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sábado, 4 de octubre de 2014

Belarmino Tomás: Líder minero en la Revolución de Octubre de 1934


Tomás se dirige a la multitud desde el balcón del Ayuntamiento de Sama de Langreo.

Belarmino Tomás Álvarez es una figura fundamental para la Historia Contemporánea de Asturias. Siempre entre la mitificación por su papel como líder revolucionario, el olvido oficialista y la leyenda negra que le persigue a raíz de su gestión en el Consejo Soberano de Asturias y León. A lo largo de tres artículos trataremos de arrojar luz sobre la trayectoria vital de este controvertido líder socialista.


Minero, socialista y sindicalista

Belarmino Tomás nació en Lavandera (Gijón), en 1892, en el seno de una familia humilde. Sus primeros trabajos tendrían lugar en el puerto de El Musel, a la temprana edad de ocho años. Cuatro años más tarde, habiéndose trasladado con su familia a Sama de Langreo, comenzaría a trabajar como minero en el coto minero de Tuilla. Es en ese contexto donde tomará conciencia de clase, y tras unos primeros contactos con el sindicato anarquista El despertar del obrero, acabará afiliándose al PSOE y la UGT en 1907. Trabajando en el pozo de El Fondón conoció a Manuel Llaneza, fundador del Sindicato de los Obreros Mineros de Asturias (SOMA) en 1910. El guaje, apodo que le impuso Llaneza, ocupará varios cargos en el SOMA a lo largo de su vida. En su faceta de sindicalista tuvo una actitud muy activa en la lucha por unas mejores condiciones de trabajo para los mineros. En 1915 contrae matrimonio con Severina Vega.


De las huelgas de 1917 a los primeros años de la II República

Belarmino Tomás ocupará la presidencia del SOMA desde 1920 hasta el estallido de la guerra civil. Su implicación en la huelga revolucionaria de agosto de 1917 -como miembro del Comité Revolucionario- y la posterior represión le obligó a abandonar Asturias, refugiándose en Belmonte de Mezquín (Teruel) durante varios meses. Allí nacerá su hija, Purificación Tomás. Sus otros hijos fueron Urcesino (1916 o 1917) y Agripino (1925). En 1922 se hizo cargo de la Federación Provincial de las Juventudes Socialistas -en un momento de crisis tras la escisión comunista-, puesto que abandonará en 1927. En 1926, se le encarga, junto a Amador Fernández Montes, la dirección del pozo San Vicente (San Martín del Rey Aurelio), propiedad del SOMA-UGT. En el ejercicio de esta tarea hubo de despedir a un trabajador comunista por sabotaje. Éste regresó armado con una pistola, hiriendo en un brazo a Belarmino Tomás y matando a su amigo José Iglesias. Cuando Tomás regresó al trabajo fue nombrado vigilante de la mina. Entre 1931 y 1938 fue vocal del Comité Nacional de la UGT por la Federación de Mineros. 


Revolución de Octubre

Desde comienzos de la II República, partido y sindicato se habían ido fortaleciendo al calor del bienio progresista. Incluso durante el bienio conservador no se dio una inhibición por parte de los socialistas asturianos, al tiempo que su rechazo hacia el Gobierno de Lerroux se agudizaba por la entrada en el mismo de la CEDA, derivando los socialistas hacia posicionamientos revolucionarios:

"Las directrices de Belarmino y de los socialistas asturianos eran fortalecer la organización sindical y política, controlar los movimientos de presión de los poderes fácticos a través de la CEDA al gobierno de Lerroux, conseguir armas y estar atento a las indicaciones de Madrid. Amador Fernández, fundador de 'Avance', fue enviado a Madrid a localizar a un destacado periodista, Javier Bueno, para dirigir el diario socialista. 'Avance' llegaría a tener una circulación diaria de 25.000 ejemplares. [...] Con el sindicato minero aglutinando a los trabajadores y con 'Avance' como medio de expresión, Belarmino y los suyos aguardaban..." [1]

El 5 de octubre de 1934 comenzaba la huelga general revolucionaria, movimiento armado impulsado a nivel nacional por el PSOE y la UGT y que solamente tuvo éxito en Asturias, contando con el apoyo de la CNT. En el ayuntamiento de Sama de Langreo, en la cuenca del Nalón, se instaló el Comité Revolucionario, asumiendo Belarmino Tomás el mando en la zona. Su papel en la revolución fue verdaderamente activo, a pesar de que ideológicamente se le sitúa en el centro del PSOE.

A medida que las tropas gubernamentales -entre las que se contaba la Legión y los Regulares de África- derrotaban a los revolucionarios, éstos perdían capacidad organizativa a la par que territorio. El tercer Comité Revolucionario se estableció en Sama, "convertida en capital revolucionaria desde el día 13 de octubre. Belarmino Tomás fue el encargado de liderar el máximo órgano revolucionario, formado por cuatro socialistas y dos comunistas. A estas alturas, Mieres y Langreo constituían los únicos enclaves realmente controlados por los trabajadores". [2]

El día 18, definitivamente derrotado el movimiento revolucionario, Belarmino Tomás acudió a Oviedo para negociar las condiciones de la rendición con Eduardo López Ochoa. Obtuvo del general la promesa, más tarde incumplida, de que no habría represaliados. De nuevo en Sama, Tomás se dirigió a las gentes de la revolución desde el balcón del ayuntamiento de Sama, para anunciar su acuerdo de rendición e instarles a deponer las armas. Poco después, partió hacia el exilio en Bélgica junto a otros miembros del comité revolucionario. No regresaría hasta febrero de 1936, tras ser elegido diputado del PSOE por Oviedo tras el triunfo electoral del Frente Popular [3].



[1] FERNÁNDEZ TOMÁS, R.: Belarmino. Uno más de los sin nada. Gijón. Rafael Fernández Tomás, 2013, p.46.
[2] Ídem, p.50.
[3] Otras informaciones afirman que Tomás fue capturado y condenado a muerte, abandonando la prisión tras el triunfo electoral del Frente Popular. En nuestro caso, hemos seguido el texto de su nieto Rafael Fernández Tomás, al que damos todo crédito. También Adolfo Fernández Pérez, quizás el mayor conocedor de la Historia de la Federación Socialista Asturiana, se refiere a su marcha hacia el exilio, si bien lo ubica en Francia.


FUENTES


FERNÁNDEZ PÉREZ, A.: Tiempos heroicos. Diccionario biográfico del socialismo asturiano. Oviedo. Fundación José Barreiro, 2013.

FERNÁNDEZ TOMÁS, R.: Belarmino. Uno más de los sin nada. Gijón. Rafael Fernández Tomás, 2013.


jueves, 15 de mayo de 2014

El Pacto Ibérico (1942): Franco y Salazar ante la Segunda Guerra Mundial


Serrano Suñer, Franco y Salazar, en el encuentro de Sevilla de 1942. Fuente: ABC.

En marzo de 1939, los representantes de Portugal y la España de Franco firmaban el Tratado de Amistad y No Agresión, en plena escalada de tensión internacional y ante un futuro incierto marcado por numerosos interrogantes que podrían llevar a un nuevo conflicto en la Península Ibérica.

Las relaciones entre España y Portugal habían pasado por una mala etapa durante la II República, debido al antagonismo existente entre el modelo de república burguesa y democrática y el dictatorial Estado Novo portugués. De ahí la ayuda logística, diplomática y militar -envío de los "viriatos"- prestada por el país luso al bando nacional durante la Guerra Civil. Sin embargo, a comienzos de 1939, los recelos parecían aumentar por ambas partes. Desde Lisboa se comenzó a percibir los peligros de la afinidad de la España franquista con Alemania e Italia, países con los que además había contraído una importante deuda durante el conflicto fratricida. Eso por no mencionar el discurso imperialista del ideario falangista, que fijaba su ambición hacia Portugal, Gibraltar y el norte de África. En cambio, desde Madrid se desconfiaba de la tradicional alianza luso-británica, que amenazaba el costado español en el supuesto de un conflicto internacional cuando todavía no había finalizado la Guerra Civil.

Dos figuras fueron fundamentales en la antesala del Tratado: Nicolás Franco, hermano del dictador; y Pedro Teotónio Pereira, hombre de confianza de António de Oliveira Salazar. Desde 1938, ambos prepararon el terreno para el acuerdo con las negociaciones de Burgos y Monte Caramelo (1). En marzo de 1939 se firmaba el Tratado, al que siguió su Protocolo Adicional de julio de 1940, con los cuales ambas partes trataban de neutralizarse como amenaza. Como diría H. de la Torre, la apuesta salazarista se basó en  "neutralizar el espacio peninsular" (2).


Gómez-Jordana, ministro de Asuntos Exteriores
entre 1942 y 1944.

 No obstante, estos acuerdos no impidieron que España estuviese a punto de entrar en guerra junto a Alemania e Italia. Es bien sabida la actitud inicial del régimen franquista durante la Segunda Guerra Mundial, claramente proeje, y el hecho de que permaneciese fuera de la conflagración mundial debe achacarse más bien a la actitud de Alemania. Sin embargo, la prolongación del conflicto y los reveses sufridos por el Eje llevaron a España a una actitud más cautelosa. En el marco de una nueva estrategia de aproximación a los Aliados y reafirmación de su neutralidad, las autoridades españolas vieron en Portugal una vía de comunicación con las potencias aliadas. Todo ello culminó en el encuentro de Franco y Salazar en Sevilla, en febrero de 1942. Tras el nombramiento del proaliado Francisco Gómez-Jordana Sousa como ministro de Asuntos Exteriores, en diciembre se creó el Bloque Ibérico. Si Portugal firmaba el nuevo acuerdo con el visto bueno de Gran Bretaña, no es menos cierto que Franco sabía que Churchill no sería excesivamente duro con un régimen anticomunista como el suyo. En definitiva, el Pacto Ibérico aseguró las fronteras de la Península Ibérica, e influyó en el mantenimiento de ambos países fuera de la conflagración mundial. No obstante, hubo otros factores determinantes que mantuvieron a España fuera de la Segunda Guerra Mundial.

El Pacto Ibérico resultó beneficioso para España una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial. Portugal, valiéndose de su influencia internacional, otorgará un importante apoyo diplomático a una España repudiada internacionalmente. Para H. de la Torre, a pesar de haber surgido en un contexto de tensión, el tratado debe insertarse en una fase de buena voluntad entre Portugal y España para poner fin a su tradicional distanciamiento (3). La Revolución de los Claveles de 1974 pondría fin al Pacto Ibérico, si bien en 1977 se firmó el Tratado de Amistad y Cooperación.


(1) CARCEDO, D.: "Franco y Portugal. Treinta años de relaciones entre dos dictaduras" en Historia y Vida, nº471, p.73.
(2) TORRE, H. de la: "La relación hispano-portuguesa en el siglo XX" en TUSELL, J. y AVILÉS, J.: La política exterior de España en el siglo XX. Madrid, Biblioteca Nueva, 2000, p.170.
(3) Ídem, p.172.


FUENTES


CARCEDO, D.: "Franco y Portugal. Treinta años de relaciones entre dos dictaduras" en Historia y Vida, nº471, pp.70-79.

TORRE, H. de la: "La relación hispano-portuguesa en el siglo XX" en TUSELL, J. y AVILÉS, J.: La política exterior de España en el siglo XX. Madrid, Biblioteca Nueva, 2000, pp.159-186.


miércoles, 12 de febrero de 2014

Napoleón Bonaparte (III): Los Cien Días





Viene de: Napoleón Bonaparte: el emperador de Francia (1808-1814)

La restauración borbónica en la persona de Luis XVIII no tardó en perder su inicial apoyo popular. El mito de Napoleón comenzó a acrecentarse nuevamente y éste, bien informado de la situación a pesar de su exilio, regresó a Francia. El 1 de marzo de 1815 desembarcaba junto a su guardia personal (menos de un millar de soldados) en las cercanías de Cannes. En su avance hacia París, recurrió a sus habituales arengas, ganando adeptos allá por donde pasaba. Los campesinos se sumaban a su causa, al tiempo que las tropas enviadas por Luis XVIII desertaban para unirse a su marcha hacia el norte. El 14 de marzo, las tropas del mariscal Ney interrumpían el paso a Napoleón y sus hombres. El Emperador, para evitar un baño de sangre, avanzó hacia las tropas que le apuntaban y, cómo no, recurrió a las palabras. Nuevamente, aquellos que tenían por misión detener al emperador, cayeron rendidos ante su presencia, con su mariscal incluido.

De este modo, el 20 de marzo, Napoleón entraba en el Palacio de las Tullerías sin haber recurrido a la violencia. Pero era consciente de que los tiempos habían cambiado. Aunque en general tenía el apoyo de los franceses, éstos no deseaban más guerras. Por tanto, lejos de buscar el conflicto con sus habituales enemigos, Napoleón trató de garantizar que no quería otra cosa que la paz. La respuesta de los aliados no pudo ser más contundente: formaron la Séptima Coalición (Gran Bretaña, Austria, Rusia y Prusia) y declararon la guerra a la persona de Napoleón -que no a Francia-.

Una formidable maquinaria bélica se ponía en marcha contra Francia, y Napoleón, haciendo gala de su habitual iniciativa, se percató de que una batalla decisiva sería la única esperanza. En Bruselas se encontraba el británico Wellington, apoyado en su ala izquierda por el prusiano Blücher. Los ejércitos austriaco y ruso (éste último concebido como reserva) aún se encontraban demasiado lejos como para constituir una amenaza. Un golpe devastador contra los ejércitos de Wellington y Blücher podrían suponer el fin de la guerra...

Napoleón cosechó dos victorias importantes en Quatre Bras y Ligny. En esta última batalla, las tropas prusianas del viejo mariscal Blücher sufrieron una buena paliza, pero la fallida persecución francesa no convirtió la batalla en una victoria decisiva. Las tropas prusianas huídas consiguieron reagruparse, por lo que seguían constituyendo una amenaza. El emperador envió a un tercio de sus hombres en su persecución, al mando del mariscal Grouchy.

El 18 de junio tenía lugar la batalla de Waterloo. Wellington adoptó una posición defensiva, dejando a sus espaldas un área boscosa. Napoleón interpretó este hecho como un mal paso, pero Wellington sabía lo que se hacía, pues casualmente había reconocido la zona meses antes. Su única esperanza consistía en ganar tiempo hasta la llegada de Blücher en su ayuda, cosa que al comienzo de la batalla pendía de un hilo.

La batalla acabó como es bien sabido. Grouchy no consiguió alcanzar la retaguardia prusiana, y Blücher logró llegar al campo de batalla en ayuda de Wellington. La línea de la Vieja Guardia francesa, la tropa de élite del emperador, acabó rota, acabando con toda esperanza. Los errores de Ney, las lagunas del plan de un Napoleón cansado y enfermo a causa de sus problemas estomacales, y la lentitud de Grouchy, abocaron a su fin a la causa imperial. Es cierto que Waterloo, en un sentido militar, pudo no ser tan determinante como se cree. Muchas de las tropas lograron reagruparse, a lo que hay que sumar los hombres de Grouchy. Sin embargo, Napoleón perdió todos sus apoyos en París y se vio obligado a abdicar el 22 de junio. Sus esperanzas de exiliarse en los Estados Unidos e incluso en Gran Bretaña se vieron truncadas, acabando confinado por los británicos en la isla de Santa Elena.


FUENTES


CHANDLER, D.: Las campañas de Napoleón. Un emperador en el campo de batalla, de Tolón a Waterloo (1796-1815). Madrid, La Esfera de los Libros, 2005.

jueves, 28 de noviembre de 2013

¿Qué son los neocon? Neoconservadurismo y el nuevo orden mundial



El neoconservadurismo surgió en los Estados Unidos a finales de los años sesenta y comienzos de los setenta, en torno a un grupo de demócratas liberales y antiguos trotskistas críticos con la política del Partido Demócrata. Buena parte de los trotskistas eran judíos que fueron distanciándose del comunismo frente al antisemitismo de Stalin y, tras el establecimiento del Estado de Israel, a causa del apoyo soviético a los países árabes. Partidarios de un mayor gasto militar y de ferviente anticomunismo, los neocon consideraban que la expansión de la democracia por todo el orbe beneficiaría los intereses de los Estados Unidos. Defensores a ultranza del capitalismo más agresivo, rechazaban el modelo de Estado de bienestar basado en las políticas keynesianas de posguerra. Irving Kristol fue uno de sus fundadores, considerado como el padrino de los neocon hasta su muerte en 2009. Los neocon están integrados en el Partido Republicano.

En el contexto internacional, los neocon se evaden del realismo que considera a los estados como amorales para pasar a catalogarlos como buenos y malos. En sus esquemas, Estados Unidos representa el máximo exponente del bien, por lo que su modelo político, sus intereses económicos y el mantenimiento de su hegemonía justifican cualquier acción o injerencia en el exterior. De esta tesis surgieron, durante el mandato de George W. Bush, los conceptos de guerra preventiva y eje del mal.

Las tesis neoconsevadoras fueron asumidas en los años ochenta por Ronald Reagan, el cual, junto a la primera ministra de Reino Unido, Margaret Thatcher, exportó el modelo económico neoliberal a través del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. En el año 2000, George W. Bush llegó a la Casa Blanca e integró en su Gabinete a varios neoconservadores: Donald Rumsfeld como Secretario de Defensa; Dick Cheney como Vicepresidente; Paul Wolfowitz como Vicesecretario de Defensa... Contrastaban con la presencia del moderado Collin Powell, un hombre inteligente, popular y, al parecer, integrado en la Administración Bush por insistencia del padre del Presidente, George H.W. Bush [1]. Otros integrantes del lobby neocon son Condoleezza Rice, Richard Perle, Robert Kagan, Karl Rove, William Kristol, John McCain, Francis Fukuyama... Cuentan con el apoyo de The Wall Street Journal, The New Republic y The Weekly Standar [2].

De derecha a izquierda: George W. Bush, Donald Rumsfeld y Paul Wolfowitz.

Sin embargo, el verdadero punto de inflexión para la ofensiva neocon fueron los atentados del 11 de septiembre de 2001. Así lo afirma Dario Valcárcel: 

"Una de las cosas que debemos a Al Qaeda es la emergencia en fuerza de los neocon, enhorabuena. [...] Dicen que muy poco después de los atentados del 11-S, Wolfowitz le vendió a Bush su antiguo proyecto de ataque a Irak. No relacionado con el terrorismo, sino con el reshape de la zona" [3].

El 11-S se convirtió en el pretexto de los neocon para tratar de remodelar el mundo a su antojo incluso, como se ha comprobado, al margen del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Es en este marco donde debemos situar el famoso Eje del Mal de Bush: Irak, Irán y Corea del Norte.

El neoconservadurismo ha calado entre algunos dirigentes extranjeros. En el caso de España, José María Aznar es un claro referente, cuyo segundo mandato se vio claramente influenciado por las politicas neoliberales de su homologo George W. Bush. Un pequeño lobby representante de este modelo en España es el Grupo de Estudios Estratégicos (GEES), fundado en 1986 por un grupo de intelectuales.


[1] ALONSO ZALDÍVAR, Carlos y VALCÁRCEL, Dario: Una conversación sobre Irak. Madrid, Biblioteca Nueva, 2003, pag. 29.
[2] Ídem, pag. 21.
[3] Ídem, pág. 24.


FUENTES


TAYLOR, Steven L.: 50 teorías políticas apasionantes y significativas. Barcelona, Blume, 2011, pág. 144.

ALONSO ZALDÍVAR, Carlos y VALCÁRCEL, Dario: Una conversación sobre Irak. Madrid, Biblioteca Nueva, 2003.

bitacorapi.blogia.com

sábado, 23 de noviembre de 2013

Presidentes del Gobierno de España: de la transición hasta el presente

 
Esta entrada sigue la estela de la publicada hace unos meses sobre los presidentes de los Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial. En este caso, presentamos un listado de los presidentes del Gobierno desde la transición hasta la actualidad. Espero que sea de utilidad para estudiantes y aficionados a nuestra historia reciente.
 



lunes, 11 de noviembre de 2013

95 años del fin de la Primera Guerra Mundial: 11 horas del día 11 del mes 11 de 1918


Firma del Tratado de Versalles, 28 de junio de 1919.

"Esto no es un tratado de paz, sino un armisticio de veinte años", Ferdinand Foch.

11.00 horas del 11 de noviembre de 1918: Fin de la Primera Guerra Mundial, un conflicto que arrojaba a su ocaso la cifra de ocho millones de muertos. Los imperios otomano y austro-húngaro desaparecían del mapa, al tiempo que en el ruso se imponía el comunismo y los Estados Unidos se consolidaban como la potencia hegemónica de todo el orbe. Y Francia, el país que había sufrido en su territorio lo peor de la guerra, miraba hacia los tratados de paz con un profundo revanchismo.

El presidente estadounidense Wilson anhelaba una paz estable. El 8 de enero de 1918, presentó ante el Congreso sus Catorce Puntos, orientados hacia una reducción de armamentos y la creación de lo que más tarde se llamó Sociedad de Naciones (SdN). Sin embargo, sus socios europeos no eran tan tibios.

El Tratado de Versalles firmado en junio de 1919 en la Sala de los Espejos resultó extremadamente duro. Alemania era considerada como la potencia agresora y, por ello, debía asumir su responsabilidad renunciando a Alsacia y Lorena -que retornaban a control de Francia-, a la mayor parte de Prusia Oriental -en beneficio de Polonia- y a sus colonias, administradas desde entonces por la SdN. Su ejército, privado de cualquier elemento considerado ofensivo, no podría superar los 100.000 hombres. Sin embargo, el aspecto más penoso consistió en la imposición de reparaciones de guerra por parte de Francia, según las cuales Alemania habría de pagar el costo de la guerra en moneda u otros bienes como carbón y acero. El último pago de las indemnizaciones de guerra por Alemania se produjo el 3 de octubre de 2010. ¡92 años después del fin del conflicto!

El lamentable Tratado de Versalles, impuesto a una Alemania que, recordemos, no fue totalmente derrotada -no se ocupó su territorio como ocurriría al final de la Segunda Guerra Mundial- provocó un profundo descontento en la sociedad alemana que más tarde se agravaría en los tiempos de la hiperinflación de la República de Weimar. Conjunto de desencantos y fatalidades que, años más tarde, Adolf Hitler sabría exprimir. Considerado por los nazis como fuente de todos los males de Alemania, Hitler anuló el Tratado de Versalles en 1935 y Alemania se lanzó hacia la vía sin retorno de un frenético rearme que derivó en la Segunda Guerra Mundial.
 

FUENTES


LIVESEY, Anthony: Grandes Batallas. La Primera Guerra Mundial. Barcelona, 2002, Folio, pp. 102-103.

El País, 3 de octubre de 2010.
 

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Ruanda y el genocidio de 1994 (II): Paul Rusesabagina, el héroe del hotel des Mille Collines


 
 
En 1994, Paul Rusesabagina trabajaba como gerente del prestigioso hotel des Mille Collines, ubicado en la capital ruandesa de Kigali y perteneciente a la empresa belga Sabena. Paul era hutu, pero convivía pacíficamente con sus vecinos tutsis. De hecho, su mujer pertenecía a esta etnia. Eso le convertía en un hutu moderado, colectivo que figuraba como objetivo a eliminar en los planes de exterminio de los extremistas hutus.

La condición de hutu moderado era lo suficientemente abstracta como para que cualquiera medianamente hábil pasase desapercibido. Y él, en efecto, disponía de suficiente astucia y agilidad mental, condiciones inherentes a la dirección de un gran hotel donde, por otra parte, solían alojarse figuras influyentes del país. Esto brindó a Paul cierta influencia al disponer de contactos diplomáticos, empresariales y gubernamentales.

El 6 de abril de 1994 comenzó el Genocidio de Ruanda. Las matanzas, en buena parte a machetazos, discurrieron de la mano de las milicias hutu por todo Kigali. El barrio acomodado donde habitaba Paul junto a su familia no fue una excepción y veintiséis de sus vecinos acudieron a su hogar en busca de protección, conscientes de su condición de hutu y de su trato con figuras importantes del país. La situación se complicó en aquellos momentos:

"Mi mujer es tutsi, lo cual significaba que tanto ella como nuestros cuatro hijos corrían gravísimo peligro. Y al poco tiempo de presentarse todos [sus vecinos] en mi casa aparece un convoy de soldados en la puerta al mando de un joven y agresivo capitán."[1]

Paul logró convencer al capitán para que le llevasen junto a su familia y vecinos al hotel, con promesas de dinero a cambio de sus vidas. Acción que habría de repetir a lo largo de los cien días que siguieron. Pronto se corrió la voz entre los tutsis y hutus moderados del nuevo uso que se estaba dando al Mille Collines como refugio. Aquellos que gozaban de capacidad económica, costeaban su establecimiento como meros clientes. Sin embargo, la mayoría no disponía de posesión alguna, muchos eran niños cuyos padres habían sido asesinados. Con la ayuda del comandante de las fuerzas de UNAMIR, Roméo Dallaire, Paul logró extraer poco a poco a los refugiados fuera del país. En total, 1.268 personas se salvaron gracias su combinación de sobornos, contactos con líderes extremistas hutus y otras tretas, como la manipulación de los registros del hotel. Incluso, Paul tuvo ocasión de huir junto a su familia en un camión escoltado por las exiguas fuerzas de UNAMIR y, consciente de ser la única esperanza de los refugiados del hotel, decidió quedarse. Finalmente, el camión fue detenido por las milicias hutu y obligado a regresar al hotel, siendo golpeada toda su familia.

Tras cien días cercados, Paul, su familia y el resto de refugiados huyeron a Tanzania con la ayuda del Frente Patriótico de Ruanda (FPR). Desde 1996, Paul vive en Bélgica. Preside la fundación Hotel Rwanda Rusesabagina Foundation, que tiene por objetivo la reconciliación de los ruandeses y eliminar la posibilidad de un nuevo genocidio en la región de los Grandes Lagos de África.


[1] El País, 27 de febrero de 2005.

 
FUENTES
 
 

jueves, 31 de octubre de 2013

Ruanda y el genocidio de 1994 (I): Conflicto entre hutus y tutsis


Letrero que señala la ubicación del memorial del Genocidio en Kigali.
Autor: Adam Jones, Ph.D./Wikimedia Commons Web personal: adamjones.freeservers.com

1994, año del terror en la República de Ruanda. En este pequeño país de África Central, la frágil convivencia entre las etnias hutu y tutsi salta por los aires. En torno a un millón de personas fueron asesinadas.

En Ruanda conviven tres pueblos: los TWA (muy minoritarios, suponen el 1% de la población), los tutsi (14%) y los hutu (85%). La rivalidad entre tutsis y hutus fija sus raíces en el siglo XV, cuando los primeros, procedentes de Etiopía, invadieron las tierras de lo que hoy es Ruanda. Tras la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial, la administración colonial de Ruanda correspondió a Bélgica, etapa durante la cual se agravó la problemática convivencia entre ambas etnias. Las autoridades belgas apoyaron el tradicional liderazgo tutsi, contando incluso con una monarquía. Derechos fundamentales, como la educación, estuvieron restringidos para los hutus.

A finales de los años cincuenta, en pleno proceso de descolonización, la tensión fue en aumento. En noviembre de 1959 comenzó la Revolución Campesina Hutu, poniendo fin al dominio tutsi. La escalada hutu hacia el poder se consolidó con su victoria electoral y la independencia de 1962, proclamando la República de Ruanda. 120.000 tutsis partieron hacia los países vecinos, desde los cuales trataron de preparar su regreso al poder, perpetrando atentados contra las autoridades hutu que, a su vez, solían saldarse con nuevas matanzas de tutsis. Los sesenta fueron años de gran tensión social. En 1973, el general hutu Juvénal Habyarimana derrocó al Gobierno, y a partir de entonces se vivió cierta estabilidad en Ruanda, si bien éste reservó las cotas de poder para su pueblo.

En 1988 nació un movimiento político y militar: el Frente Patriótico Ruandés (FPR). Sus dirigentes eran los jóvenes tutsis expatriados junto a sus padres a comienzos de los sesenta. Entre ellos destacaban Fred Gisa Rwigema y Paul Kagame, actual presidente de Ruanda. Su programa, al menos en apariencia, era de carácter democrático, orientado hacia la convivencia entre tutsis y hutus, planteando la supresión de los carnés diferenciados para crear una identidad nacional ruandesa. Contaban con apoyo de Uganda, Estados Unidos y Gran Bretaña.

El 1 de octubre de 1990, el FPR invadió Ruanda por el norte, desde Uganda. A su paso, las matanzas provocaron el desplazamiento de miles de hutus hacia el interior del país. El Gobierno de Habyarimana reaccionó rápidamente: consideró traidores tanto a los tutsis como a los partidos opositores, al tiempo que, con apoyo militar de Francia, lanzó una contraofensiva  que detuvo el avance del FPR.

En agosto de 1993, tras las gestiones de la Organización para la Unidad Africana (OUA), ambas partes firmaron el Acuerdo de Paz de Arusha. En octubre comenzó la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas a Ruanda (UNAMIR), para el mantenimiento de la paz. Sin embargo, las tensiones no se disiparon, al tiempo que los extremistas hutus comenzaron a preparar la opción cero, un plan para la eliminación de todos los tutsis y hutus moderados.

La situación se agravó el 6 de abril de 1994, cuando el avión en el que viajaba el presidente Habyarimana fue derribado. Según varias investigaciones, la orden para el ataque llegó del entorno de Paul Kagame. Desde esa misma noche las milicias hutus tomaron las calles y comenzaron los asesinatos en masa de tutsis y hutus moderados. El 21 de abril, las fuerzas de UNAMIR pasaron de 2.165 a 270. Se abandonaba a su suerte a la población de Ruanda frente a los crímenes de las milicias. El 22 de junio, el Consejo de Seguridad permitió a las fuerzas francesas lanzar la Operación Turquesa, para el rescate de cientos de civiles.


El conflicto finalizó el 4 de julio de 1994, cuando el FPR logró controlar todo el territorio de Ruanda, expulsando a las milicias y al ejército hutus hacia República Democrática del Congo y, posteriormente, Zaire. En total, un millón de personas fueron masacradas y en torno a 200.000 mujeres sufrieron violaciones. A su vez, 1,4 millones de hutus abandonaron Ruanda por temor a las represalias del FPR, siendo confinados en uno de los mayores campos de refugiados de la historia, en Zaire.

La ONU lo reconoció como un genocidio y, en 1999, pidió perdón por no haber intervenido: los cascos azules destinados se limitaron a evacuar a los extranjeros presentes en el país. En realidad, la implicación de los Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia dificultó una posible intervención internacional.




FUENTES


Adam Jones. Global Photo Archive

Marianistas

El Mundo, 23 de febrero de 2005

Centro de Información de las Naciones Unidas

sábado, 12 de octubre de 2013

Origen de la fiesta del 12 de octubre: del Día de la Raza al Día de la Hispanidad


Plaza de Mayo, Buenos Aires. Festejos del Día de la Raza con una imagen de
Cristóbal Colón. 1929. Fuente: Archivo General de la Nación, Argentina.

No hace falta señalar que la fiesta nacional de España se celebra el 12 de octubre a causa del descubrimiento de América allá por 1492. Sin embargo, existe bastante desconocimiento con respecto a una festividad que nació hace ahora un siglo, impulsada desde España y buena parte de las repúblicas americanas de ascendencia hispana con el objetivo de estrechar lazos apoyándose en el patrimonio cultural común.

El padre de la festividad fue Faustino Rodríguez-San Pedro, presidente de la asociación Unión Ibero-Americana, en 1913 (inspirándose, a su vez, en la idea del Día de Colón del periodista ovetense José María González García)[1]. Por su simbolismo, se consideró que el día 12 de octubre sería el idóneo para una festividad que uniese a los pueblos hispanos. De este modo, se comenzó a celebrar esta festividad bajo varias denominaciones: en 1914, la Unión Ibero-Americana la celebró como Fiesta de la Raza Española; en 1915, la Casa Argentina de Málaga como Día de la Raza; y en 1917, el ayuntamiento de Madrid la celebró como Fiesta de la Raza. Así, en 1917, el presidente argentino Hipólito Irigoyen instauró el Día de la Raza como fiesta nacional y, en junio de 1918, Alfonso XIII hizo lo propio. Otros estados americanos aceptaron la celebración.

Existía una serie de cuestiones políticas proclives a facilitar este acercamiento entre España e Hispanoamérica. Por parte americana, se concibió el Día de la Raza  como un símbolo frente a la cada vez mayor influencia de los Estados Unidos y el Corolario Roosevelt, basado en la Doctrina Monroe que, si bien defendía la no injerencia de estados no americanos en el continente, también reservaba para los Estados Unidos el derecho a intervenir contra el resto de estados americanos.

En cuanto a España, se combinaba un sentir popular con un anhelo regeneracionista. Por un lado, se pretendía crear un bloque frente a la hegemonía de las potencias del momento, sobre todo Francia y Gran Bretaña. Por otro lado, a partir del desastre de 1898 nació un espíritu regeneracionista en el cual se integró un paralelo hispanoamericanismo, no solo influenciado por los aspectos culturales comunes, sino también por el fenómeno migratorio que se estaba dando hacia las américas. En resumen, las autoridades españolas trataron de impulsar las relaciones con Hispanoamérica desde un punto de vista cultural, y es en ese contexto donde debemos integrar la instauración del Día de la Raza, que vino a coincidir con la creación de la primera embajada española en el continente americano, la de Buenos Aires (1917). Esta política fue seguida e intensificada, con notable éxito, durante la dictadura de Primo de Rivera y parcialmente abandonada durante la II República, donde las energías se orientaron hacia una mayor integración en Europa.
 
En España, la festividad del 12 de octubre se mantuvo como Día de la Raza hasta 1958, siendo denominada desde entonces como Día de la Hispanidad. En América se han producido otros cambios que han dado lugar a variadas denominaciones:
 
Argentina: Día de la Diversidad Cultural Americana.
Chile: Día del Descubrimiento de Dos Mundos.
Uruguay: Día de las Américas.
Costa Rica: Día de las Culturas.
México: Día de la Raza Iberoamericana.
Venezuela: Día de la Resistencia Indígena.
Estados Unidos: Columbus Day.
 
FUENTES


DE LA TORRE, Hipólito: "La regeneración internacional fallida (1914-1931)" en PEREIRA, Juan Carlos (Coord.): La política exterior de España. De 1800 hasta hoy. Barcelona. Ariel, 2010, págs. 571-585.

Biblioteca Municipal de Guayaquil
 

lunes, 7 de octubre de 2013

Yom Kippur: cuarenta años de la cuarta guerra árabe-israelí


Bandera egipcia, 6 de octubre de 1973.
 
La Guerra de los Seis Días de 1967 había sido una humillación para los estados árabes de Egipto, Siria y Jordania. Haciendo uso de su superioridad en aviones y carros de combate, Israel salió triunfante y ocupó los territorios de la franja de Gaza y el Sinaí (egipcios), Cisjordania (jordana) y los Altos del Golán (sirios). Los estados derrotados se vieron desprovistos de cualquier posibilidad diplomática para romper el statu quo que Israel trató de mantener a toda costa sobre los territorios recién adquiridos.

El Egipto de Anwar Sadat -sucesor de Nasser- y la Siria de al-Asad no olvidaron su humillación y seis años más tarde trataron de modificar la situación por medio de las armas. El inicio de su ofensiva tuvo lugar a las 2 de la tarde del 6 de octubre de 1973, día sagrado de Yom Kipur para los israelíes. La fecha no había sido elegida al azar: tratándose de la festividad judía más importante, los reservistas del Ejército israelí se encontraban dispersos por las sinagogas y el país estaba completamente paralizado. Por tanto, el factor sorpresa resultó fundamental en el éxito que aquel día tuvieron las tropas de la coalición. Comenzaba así la Guerra de Yom Kipur o, para los árabes, Guerra de Octubre. Tal y como señala Frédéric Encel [1], en el lapso de seis años comprendidos entre 1967 y 1973 se produjo un factor fundamental que modificó la situación: la Unión Soviética instruyó al Ejército de Egipto y lo dotó de armamento, en especial de misiles aire-tierra que acabaron con la supremacía aérea israelí; y misiles anticarro SAGGER, que pusieron en jaque a los blindados enemigos. A ello debe sumarse el sentimiento de invulnerabilidad existente entre los israelíes, que explica en cierto modo la incapacidad del Gobierno de Golda Meir a la hora de calcular la envergadura del ataque enemigo cuando, en la mañana de aquel día 6, los informes de inteligencia advirtieron de la inminencia del mismo.
 
Evacuación de bajas israelíes durante la Guerra de Yom Kippur.
Fuente: Israel Defense Forces.

Tampoco supo anticiparse Moshé Dayán, el jefe del Estado Mayor del Ejército de Israel y ministro de Defensa, de modo que la línea de Bar Lev -fortificaciones establecidas por Israel desde 1967 en la orilla este del Canal de Suez- tuvo que soportar los ataques enemigos durante dos días, sufriendo numerosas bajas y perdiendo tanques y aviones en gran número hasta que se logró movilizar a los reservistas. La situación alcanzó tal nivel crítico que el propio Dayán, temeroso de la desaparición de Israel como estado, llegó a proponer en la reunión del Gobierno del día 7 el empleo de la bomba atómica. Todo ello llevó al apoyo de los países occidentales a Israel, especialmente los Estados Unidos, que establecieron un puente aéreo para abastecer a su aliado de armas y municiones. La respuesta de la Liga Árabe llegó el 17 de octubre: los países de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) decidieron establecer un embargo y cesar su exportación de petróleo a varios países occidentales, dando lugar a la primera crisis del petróleo.
 
Artillería egipcia durante la Guerra de Yom Kippur.

Con el apoyo recibido, Israel pasó a la ofensiva, recuperando el Golán y adentrándose en territorio sirio. Mientras, en el frente del Sinaí, el general Ariel Sharon consiguió cruzar el Canal de Suez y cercar al III Ejército de Egipto. La presión internacional y, sobre todo, los Estados Unidos, obligaron a ambas partes a acordar un alto el fuego el 24 de octubre, estableciendo negociaciones en el Sinaí.

Encuentro de generales egipcio e israelí durante un alto el fuego.
Fuente: Israel Defense Forces.

En cuanto a Siria, se vio obligada a declarar un alto el fuego debido a la proximidad de las tropas israelíes con respecto a Damasco -unos veinte kilómetros-, aceptando las fronteras anteriores a la guerra. Por su parte, a instancia de Henry Kissinger, secretario de Estado norteamericano, Egipto e Israel llegaron a un acuerdo para que éste último abandonase el Sinaí, al tiempo que una fuerza internacional pasó a controlar la frontera. Todo ello culminó en los Acuerdos de Camp David de 1979, primer tratado de paz de Israel con un país árabe, lo que supuso la expulsión de Egipto de la Liga Árabe [2].

La cuestión en torno a quién fue el vencedor no es clara. En el campo de batalla, las tropas israelíes lograron imponerse a sus enemigos, pero la de Yom Kippur fue una guerra que causó honda sensación de derrota en la sociedad israelí, no solo por caerse el mito de la invencibilidad de sus tropas, sino también por el elevadísimo número de bajas. Por su parte, los egipcios continúan considerándose vencedores, sobre todo porque la guerra sirvió para desbloquear la cuestión del Sinaí. En cualquier caso, el conflicto supuso la muerte de 13.500 soldados: 7.500 egipcios, 3.500 sirios y 2.500 israelíes.

 
[1] ENCEL, F.: El arte de la guerra. Estrategas y batallas. Madrid. Alianza Editorial, 2005, págs. 276-277.
[2] VV.AA.: Atlas de Historia del Mundo. Barcelona. Parragon Books, 2006, pág. 291.

 
FUENTES
 
 
ENCEL, F.: El arte de la guerra. Estrategas y batallas. Madrid. Alianza Editorial, 2005.
 
VV.AA.: Atlas de Historia del Mundo. Barcelona. Parragon Books, 2006.

"Yom Kippur, la última gran guerra entre Israel y sus vecinos árabes", ABC, 7 de octubre de 2013.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Recursos de Internet sobre la Guerra de la Independencia: (II) Listado de páginas web y blogs


Obra expuesta en el Museo Histórico Militar de Ciudad Rodrigo.
Fuente: www.guerradelaindependencia.net

Hace varios meses, anunciábamos nuestra intención de recoger en una entrada los recursos de Internet especializados en la Guerra de la Independencia española, y aquí está el resultado. Es probable que se nos haya escapado alguna referencia, y en caso de que alguno de nuestros lectores esté al tanto de la existencia de otras webs o blogs en activo, rogamos se pongan en contacto con nosotros. Sin más, esperamos que este listado sea de utilidad para los aficionados y estudiosos de este fascinante episodio de nuestra historia.
 
 
Páginas Web

 
-1808-1814. Aunque un tanto anticuada en cuanto a su apartado visual, su riqueza de contenidos la convierte en la página web de referencia en castellano sobre la Guerra de la Independencia. En sí misma, es una verdadera enciclopedia, ya que reúne una ingente cantidad de información: biografías de protagonistas españoles, franceses, británicos y portugueses; artículos sobre el periodo; uniformes y condecoraciones; batallas; y una nutrida sección de fuentes bibliográficas.
 
-"Un viaje a la Guerra de la Independencia (1808-1814)". Hace tiempo dedicamos una entrada a esta sección del Portal de Archivos Españoles.
 
-"Guía temática sobre la Guerra de la Independencia", sección de la Biblioteca Nacional de España a la que también nos hemos referido anteriormente.

-La Guerra de la Independencia (1808-1814) es un especial que el diario vasco El Correo dedicó a dicho periodo con motivo del bicentenario. Contiene varias secciones muy bien ilustradas con imágenes y mapas. A destacar la sección de infografías, los reportajes y, sobre todo, la genial colección de himnos y música de la época.
 
-Bicentenario de la Guerra de la Independencia, perteneciente a la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, incluye bibliografía, enlaces a páginas web relacionadas con la temática y un catálogo en el que podemos acceder a documentos digitalizados.

-Cartografía de la Guerra de la Independencia. Perteneciente al Ministerio de Cultura y Deporte, cuenta con una cantidad importante de materiales cartográficos digitalizados.

-Historia Militar de la Guerra de la Independencia. Sección de la web perteneciente a la asociación Aula Militar Bermúdez de Castro, donde David Odalric de Caixal i Mata recoge los principales sucesos de la Guerra de la Independencia.

-Batalla de Los Arapiles. Cuenta con información sobre eventos realizados en torno a la conmemoración de la batalla, incluyendo una amplia galería de imágenes. También cuenta con secciones dedicadas a biografías -entre ellas las de Marmont y Wellington- y artículos sobre la batalla.

-Sitio Histórico de los Arapiles. Web especialmente bonita aunque, al igual que muchas otras, evidencia abandono por parte de sus autores. Aún así, hace gala de un museo virtual bastante atractivo, donde podemos visualizar reliquias del campo de batalla y dos documentos digitalizados. También cuenta con amplia información sobre la batalla y fotografías de un diorama de la misma más que notable.

-Ciudad Rodrigo. Sitio Napoleónico. Fuente interesante para aproximarse a la historia de los asedios de Ciudad Rodrigo. No obstante, algunas de sus secciones están inacabadas.

-Guerra de la Independencia. Almeida y Ciudad Rodrigo. Web impulsada por el Consorcio Transfronterizo de Ciudades Amuralladas hispano-luso. En la misma se puede acceder a un libro descargable titulado Almeida/Ciudad Rodrigo. La fortificación de la Raya Central, de Fernando Cobos y Joao Campos. Además, existen dos hipervínculos que separan el contenido en dos bloques temáticos en un sentido geográfico, como son las localidades de Ciudad Rodrigo y Almeida. Especial atención merece en el caso de la primera el Museo Histórico Militar.

-História de Girona. La Guerra del Francès. Página dedicada a la conmemoración del bicentenario de los sitios de Girona, en la que se incluye información sobre las ocupaciones francesas de esta ciudad catalana. Cuenta con imágenes de uniformes, mapas y transcripciones de documentos que permiten aproximarse a la Girona de la Guerra de la Independencia.

 -Girona 1808-1809.

-Peninsular War 200. Web en inglés creada en el marco del bicentenario de la guerra peninsular. A destacar las fotografías de los campos de batalla.

-The Peninsular War 1808-1814. Esta página, también en el idioma de Shakespeare, presenta información sobre las batallas que tuvieron lugar en la península Ibérica, y cuenta con mapas sencillos y visualmente atractivos.

-Foro para el Estudio de la Historia Militar de España. Cuenta con una sección referida a la Guerra de la Independencia, en la que se repasa varios aspectos como los tebeos y películas existentes en torno a este periodo. Se aprecia incompleta.

 
Blogs


-1808-1814. Blog de Miguel Ángel García García orientado a recorrer los escenarios de la Guerra de la Independencia. Exhaustivo y monumental, un gran trabajo y claro referente en esta temática, que brilla por la más que obvia dedicación de su autor, y por su continuidad en el tiempo.
 
-Guerra de la Independencia 1808-1814. Se trata de un blog original que se aproxima a la Guerra de la Independencia a través de las miniaturas, contextualizándolas y aportando explicaciones a cuestiones como los distintos tipos de unidades o sus uniformes. También recoge biografías, eventos... En definitiva, muy interesante.

-Peninsular War News. Blog que recoge numerosas noticias relacionadas con la Guerra de la Independencia entre los años 2008 y 2010. Desafortunadamente, desde entonces se ha mantenido sin recibir actualización alguna.

-Guerras Napoleónicas. Aunque, como su propio nombre indica, este blog transgrede el espacio comprendido por la península Ibérica, su inclusión en este listado resulta obligatoria. Ello se debe a que trata muchos aspectos de la Guerra de la Independencia y recoge una gran información cultural y militar referida a la época, con numerosas fotografías de reliquias y objetos como cascos, corazas y demás utensilios.

-Viejas y nuevas historias de las Guerras Napoleónicas. Blog con características análogas al anterior, también centrado en las guerras napoleónicas que asolaron Europa aunque prestando atención al caso de la península Ibérica.

-Guerra Peninsular. Blog en portugués, que si bien no ha sido actualizado en los últimos años, contiene bastante información sobre el discurrir de la guerra en territorio luso.

-La Cruz del inglés 2012. Blog bilingüe en castellano e inglés centrado en el municipio sevillano de Alcalá de Guadaíra.

-Málaga 1810. Blog organizado por la Asociación Teodoro Reding.

-Badajoz 1811-1812. Muy interesante y riguroso. Cuenta con un archivo de transcripciones de documentos, grabados y mapas de la época.
 
-Galicia 1809. Guía sobre uniformes del ejército francés durante la ocupación de Galicia, con especial hincapié en la batalla de Elviña.

-Linhas de Torres Vedras. Blog impulsado por la Asociación para la Defensa y Divulgación del Patrimonio Cultural de Torres Vedras, centrado en estas defensas militares portuguesas.

 
 

jueves, 18 de julio de 2013

Moción de censura en España: ¿Qué es y para qué sirve?

 
Alfredo Pérez Rubalcaba, líder del PSOE, anunciaba anteayer su intención de presentar una moción de censura contra el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el caso de que éste no acuda al Congreso para dar explicaciones sobre los datos que los papeles de Bárcenas están arrojando a la luz. Pero, ¿qué es una moción de censura y cuál es su utilidad? Este mecanismo aparece configurado en los artículos 113 y 114.2 de la Constitución:
 
"Artículo 113.
 
1. El Congreso de los Diputados puede exigir la responsabilidad política del Gobierno mediante la adopción por mayoría absoluta de la moción de censura.
2. La moción de censura deberá ser propuesta al menos por la décima parte de los Diputados, y habrá de incluir un candidato a la Presidencia del Gobierno.
[...]
 
Artículo 114.

[...]
2. Si el Congreso adopta una moción de censura, el Gobierno presentará su dimisión al Rey y el candidato incluido en aquélla se entenderá investido con la confianza de la cámara [...]. El Rey le nombrará Presidente del Gobierno."
 
 
Por tanto, la moción de censura se concibe como un recurso por el cual debe proponerse una alternativa que cuente con un programa de Gobierno. Dada la mayoría absoluta del actual Gobierno, la posible moción de censura del debilitado Pérez Rubalcaba está destinada al fracaso. Sin embargo, dicho mecanismo se ha mostrado como un recurso útil en el terreno de lo simbólico, incluso a sabiendas de que es imposible que llegue a prosperar. En este sentido, existen dos precedentes en España:
 
 
 Moción de censura de 1980


Felipe González. Fuente: Blog Fondo de Armario, El País.
 
Entre los días 28 y 30 de mayo de 1980, el grupo parlamentario socialista lanzó una moción de censura contra el Presidente del Gobierno Adolfo Suárez, proponiendo como candidato para sustituirle a Felipe González. Fue defendida por Alfonso Guerra y rechazada por Rafael Arias-Salgado. Por aquel entonces, UCD sufría una crisis interna y, además, la marcha de la economía y los problemas políticos estaban debilitando a Suárez. Las elecciones vascas y catalanas, junto al referéndum andaluz, socavaron el liderazgo del Presidente. Todo ello desembocó en la moción de censura del PSOE, rechazada solamente por los 166 votos de UCD, frente a 152 de PSOE, PCE, Partido Andalucista y Grupo Mixto; y 21 abstenciones. A pesar del resultado fallido, Felipe González salió notablemente reforzado de la moción de censura, ya que ésta le permitió mostrarse ante la sociedad española como un político carismático, arrollador y el posible futuro Presidente del Gobierno, frente a un Adolfo Suárez desgastado por la crisis del país y las tensiones internas ucedistas.
 
 
Moción de censura de 1987
 
 
Antonio Hernández Mancha. Fuente: El Correo.
 
La segunda moción de censura se produjo el 23 de marzo de 1987, por parte de Alianza Popular, proponiendo como candidato a Antonio Hernández Mancha. Fue defendida por Juan Ramón Calero y rechazada por Alfonso Guerra. La mayoría absoluta del PSOE condenaba al fracaso esta iniciativa: 332 votos emitidos, 67 a favor (AP y Unión Valenciana) frente a 195 en contra (PSOE, IU, PNV y EE) y el resto abstenciones (CDS, PDP, CIU, PL, PAR, CG y AIC). La clave de esta moción de censura residió en que el nuevo presidente de AP, Hernández Mancha, no había acudido al Debate sobre el estado de la Nación celebrado un mes antes y, por ello, no había podido medirse dialécticamente con Felipe González. Por tanto, parece ser que con la moción de censura de 1987 se pretendía dar a conocer al nuevo candidato de AP y aprovechar el clima de creciente conflictividad social del país para atacar al Gobierno.


 

FUENTES
 
 
Constitución Española.
"Así funciona una moción de censura", El Mundo, 16 de julio de 2013.

"Así fueron las cuestiones de confianza y mociones de censura de la Democracia", El Mundo, 25 de mayo de 2011.

BLANCO, Juan Carlos: "Dos mociones de censura en democracia", Fondo de Armario, 16 de julio de 2013.


jueves, 11 de julio de 2013

El incidente hispano-marroquí del islote de Perejil



Vista del Islote de Perejil desde la costa africana. Autor: Juanlu González

Año 2002. Tal día como hoy, 11 de julio, comenzaba un incidente entre España y Marruecos en torno al más insignificante de los territorios que pueda haber: el islote de Perejil (Leila para los marroquíes). Un pedrusco deshabitado y sin interés económico alguno, en el que pastaban algunas cabras propiedad de una mujer marroquí. Aquel día, doce gendarmes marroquíes desembarcaban en Perejil, iniciándose una crisis entre ambos países que venía a culminar los últimos desencuentros en torno a cuestiones como el estrechamiento de lazos entre España y Argelia -para disgusto de Marruecos-, las negociaciones pesqueras y la llamada crisis de las pateras. De hecho, el 6 de julio, las autoridades marroquíes habían denunciado la violación de sus aguas territoriales por parte de tropas españolas durante unas maniobras en el estrecho de Gibraltar.

El tira y afloja entre España y Marruecos lo protagonizaron sus ministros de Exteriores, respectivamente Ana Palacio y Mohamed Benaissa, si bien la vía diplomática se mostró fallida a tenor de los hechos que tuvieron lugar. El día 12, el Gobierno de España aumentó la presencia militar en la zona, enviando buques de guerra y preparando defensas en Ceuta y Melilla. Por su parte, el Gobierno de Marruecos sustituyó, el día 15, a los gendarmes por seis infantes de marina, maniobra que trataba de transmitir la intención de permanecer en el islote. De este modo, el día 16, Ana Palacio presentaba ante Benaissa un ultimátum para el regreso al status quo. En la mañana del día siguiente, España iniciaba la Operación Romeo Sierra (Recuperar Soberanía).



Veintiocho soldados de operaciones especiales fueron introducidos en el islote mediante tres helicópteros Cougar, sin encontrar resistencia. Poco después, Federico Trillo, ministro de Defensa, comunicaba con cierto espíritu triunfalista el éxito de la operación. Una vez finalizada, este contingente fue relevado por setenta legionarios, momento en el cual se sustituyó la bandera marroquí por la española. Las tropas permanecieron en Perejil hasta que, el día 20, y mediante la intervención del Secretario de Estado de los Estados Unidos, Colin Powell, se logró un acuerdo para el retorno a la situación previa. Sin embargo, las relaciones bilaterales no se reanudaron hasta que tuvieron lugar los atentados de Casablanca, en mayo de 2003. El conflicto de Perejil fue un contencioso hueco en sí mismo, pero que venía a materializar todos los errores y desacuerdos que previamente habían tenido lugar entre ambos países. Como conclusión, nos quedamos con la pregunta de C. Powell a Ana Palacio cuando ésta le pidió su apoyo en el contencioso, recogida en la reveladora obra de Ignacio Cembrero:
 
"¿Se da cuenta usted de que tiene al secretario de Estado de los Estados Unidos pendiente desde hace 24 horas de un peñasco que nos ha costado encontrar en los mapas?." (1)
 

(1) CEMBRERO, pág. 45.

FUENTES


CEMBRERO, I.: Vecinos alejados. Los secretos de la crisis entre España y Marruecos. Barcelona. Galaxia Gutenberg, 2006.

CORTÉS, A.: "El conflicto del islote Perejil en la prensa española a través de la información fotográfica", Estudios sobre el Mensaje Periodístico, vol.15, 2009, pp. 175-188.

SAURA, J.: "A propósito de la soberanía sobre el islote de Perejil”, Revista electrónica de estudios internacionales, Vol. 5, 2002, p.1-5.
 
 

Alhucemas: Cómo poner fin a una cadena de errores

    En este vídeo analizamos cómo, en septiembre de 1925, el desembarco de Alhucemas puso fin a una cadena de errores que tuvo su comienzo c...