿o ambas cosas? La concentración de poderes en la figura del emperador era contraria al espíritu del modelo constitucional y de libertades de la Revolución Francesa. Sin embargo, las monarquías absolutas de Europa temían la expansión del Imperio francés, sobre todo, por las ideas revolucionarias que podría propagar. Por tanto, en esta etapa hubo varias coaliciones que trataron de plantar cara a la expansión de dichos ideales, con un trasfondo de pugna entre Francia y Gran Bretaña por la supremacía en Europa:

-Tercera Coalición, de 1805: Inglaterra, Austria, Rusia, Suecia y Nápoles.
-Cuarta Coalición, de 1806: Inglaterra, Rusia y Prusia.
-Quinta Coalición, de 1809: Austria y Reino Unido.
-Sexta Coalición, de 1813: Gran Bretaña, Rusia, Prusia, Austria, Suecia.

Todas ellas, salvo la última, destruidas durante las guerras napoleónicas, en un periodo de expansión del Imperio. La Tercera Coalición fue desmantelada tras las victorias de las tropas napoleónicas sobre los austriacos en Ulm, y sobre el ejército austro-ruso en Austerlitz. No obstante, en esta fase tuvo lugar la derrota naval de la armada franco-española en Trafalgar.

En 1806, el emperador de Francia acabó con el Sacro Imperio Romano y creó la Confederación del Rin. Ese mismo año se crea una nueva coalición, la cuarta, contra la expansión francesa. Nuevas victorias de Napoleón, en este caso sobre prusianos (Jena, Auerstädt) y rusos (Eylau, Friedland) llevaron al Tratado de Tilsit, mediante el cual Rusia se convertía en aliada de Francia y se unía al bloqueo continental contra Gran Bretaña. Esa misma razón llevó a la invasión de Portugal, eterno aliado de los británicos, y a la ocupación del territorio español que supuso el inicio de una guerra de guerrillas que culminó en la Guerra de la Independencia.

La Quinta Coalición llevó a la derrota austriaca y a la firma de la Paz de Viena, por la que Napoleón contraía matrimonio con María Luisa de Austria. En ese momento el Imperio pasó a ser el Gran Imperio y Napoleón se aventuró a su mayor error: la invasión de Rusia. La política de tierra quemada de los rusos y la crudeza del invierno obligó a Napoleón a retirarse, regresando con 120.000 de sus 600.000 hombres. A su vez, los sucesos en España llevaron al llamado despertar de los pueblos, influenciado por la idea de un espíritu nacional que había surgido en España y que se extendió por otros estados europeos contra el invasor. Así se formó la última y decisiva coalición de 1813, cuyo punto de inflexión fue la derrota de Napoleón en la batalla de las naciones. El Imperio perdió todos los territorios conquistados y la guerra llegó a suelo francés. La Capitulación de París se firmó el 31 de marzo de 1814, y el Emperador, tras abdicar, partió rumbo al exilio, a la isla de Elba...


Continuará con Napoleón Bonaparte (III): los Cien Días.


FUENTES


ALIJA, A.M.: "Del Imperio Napoleónico al Congreso de Viena. "El Concierto Europeo" (1804-1820)" en PEREIRA, J.C. (Dir.): Historia de las relaciones internacionales contemporáneas. Barcelona. Ariel, 2009, págs. 65-71.

 BLACK, J.: Grandes líderes militares y sus campañas. Barcelona. Blume, 2008.

 ENCEL, F.: El arte de la guerra. Estrategas y batallas. Madrid. Alianza Editorial, 2005.

miércoles, 19 de junio de 2013

Ángel Sanz Briz: el Schindler español


Ángel Sanz Briz
 
Ángel Sanz Briz (Zaragoza, 1910-Roma, 1980) fue un diplomático español que, al igual que el famoso Oskar Schindler, salvó a muchos judíos de la barbarie nazi. En 1942 fue destinado a la embajada de Budapest, al frente de la cual se encontraba el representante de negocios Miguel Ángel de Muguiro. Por aquel entonces, en plena Segunda Guerra Mundial, la Hungría del almirante Horty era un aliado de Alemania.

En Hungría habitaban en torno a 850.000 judíos. Su situación se volvió acuciante cuando, en marzo de 1944, Hitler ordenó la invasión de Hungría para evitar que sus dirigentes firmasen una paz por separado con los Aliados. Fue entonces cuando llegó a Budapest el siniestro Adolf Eichmann dispuesto a aplicar su solución final contra los judíos del país magiar. Así, comenzó a aplicarse en Hungría un estricto código antisemita, se concentró a los judíos en guetos y se iniciaron las deportaciones hacia los campos de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau.

Miguel Ángel de Muguiro

Miguel Ángel de Muguiro y Ángel Sanz coincidían al contemplar con pavor la situación del pueblo judío. Fue entonces cuando Muguiro rescató el Decreto de 20 de diciembre de 1924, por el cual se concedía la nacionalidad española a las personas de origen sefardí -descendientes de los judíos expulsados por los Reyes Católicos en 1492- que la solicitasen. Promulgado durante la dictadura de Primo de Rivera, el decreto había sido derogado en 1931 con el advenimiento de la II República. Sin embargo, los alemanes no lo sabían y gracias a esta argucia se salvaron muchas personas:

"En un primer arrojo de gallardía, consiguen visados españoles y enviar a Tánger un cargamento de 500 niños, destinados a la cámara de gas en Polonia." (1)

Este hecho despertó las suspicacias de los alemanes, que lograron la destitución de Muguiro. Quedaba al frente de la embajada Ángel Sanz, cuyas gestiones y peticiones de ayuda al Ministerio de Asuntos Exteriores no recibieron respuesta. Es decir, el Gobierno se mostraba extremadamente ambiguo y prudente, pero le dejaba hacer. A mediados de 1944 ya habían sido deportados 500.000 judíos y Sanz estaba dispuesto a salvar el mayor número de vidas posible. Fue entonces cuando se ganó el apodo de Ángel de Budapest: obtuvo doscientos visados del Gobierno de Hungría para la población española de Hungría. Sin embargo, con estos salvoconductos logró salvar nada menos que a 5.200 judíos, de los cuales sólo 200 eran de origen sefardí. Su genial estratagema, apoyado por el italiano Giorgio Perlasca, consistió en convertir los visados personales en familiares, dividiéndolos en series que permitían aumentar indefinidamente esas "familias". Incluso pagó de su propio bolsillo el alquiler de inmuebles para ocultar a estas personas mientras esperaban su salida de Budapest.

A finales de 1944, dada la proximidad de las tropas soviéticas, Ángel Sanz abandonó la embajada española de Hungría. Sin embargo, su labor tuvo continuidad gracias a su colaborador Perlasca, que se hizo pasar por cónsul español.

La actuación de Sanz no tuvo reconocimiento por parte del Régimen, si bien sus gerifaltes trataron de apuntarse años más tarde los méritos del diplomático afirmando que se le había dado la orden expresa de actuar del modo en que actuó. En 1991, Ángel Sanz Briz fue reconocido por Israel como "Justo entre las Naciones" y, en 1994, por el Gobierno de Hungría con la Gran Cruz de la Orden al Mérito Civil de la República Húngara.

 
 
(1) CLAROS PARRA, Sandra.
 
FUENTES
 
 

miércoles, 10 de abril de 2013

Otto Skorzeny, el hombre más peligroso de Europa



Skorzeny posa junto a Mussolini tras su liberación, 1943. Fuente: Bundesarchiv

 
Otto Skorzeny retrató su vida hasta 1948 -año en el que abandona su celda de Núremberg- en sus memorias Vive peligrosamente y Luchamos y perdimos. Nacido en Viena, en 1908, en el seno de una familia burguesa. En su juventud decidió seguir los pasos de su padre, ingresando en la Universidad de Viena para estudiar ingeniería. Allí comenzó a participar en duelos de espadas, actividad que le valió las cicatrices de su mejilla izquierda, ganándose el apodo por la prensa, años más tarde, como Scarface.
 
 Ideológicamente, habiendo crecido en un ambiente muy nacionalista, comulgó pronto con el nazismo y la tesis de unificación entre Alemania y Austria. De hecho, ya en 1932, Skorzeny acudió a un acto del partido nazi en Viena, afiliándose tanto al partido como a las SS. En Vive peligrosamente se atribuye un papel importante en la caída del gobierno durante el Anschluss de 1938, al encargársele la vigilancia del depuesto presidente Miklas.

En 1939, Skorzeny trabajaba como ingeniero. Tras el estallido de la guerra, se enroló en las Waffen SS, participando en las campañas de Francia, Yugoslavia y Rusia, tal y como narra en sus memorias, plagadas de hechos pintorescos como su ejecución de un tigre en Burdeos. Para muchos estudiosos, estas memorias presentan inexactitudes y exageraciones que buscarían elevar su figura y la del nacionalsocialismo, considerando incluso que se trata de una invención en toda regla.
 
En 1943, el coronel Skorzeny recibe el mando de una unidad especial de las SS encargada de desarrollar acciones tras las líneas enemigas. Fue al frente de dicho comando cuando le llegó una misión directa de Hitler que acabó haciéndole famoso: el rescate de Benito Mussolini, confinado en un hotel en los Apeninos. El 12 de septiembre de 1943, tras una exhaustiva planificación, varios planeadores alemanes aterrizaron en el Gran Sasso, valle en el que estaba situado el hotel de montaña donde se encontraba retenido el Duce. Los soldados italianos, sorprendidos por la situación, no opusieron resistencia. El comando alemán, con Skorzeny a la cabeza, consiguió entrar en el hotel sin abrir fuego:

"Los carabinieri se apretujaron en la puerta. A culatazos, que no tenían nada de suaves, conseguí abrirme paso entre ellos".

Seguidamente, Skorzeny se dirigió al piso superior, donde encontró a Mussolini en una habitación, con dos oficiales italianos "a los que me apresuré a aplastar contra la puerta". Los soldados italianos, encontrándose en una situación inesperada, no supieron reaccionar ante los alemanes. Su coronel decidió rendirse entregando a Skorzeny una botella de vino tinto mientras decía "al vencedor". Finalmente, Skorzeny consiguió huir junto con Mussolini en un Fi 156 Storch. Parece ser que fue polémica la cuestión en torno a la marcha de Skorzeny en aquel avión. Muchos de sus hombres, no pertenecientes a las SS, interpretaron esta acción como un intento de éstas -y de Skorzeny en particular, el cual ansiaba la Cruz de Hierro- por apuntarse el éxito de la misión. Y así se encargó de presentarlo ante Alemania y el mundo entero la propaganda del III Reich.

Otra de sus principales misiones fue la Operación Greif, al comienzo de la ofensiva de las Ardenas, en diciembre de 1944. Disfrazados de soldados americanos, sus hombres cruzaron las líneas enemigas para sembrar la confusión entre las tropas estadounidenses. Aunque tuvieron cierto éxito, muchos fueron capturados y ejecutados acusados de espionaje.

En mayo de 1945, Skorzeny se entregó a los americanos. En los juicios de Núremberg fue declarado inocente del cargo de haber ordenado a su hombres el uso de uniformes americanos. No obstante, fue internado en un campo de desnazificación hasta que logró evadirse en 1948. Fue entonces cuando se estableció en España, amparado por el régimen franquista, donde retomó su profesión de ingeniero estableciendo una oficina y participando en la industria del acero representando a compañías alemanas y austriacas.

En España estableció negocios y buenas relaciones con gente bien posicionada: personas del Régimen, militares, diplomáticos, ... Su prestigio le precedía y le abrió puertas. Estuvo muy implicado en la organización secreta Odessa, desde la cual ayudó a muchos camaradas nazis a huir a España y Sudamérica. También participó en tráfico de armas a medio mundo. Firme en sus posicionamientos ideológicos, trató de que el clima de Guerra Fría convergiese con su anticomunismo, proponiendo a las autoridades españolas la creación de una unidad alemana de cara a la Tercera Guerra Mundial:

"En lo político destaca el plan de Skorzeny, expuesto a Franco, Muñoz Grandes, al jefe del Estado Mayor Juan Vigón, al canciller Konrad Adenauer y a los ex generales de la Wehrmacht Hans Speidel, Heinz Guderian y Hans von Manteuffel, entre otros, de organizar en España un ejército alemán capaz de contraatacar en la esperada tercera guerra mundial. Mencionado en la ficha que de Skorzeny hay en el archivo de los servicios secretos alemanes (BND) como "Legión Carlos V", este plan ya era conocido por los historiadores." (1)

Astuto, polémico, temerario, fanático... la figura de Skorzeny sigue resultando polémica y causando la división de opiniones. Para algunos, fue un héroe. Para otros, un hombre idealizado a raíz de una acción fortuita de la que supo sacar tajada. En el mundo castrense, muchos rechazan su trayectoria, más propia de un matón sin escrúpulos que de un verdadero oficial. Skorzeny murió en 1975, pero las sombras sobre su figura no se han desvanecido.
 


(1) La Vanguardia, 08/11/2012, "Un nazi en la España de Franco". Rafael Poch.

FUENTES


SKORZENY, O.: Vive peligrosamente. Memorias de guerra. Altaya, 2007.

SKORZENY, O.: Luchamos y perdimos. Memorias de guerra. Altaya, 2008.

La Vanguardia, 08/11/2012, "Un nazi en la España de Franco". Rafael Poch.

Documental: Los héroes de Hitler: Otto Skorzeny.


PROCEDENCIA DE LA IMAGEN

Bundesarchiv, Bild 101I-567-1503C-15 / Toni Schneiders / CC-BY-SA

martes, 12 de marzo de 2013

Manuel Pedregal y Cañedo: un asturiano en la vanguardia republicana española


Manuel Pedregal. 1890.


Manuel Pedregal nació en Grado, el 12 de abril de 1832. Tras estudiar Derecho en la Universidad de Oviedo, estableció un bufete de abogados en la capital asturiana. Durante el Bienio Progresista (1854-1856) mantuvo posiciones democráticas que le llevaron a participar en el comité provincial del Partido Democrático. Aficionado a la política y la Historia, fue admitido en la Real Academia de la Historia en 1866. De firme ideología republicana, tomó parte en la Revolución de 1868, conocida como La Gloriosa.
 
Ocupó varios cargos políticos: concejal del Ayuntamiento de Oviedo y, desde febrero de 1873, gobernador de La Coruña, habiendo sido ya establecida la I República. También fue diputado por Gijón en las Cortes Constituyentes de 1873 que proclamaron la República. Fue vicepresidente de las Cortes y, poco después, nombrado ministro de Hacienda por Castelar, cargo que ocupó desde septiembre de 1873 hasta enero de 1874. Cabe señalar que ya había rechazado una cartera ministerial ante los ofrecimientos de Pi y Margall. En un contexto de fuertes dificultades económicas, logró equilibrar las cuentas del Estado y reorganizar la situación del Tesoro Público.
 
Tras la caída de la República, Pedregal volvió a ejercer como abogado, si bien ocupó algunos cargos dignos de señalar: decano del Colegio de Abogados de Oviedo; presidente del Ateneo de Madrid; y cofundador, con Giner de los Ríos, de la Institución Libre de Enseñanza, siendo rector de estudios y presidente de la junta de gobierno. En 1881 volvió a la política, siendo elegido en las elecciones a Cortes por Oviedo en 1886, 1891 y 1893. Fue el principal líder del republicanismo en Asturias. Murió en Madrid, el 26 de julio de 1896. Un año más tarde, se erigía en Grado una estatua que, vergonzosamente, fue retirada tras la entrada del bando nacional en la villa, en 1936. Actualmente, en el parque de San Antonio de Grado está presente un busto en su honor.

Busto de Manuel Pedregal, Grado (Grau)

 
Por cierto, este hombre de Estado, moscón -gentilicio de Grado- de nacimiento, rechazó la paga que le correspondía como ex-ministro, cuestión más elogiable aún si nos remitiésemos a algún caso más que llamativo de la escena política actual.
 
 
 
FUENTES
 
 
CABAL, A.J.: Arte en los concejos de Candamo, Grado y Las Regueras. Oviedo. Cajastur, 2003.
 

martes, 5 de marzo de 2013

60 Aniversario: La muerte de Iósif Stalin


Stalin, 1949. Fuente: Bundesarchiv


Hoy es el sesenta aniversario de la muerte de Stalin, la cual tuvo lugar el 5 de marzo de 1953. El tirano había pasado varios días agonizando. Lo cierto es que existen varias versiones sobre estos hechos -incluso la de envenenamiento por Beria, jefe de la policía secreta-, si bien la más aceptada a día de hoy es la siguiente: en la noche del 1 de marzo, Stalin celebró una cena en su dacha con su camarilla más próxima: Beria, Bulganin, Malenkov y Krushchev. Tras retirarse a su habitación, en torno a las cuatro de la madrugada, el líder soviético sufrió una embolia que le llevó a yacer inconsciente sobre el suelo durante horas. Sus guardaespaldas y servicio no se atrevieron a llamar a la puerta -tal era el temor que infundía aquel hombre incluso a su círculo más próximo-, y no fue hasta la tarde del día 2 cuando su mayordomo decidió entrar en la habitación, encontrando a Stalin tendido en el suelo con la ropa del día anterior.

Fue entonces cuando se avisó a los cuatro camaradas de la última cena, que acudieron a su dacha para supervisar su estado. Se tardó bastante, aún así, en llamar a los médicos, que tampoco acertaron en el modo de tratar al enfermo por miedo a tomar una decisión -debe mencionarse que, por aquel entonces, habían pasado unos meses del encarcelamiento de muchos de los mejores médicos de la Unión Soviética, debido a las purgas que giraron en torno al, en teoría, complot de los médicos-.  Tras varios días de agonía, Stalin murió a las 22.10 horas del 5 de marzo. En el informe de la autopsia se indicaba el "carácter irreversible del mal", frase irónica si la aplicamos también a sus actos para con aquellos miles y miles que sufrieron su arbitrariedad y paranoia. El 9 de marzo tuvo lugar su funeral, símbolo del fin de una era. Pocas semanas después, comenzó a abandonarse el culto a la persona de Stalin y en febrero de 1956, Krushchev, en el seno del XX Congreso del Partido, anunció el fin del terrorismo de Estado como política interna.

 


FUENTES


ANG, G. (Dir.): Secretos y misterios de la Historia. México. Reader's Digest, 1990.

El Mundo, 05/03/2013, Xavier Colás


PROCEDENCIA DE LA IMAGEN

Josef Stalin: Bundesarchiv, Bild 183-R80329 / CC-BY-SA

martes, 12 de febrero de 2013

Mustafá Kemal "Atatürk", el padre de los turcos

Mustafa Kemal Atatürk, 1931.
 
 
Mustafá Kemal (1881-1938) sigue siendo una institución en Turquía. Cualquiera que visite este país, a menos que permanezca ajeno al mundo que lo rodea, se dará cuenta de ello. Imposible no encontrarse con alguna de las múltiples representaciones de su figura en la vida pública turca, tal vez solo superadas en presencia por la bandera estatal. Kemal es un icono nacional, respetado y admirado por la mayoría de los turcos. Su sobrenombre, convertido en apellido, es Atatürk, término que significa "padre de los turcos".
 
Kemal fue un militar del Imperio Otomano y, como tal, participó en la Primera Guerra Mundial, dirigiendo con éxito la defensa de Gallipoli. También participó en la campaña del Cáucaso y en Siria y Palestina. Con la derrota de las potencias centrales, el Imperio Otomano  quedó reducido a Anatolia. Fue un año más tarde, en 1919, cuando comenzó a cobrar relieve la figura de Atatürk que, como comandante supremo, derrotó a los griegos en la Guerra de Independencia turca.

Podemos fijar aquí el nacimiento del estado turco. Kemal abolió el sultanato en 1922 y proclamó la República en 1923. Así se convirtió en Atatürk y, como presidente -autoritario- del nuevo estado,  inició una profunda reforma del país de arriba a abajo, introduciendo cambios en aspectos culturales muy arraigados y todo ello con el objetivo de modernizar el país bajo un modelo occidental, secularizador y europeizante. Este espíritu reformista entroncaba con el de los Jóvenes turcos, en cuya revuelta de 1908 había participado Kemal.

Las reformas de Atatürk introdujeron a Turquía en la modernidad. Se buscaba iniciar un proceso de industrialización y el establecimiento de un sistema económico de corte occidental. El pilar fundamental de estas reformas fue la separación Iglesia-Estado, introduciendo así el laicismo, prohibiendo el uso del velo a las mujeres y el fez a los hombres, así como la poligamia. Se otorgó la igualdad de derechos a la mujer -cuestión que no arraigó en su tiempo pero que sentó bases- y el voto femenino. Se introdujo el alfabeto latino en sustitución del árabe, se abolió la ley religiosa y se otorgó una Constitución a la República de Turquía, en 1924. Desde entonces, hasta el día de hoy, ha sido el ejército el garante de la separación Iglesia-Estado frente a los partidos religiosos.

 
 
FUENTES


BLACK, J.: Grandes líderes militares y sus campañas. Barcelona. Blume, 2008.

HATTSTEIN, M. y BERGHORN, D.: Historia del Mundo. Barcelona, Blume, 2008.

 
 
 

jueves, 7 de febrero de 2013

Gregorio Jove Valdés (1779-1857)

Gregorio Jove Valdés


Procurador General
 
Gregorio María Jove Valdés nació en La Campona, casa solariega de su familia ubicada en Peñaflor (Grado), el 9 de septiembre de 1779. De cuna hidalga, en 1805 fue nombrado procurador general del Principado de Asturias por un periodo de tres años. Tal y como señala Visitación López del Riego, Jove dirigirá dos oficios al rey: en uno de ellos defendía los privilegios de su clase frente a una Real Orden; en la segunda proponía a Fernando VII proceder a armar a los habitantes de la región, dada la desconfianza que le producía la presencia de tropas francesas en territorio patrio.
 
Esos recelos de Jove se vieron confirmados tras los sucesos del dos de mayo y la llegada al Principado de Asturias de la correspondencia de Madrid, el día 9. Ese mismo día fue hecho llamar junto a otras autoridades cuando la Audiencia trató de publicar el bando de Murat, lo cual provocó la indignación y levantamiento del pueblo de Oviedo. Según del Riego, Jove, como procurador general, consiguió templar los ánimos de la población, adoptando una actitud intermedia por la cual, si bien se manifestaba a favor del sentir popular, pedía respeto a las autoridades. La enfermedad de Jove le impidió presidir la Junta General extraordinaria en la que se decidiría declarar la guerra a Francia. Al día siguiente (10 de mayo) Jove presidió una nueva Junta, en la que fue elegido procurador general Álvaro Flórez Estrada.
 
 
Político y militar contra los invasores franceses
 
Jove, revestido de la autoridad moral que le había otorgado su cargo y experiencia, continuó asistiendo a las Juntas que se celebraron. Incluso costeó la creación de un cuerpo de Cazadores de Montaña integrado por doscientos hombres, más tarde integrado en el Regimiento de Grado.

Jove tuvo un papel destacado en su apoyo al golpe del marqués de La Romana del 2 de mayo de 1809, siendo uno de los portadores de la orden de supresión de la Junta del Principado y convirtiéndose en vocal de la nueva Junta formada por La Romana. Explicación a la actitud de Jove se encuentra en una de las cartas que Visitación López del Riego presenta en su artículo en la cual, Jove,  ponía de manifiesto la existencia de intrigas e intereses en el seno de la Junta.

Por otra parte, desde aquel entonces destacó su faceta combativa y, con el rango de coronel, participó en varios enfrentamientos contra las tropas francesas, caso de la acción de Peñaflor, el ataque al puente de San Martín de Miranda; o la participación en acciones guerrilleras, como sugieren sus contactos con Juan Díaz Porlier (ver López del Riego).

En enero de 1811, se integró en la comisión designada para solicitar al Gobierno una Junta Superior Constitucional, lo que provocó su arresto en Galicia. En 1814, de nuevo como procurador general, intentó que se restaurase la Junta del Principado de Asturias que existía en 1808, logrando el beneplácito del monarca Fernando VII.
 
 
Jove tras la Guerra de la Independencia
 
Cabe destacar los flirteos de Jove con los liberales del Trienio Liberal (los cuales ya se habían producido durante la Guerra de la Independencia), lo que fue motivo para que la Junta de Purificación que vendría con el inicio de la Década Ominosa le retirase sus méritos militares, si bien en 1827 se le consideró, según del Riego, "purificado de la conducta política y militar que observó durante el Gobierno Revolucionario". Suerte similar corrió su hermano, lo que provocó la intervención de Jove ante el monarca y, al no encontrar respuesta, su renuncia al título de Vizconde de Campo Grande -el cual había heredado de su padre en 1816-. Jove siguió integrado en la Junta del Principado, y a comienzos de los años cuarenta del siglo XIX era director del Instituto Asturiano. Murió el 7 de julio de 1857, en La Campona.


 
FUENTES

 
LÓPEZ DEL RIEGO, V.: "Gregorio Jove: aportación documental a su biografía" en Boletín de Real Instituto de Estudios Asturianos. Oviedo, 1977, nº92, pp.677-704.
 
Diccionario enciclopédico del Principado de Asturias. Tomo 9. Oviedo, Ediciones Nobel, 2005.

jueves, 31 de enero de 2013

Porlier, el marquesito: general, guerrillero y liberal


Juan Díaz Porlier, grabado de J.Cuevas
 
Juan Díaz Porlier fue un general español nacido en Cartagena de Indias en el año 1788. Inicialmente ingresó en la armada, participando en varias acciones en el Caribe y en la batalla de Trafalgar (1805), con tan solo diecisiete años. En 1808, integrado en el Cuerpo de Caballería, alcanzó el grado de coronel. Por aquel entonces formaba parte del Ejército de Extremadura.

Su papel durante la Guerra de la Independencia resultó clave. Tras observar derrotas del ejército regular, tales como la de Espinosa de los Monteros, el joven Porlier decidió pasar a oponer resistencia al ejército francés a través de la acción guerrillera. De este modo, contactó con la Junta del Principado de Asturias para organizar este tipo de lucha en el territorio asturiano dirigiendo una partida de compatriotas, la mayoría antiguos soldados que, como él, decidieron abandonar las acciones regulares. Y lo hizo con tal eficacia que pronto adquirió notable fama, pasando a ser apodado como El Marquesito, debido a que muchos, al parecer inducidos por él mismo, lo consideraban sobrino de Pedro Caro y Sureda, el famoso Marqués de la Romana.

Fue especialmente intensa su actuación en tierras asturianas. El Marquesito supo sacar partido de las excelentes condiciones que otorgaba a la guerrilla la geografía asturiana, causando verdaderos quebraderos de cabeza a las tropas del general Bonet. De su estancia en Asturias, destacan las acciones de su partida guerrillera en la llamada "Línea del Nalón", cuando los franceses ocupaban Oviedo y pretendían avanzar hacia el occidente asturiano; y sus luchas en el alto de El Fresno.

Más tarde fue ascendido a general e intervino en las batallas de Vitoria, San Marcial y Tolosa. Sus méritos le valieron un nuevo ascenso, esta vez a mariscal de campo, así como la capitanía general de La Coruña, en agosto de 1813. Durante el exilio del infame rey Fernando VII, Porlier se identificó con el espíritu liberal reinante bajo la Constitución de 1812. Sin embargo, el retorno del monarca y la reacción absolutista del Manifiesto de los Persas supuso su persecución, junto a otros muchos liberales, siendo encarcelado en el castillo de San Antón (La Coruña) tras un intento frustrado de levantamiento. Finalmente, el 23 de octubre de 1815, y tras huir de su confinamiento, Porlier fue ejecutado por pronunciarse a favor de la Constitución de 1812.



FUENTES


PERAL, D.: "Los orígenes de la Revolución liberal en el Principado (1808-1833)" en BENITO, E. (dir.): Historia de Asturias. Tomo 8. Gijón, Ayalga, 1977

RODRÍGUEZ, J.: La Guerra de la Independencia, los asturianos en el levantamiento contra Napoleón y en la revolución liberal. Oviedo. Editorial Prensa Asturiana, 2009.

El tesoro de Oviedo

viernes, 18 de enero de 2013

William Parker Carrol (II): Un oficial británico en la Guerra de la Independencia española

Viene de William Parker Carrol (I)

Carrol salió de Oviedo rumbo a Tineo junto a Gregorio Jove con el objeto de comprobar la veracidad sobre los rumores que apuntaban a una incursión francesa en el Principado de Asturias. Tras llegar a Grado en la madrugada del 18 de mayo, recibió noticias de la inminente llegada del invasor, el cual se encontraba a la altura de Cornellana. Apreciando que el sistema de alarma asturiano no se había activado, Carrol ordenó repique de campanas.

Ante la crítica situación, Carrol, Jove y los oficiales que se encontraban en Grado se plantearon la posibilidad de resistir ante las tropas francesas y, en tal caso, el lugar idóneo para ello. Existían dos alternativas: el Fresno, posición de altura que permitía controlar la ruta del Camino de Santiago; o bien el puente de Peñaflor, situado en un desfiladero y único paso de la zona para alcanzar Oviedo. Decididos por la segunda opción, se dispusieron unas endebles defensas en torno al puente, contando con una tropa que, según las fuentes, varía entre 300 y 500 defensores (un centenar de ellos paisanos armados) y una pieza de artillería. Poco podían hacer contra una tropa profesional y experimentada, integrada por unos 2.000 soldados de infantería y 300 jinetes. Ver la acción de Peñaflor.


Placa situada en Peñaflor con motivo de los actos del Bicentenario de la Batalla de Peñaflor

 
Ya en Galicia, y tras efectuar una nueva misión de reconocimiento en el Principado de Asturias -a causa de la retirada francesa-, Carrol recibirá su ascenso a coronel y, aún más importante por lo que suponía, el mando del Regimiento Hibernia -el cual estaba integrado en su mayor parte por irlandeses, desde que había sido creado a comienzos del siglo XVIII-.

A partir de entonces, la actividad de Carrol se vuelve, por así decirlo, frenética, y el relato de todas las batallas y acciones en las que participó no se ajusta a los fines de esta entrada. Carrol estuvo integrado en varios ejércitos a lo largo de la Guerra de la Independencia, bajo el mando de distintos generales y al frente de diversas tropas (si bien, la mayor parte de su estancia en España, estuvo al mando del citado Regimiento Hibernia).

No obstante, es preciso señalar algunos de los hechos más importantes. Integrado en el Ejército de la Izquierda, bajo las órdenes del duque del Parque, y aún en 1809, Carrol participó en las batallas de Tamames (18 de octubre), Alba de Tormes (28 de noviembre) y en Medina del Campo (23 de noviembre). También intervino en la campaña de Extremadura, participando en el sitio de Badajoz y en la famosa batalla de Albuera (mayo de 1811).

En 1812, tras una serie de acciones en tierras portuguesas, Carrol se dirigió a la costa cantábrica, entrando en combate en Castro Urdiales, Bilbao, etc. Un año más tarde, intervino en la campaña peninsular del duque de Wellington, participando en el bloqueo de Pamplona. El 25 de diciembre se adentró en territorio francés para participar en el bloqueo de Bayona, ya en 1814. Ese mismo año, obtendrá el grado de mariscal de campo en el ejército español. Recibía así el reconocimiento y la gratitud de la nación española por sus servicios.

Finalizada la campaña peninsular, Carrol regresó a casa, manteniendo un pie en Inglaterra y otro en Irlanda. Por unos años permaneció al margen del ejército, ejerciendo como juez de paz desde 1816. En 1817 se casó con Emma Sophia Sherwell, quien falleció en 1819 durante el parto del segundo hijo de ambos. Posteriormente, ejerció como gobernador de Malta (1822) y Corfú (1829). Falleció en 1842.

 Entre las condecoraciones que obtuvo combatiendo en la península Ibérica cabe destacar: Cruz de la Real y Distinguida Orden de Carlos III; Cruz "Asturias nunca vencida"; medalla británica por la Batalla de Albuera; Cruz "El Rey al Ejército de la Izquierda"; Cruz "El Rey al 7º Ejército"; Medalla "Venció en Tamames"; Medalla "Puente de San Paio"; Medalla "Valor Medina del Campo"; Cruz "Venció en Albuera"; Cruz "Al valor y disciplina en Pamplona y Bayona"; Medalla "Cruz de la Victoria".


FUENTES

LASPRA, A.S: "William Parker Carrol en Asturias (1808-1809)" en Actas de las Jornadas de Estudios Locales Grado-Grau, Villa y Alfoz, Grado, 2009, pp. 43-80.

LASPRA, A. y O' CONNELL, B.: "In bello fortis": la vida del teniente general irlandés Sir William Parker Carrol (1776-1842). Oviedo. Fundación Gustavo Bueno, 2009.

The Carrol Collection: http://www.limerickcivictrust.ie/carrolcollection/cabinet_2.html
 http://berryhillsturgeon.com/NapWar/Generals/Carrol/Carrol.html

lunes, 14 de enero de 2013

William Parker Carrol (I): Un oficial británico en la Guerra de la Independencia española

El papel de Wiliam Parker Carrol en la Guerra de la Independencia, más concretamente en el ámbito asturiano, ha sido estudiado por Alicia Laspra, cuya obra ha sido consultada para la elaboración de esta entrada.


Carrol. S.M. Derinzy, 1829
 
 
Este oficial del Ejército británico nació en 1776, en Limerick (Irlanda). Estudió en la escuela de Ennis y, más tarde, recibió educación universitaria en Trinity College, Dublín. En 1794 ingresó en el ejército, pasando por varios regimientos hasta que, en 1804, y ya con el rango de capitán, ingresó en el Regimiento 88, cuyos integrantes eran conocidos como los Connaught Rangers ("the Devil's Own").

En 1807, el 88 participó en la segunda invasión inglesa del Río de la Plata. Montevideo había caído en manos británicas y su general, John Whitelocke, fijaba como nuevo objetivo la toma de Buenos Aires. En el fallido asalto participó el 88, y Carrol, así como sus compañeros de columna, cayó prisionero. Tal y como indican Laspra y O' Connell, el dominio del español por parte de Carrol le valió un protagonismo inusitado en las negociaciones para la retirada británica. Quizás por esa misma razón, en julio de 1808 fue enviado a España.

No había pasado un año desde la guerra entre España y Gran Bretaña, pero los antiguos enemigos se convirtieron, repentina e irremediablemente, en valiosos aliados. La solicitud de armamento y pertrechos por parte de la Junta General del Principado de Asturias para hacer la guerra al invasor francés culminó con el envío, por parte del Gobierno británico, de un grupo de oficiales cuyo cometido sería actuar como enlaces con el ejército español y, así mismo, gestionar la distribución del material enviado. Uno de estos comisionados británicos fue Carrol, quien se integró en el ejército gallego de Joaquín Blake durante varios meses, obteniendo el rango de teniente coronel y trabando una sólida amistad con el general español.

En noviembre, la derrota de Espinosa de los Monteros supuso la sustitución de Blake por el marqués de La Romana, el cual había llegado recientemente de Dinamarca. A partir de entonces comenzó una nueva etapa en la estancia de Carrol en España, pasando varios meses -concretamente hasta junio de 1809- en el Principado de Asturias. Durante este tiempo, Carrol cobró cierta fama entre los asturianos, a través de varias proclamas y, también, ante la Junta, convirtiéndose en uno de sus máximos opositores. Es aquí donde parece que Carrol cayó en ciertas intrigas políticas ajenas a su cometido, cuestionando la eficacia de sus dirigentes tanto en el terreno militar como en el uso de las ayudas británicas. De este modo, Carrol apoyó sin miramientos el golpe de La Romana por el cual disolvió la Junta Suprema por la fuerza en abril de 1809, instaurando la Junta Superior de Observación y Defensa del Principado de Asturias.

De poco sirvió. El 15 de mayo comenzó la primera invasión francesa del Principado de Asturias, dirigida por el mariscal Ney que, con gran astucia, consiguió adentrarse en el territorio asturiano por sorpresa y, por tanto, sin oposición. Sería el joven oficial irlandés el encargado de dirigir el único intento defensivo para evitar la llegada de Ney a Oviedo. El encuentro, en un estratégico pueblo llamado Peñaflor...

 
 
 
FUENTES

LASPRA, A.: "William Parker Carrol en Asturias (1808-1809)" en Actas de las Jornadas de Estudios Locales Grado-Grau, Villa y Alfoz, Grado, 2009, pp. 43-80.

LASPRA, A. y O' CONNELL, B.: "In bello fortis": la vida del teniente general irlandés Sir William Parker Carrol (1776-1842). Oviedo. Fundación Gustavo Bueno, 2009.

The Carrol Collection: http://www.limerickcivictrust.ie/carrolcollection/cabinet_2.html

Alhucemas: Cómo poner fin a una cadena de errores

    En este vídeo analizamos cómo, en septiembre de 1925, el desembarco de Alhucemas puso fin a una cadena de errores que tuvo su comienzo c...