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martes, 7 de enero de 2014

El FC Start: El equipo de fútbol que prefirió morir a dejarse ganar

La Segunda Guerra Mundial es un periodo complejo que entraña multitud de historias y anécdotas dignas de escuchar. Si hay una temática histórica que apasiona a buena parte de la sociedad es precisamente la Segunda Guerra Mundial. Para muestra, un botón: visiten cualquier librería, y podrán observar la ingente cantidad de publicaciones, académicas y divulgativas, que tratan sobre la misma desde infinidad de puntos de vista. En definitiva, en tan basto granero de anécdotas, hay lugar para todo y, cómo no, para el heroísmo. Darío Rodríguez nos trae una de esas interesantísimas historias a las que nos referimos, no demasiado conocida, aunque sorprenderá a más de uno saber que inspiró una película tan célebre como Evasión o Victoria.


Darío Rodríguez González
Licenciado en Historia




Hoy toca hablar de fútbol, pero no de un Madrid-Barcelona o un Sporting-Oviedo, sino de un partido jugado en plena II Guerra Mundial, en el cual lo que estaba en juego no eran 3 puntos o un título, sino la vida. 

Corría el año 1941 cuando la ciudad de Kiev fue ocupada por los nazis. Al igual que en otras ciudades dominadas por el ejército alemán, la capital ucraniana se convirtió en un infierno, poblada por cientos de prisioneros de guerra, y entre ellos, Nikolai Trusevich, meses antes portero estrella del Dinamo de Kiev. Un panadero alemán le descubrió y lo rescató, dándole techo, comida y un trabajo en la panadería, pero le encomendó una labor aún más importante, reunir a sus ex-compañeros del Dinamo.

La Historia es digna de película, el portero recorrió lo poco que quedaba de ciudad, y entre heridos y mendigos fue descubriendo, uno a uno, a sus amigos del Dinamo. El panadero les dio trabajo a todos, incluidos tres futbolistas rusos, antes enemigos del Dinamo. En pocas semanas, la panadería escondía entre sus empleados a un equipo completo.

Una vez reunido el equipo, solo quedaba jugar, y fue así como nació el FC Start. Gracias a los contactos de amigos alemanes del panadero, el Start comenzó a jugar contra guarniciones de distintos países. El 7 de junio de 1942, jugaron su primer partido en la liga local. El primer oponente del FC Start fue el Rukh. Pese a su evidente desnutrición y a trabajar sin descanso en la panadería la noche anterior, vencieron por un contundente 7- 2. Su siguiente partido fue contra una selección húngara formada por soldados de este país, y los ‘panaderos’ ganaron 6-2. Luego le metieron 11 goles a un equipo rumano. El gran partido se produjo el 17 de julio cuando se enfrentaron a un equipo del ejército alemán y lo golearon por 6 -0. Muchos nazis empezaron a molestarse por la creciente fama de este grupo de panaderos y le buscaron un rival que pudiera hacerles frente y batirles. Éste fue el MSG húngaro que llegaba con la misión de derrotarlos, pero el FC Start lo apalizó con un humillante 5-1, y más humillante fue aún cuando los húngaros pidieron la revancha y volvieron a perder 3-2.

Los alemanes no podían permitir por más tiempo que un equipo de panaderos se pasease por los terrenos de juego, por lo que prepararon un conjunto con miembros de la Luftwaffe, el denominado Flakelf. Los nazis, una vez más, fracasaron, el Start les aplastó con un 5-3. El equipo de Hitler había caído. Ésta última derrota despertó todas las alarmas entre los alemanes, por lo que los soldados se pusieron a investigar, y descubrieron la ‘trampa del panadero’. Descubierta la tapadera, la orden  fue clara, matarlos a todos, pero antes, debían ganarles, no querían dejar la imagen de asesinos perdedores. La raza aria era superior siempre, y más en el deporte.

El partido se disputaría el 9 de Agosto, en el estadio Zénit de Kiev.  Un oficial de las Waffen-SS fue nombrado árbitro. Antes del choque, entró en el vestuario y dijo en ruso: “soy el árbitro, respeten las reglas y saluden con el brazo en alto”, exigiéndoles que hicieran el saludo nazi.

El  FC Start (Football Club Start) estaba integrado por ocho jugadores del Dinamo Kiev (Mykola Trusevych, Mikhail Svyridovskiy, Mykola Korotkykh, Oleksiy Klimenko, Fedir Tyutchev, Mikhail Putistin, Ivan Kuzmenko y Makar Goncharenko), y tres jugadores del Lokomotiv Kiev (Vladimir Balakin, Vasil Sukharev y Mikhail Mielnizhuk). Una vez saltaron al campo, los futbolistas del Start (camiseta roja y pantalón blanco) alzaron el brazo, pero en el momento del saludo se lo llevaron al pecho y en lugar de decir “!Heil Hitler¡”, gritaron”!Fizculthura¡”, un eslogan soviético que proclamaba la cultura física. Los alemanes (camiseta blanca y pantalón negro) se adelantaron en el marcador, pero el Start logró remontar y al descanso se llegó con un 3-1.

En el descanso se repitieron las visitas, pero esta vez las amenazas por parte de los nazis fueron más duras :“si ganan, no queda nadie vivo”. Los jugadores del Start, aterrados, se plantearon no salir al segundo tiempo. Pero pensaron en sus familias, en los crímenes que se cometían, en lo que ellos habían sufrido, en el riesgo que había corrido el panadero, en la gente sufrida que en las tribunas gritaba por ellos. Y volvieron al césped. La segunda parte fue una oda al fútbol. Como se dice vulgarmente, ‘bailaron a los alemanes’.  En los últimos minutos del partido, cuando el marcador reflejaba un 5-3 a favor del Start, el delantero Klimenko encaró mano a mano al portero, lo regateó con facilidad y elegancia, y cuando quedó solo sin oposición, a escasos centímetros de la portería, dio media vuelta y despejó la pelota hacia medio campo. Fue un gesto de desprecio, de burla, de superioridad total. El estadio se vino abajo. Viendo la humillación que sus compatriotas padecían en el césped, el árbitro decretó el final del partido antes de cumplirse el minuto 90 con el resultado de 5-3.

Al día siguiente en todo Kiev se hablaba del partido, en cualquier rincón se comentaba la hazaña de los ‘panaderos’. Dada la popularidad del encuentro los nazis decidieron dejarles una ‘tregua’. Tal es así que el START, pocos días después, volvió a jugar, y por supuesto ganar, otro partido contra el Rukh, el resultado, 8-0. 

Pero la tregua finalizó, y los nazis acudieron a la panadería. El primero en morir torturado fue Kortkykh. Los demás fueron arrestados y enviados a los campos de concentración de Siretz. Allí mataron brutalmente a Kuzmenko y Klimenko. Se dice que Trusevich, el portero, murió con la camiseta puesta.

Los únicos que corrieron distinta suerte fueron Goncharenko y Sviridovsky, que no estaban en la panadería, por lo que lograron sobrevivir, escondidos, hasta la liberación de Kiev en noviembre del '43. El resto del equipo fue torturado hasta la muerte.

La Historia ha definido este partido como el Partido de la Muerte. A día de hoy, todo aquel que posea una entrada de aquel partido, tiene entrada gratis en el estadio del Dinamo de Kiev. Les torturaron, les mataron, pero su recuerdo aún pervive en la capital ucraniana. Una estatua se erigió en el estadio, recordando a los héroes del START. Los "panaderos" que nadie pudo vencer.


FUENTES



miércoles, 10 de abril de 2013

Otto Skorzeny, el hombre más peligroso de Europa



Skorzeny posa junto a Mussolini tras su liberación, 1943. Fuente: Bundesarchiv

 
Otto Skorzeny retrató su vida hasta 1948 -año en el que abandona su celda de Núremberg- en sus memorias Vive peligrosamente y Luchamos y perdimos. Nacido en Viena, en 1908, en el seno de una familia burguesa. En su juventud decidió seguir los pasos de su padre, ingresando en la Universidad de Viena para estudiar ingeniería. Allí comenzó a participar en duelos de espadas, actividad que le valió las cicatrices de su mejilla izquierda, ganándose el apodo por la prensa, años más tarde, como Scarface.
 
 Ideológicamente, habiendo crecido en un ambiente muy nacionalista, comulgó pronto con el nazismo y la tesis de unificación entre Alemania y Austria. De hecho, ya en 1932, Skorzeny acudió a un acto del partido nazi en Viena, afiliándose tanto al partido como a las SS. En Vive peligrosamente se atribuye un papel importante en la caída del gobierno durante el Anschluss de 1938, al encargársele la vigilancia del depuesto presidente Miklas.

En 1939, Skorzeny trabajaba como ingeniero. Tras el estallido de la guerra, se enroló en las Waffen SS, participando en las campañas de Francia, Yugoslavia y Rusia, tal y como narra en sus memorias, plagadas de hechos pintorescos como su ejecución de un tigre en Burdeos. Para muchos estudiosos, estas memorias presentan inexactitudes y exageraciones que buscarían elevar su figura y la del nacionalsocialismo, considerando incluso que se trata de una invención en toda regla.
 
En 1943, el coronel Skorzeny recibe el mando de una unidad especial de las SS encargada de desarrollar acciones tras las líneas enemigas. Fue al frente de dicho comando cuando le llegó una misión directa de Hitler que acabó haciéndole famoso: el rescate de Benito Mussolini, confinado en un hotel en los Apeninos. El 12 de septiembre de 1943, tras una exhaustiva planificación, varios planeadores alemanes aterrizaron en el Gran Sasso, valle en el que estaba situado el hotel de montaña donde se encontraba retenido el Duce. Los soldados italianos, sorprendidos por la situación, no opusieron resistencia. El comando alemán, con Skorzeny a la cabeza, consiguió entrar en el hotel sin abrir fuego:

"Los carabinieri se apretujaron en la puerta. A culatazos, que no tenían nada de suaves, conseguí abrirme paso entre ellos".

Seguidamente, Skorzeny se dirigió al piso superior, donde encontró a Mussolini en una habitación, con dos oficiales italianos "a los que me apresuré a aplastar contra la puerta". Los soldados italianos, encontrándose en una situación inesperada, no supieron reaccionar ante los alemanes. Su coronel decidió rendirse entregando a Skorzeny una botella de vino tinto mientras decía "al vencedor". Finalmente, Skorzeny consiguió huir junto con Mussolini en un Fi 156 Storch. Parece ser que fue polémica la cuestión en torno a la marcha de Skorzeny en aquel avión. Muchos de sus hombres, no pertenecientes a las SS, interpretaron esta acción como un intento de éstas -y de Skorzeny en particular, el cual ansiaba la Cruz de Hierro- por apuntarse el éxito de la misión. Y así se encargó de presentarlo ante Alemania y el mundo entero la propaganda del III Reich.

Otra de sus principales misiones fue la Operación Greif, al comienzo de la ofensiva de las Ardenas, en diciembre de 1944. Disfrazados de soldados americanos, sus hombres cruzaron las líneas enemigas para sembrar la confusión entre las tropas estadounidenses. Aunque tuvieron cierto éxito, muchos fueron capturados y ejecutados acusados de espionaje.

En mayo de 1945, Skorzeny se entregó a los americanos. En los juicios de Núremberg fue declarado inocente del cargo de haber ordenado a su hombres el uso de uniformes americanos. No obstante, fue internado en un campo de desnazificación hasta que logró evadirse en 1948. Fue entonces cuando se estableció en España, amparado por el régimen franquista, donde retomó su profesión de ingeniero estableciendo una oficina y participando en la industria del acero representando a compañías alemanas y austriacas.

En España estableció negocios y buenas relaciones con gente bien posicionada: personas del Régimen, militares, diplomáticos, ... Su prestigio le precedía y le abrió puertas. Estuvo muy implicado en la organización secreta Odessa, desde la cual ayudó a muchos camaradas nazis a huir a España y Sudamérica. También participó en tráfico de armas a medio mundo. Firme en sus posicionamientos ideológicos, trató de que el clima de Guerra Fría convergiese con su anticomunismo, proponiendo a las autoridades españolas la creación de una unidad alemana de cara a la Tercera Guerra Mundial:

"En lo político destaca el plan de Skorzeny, expuesto a Franco, Muñoz Grandes, al jefe del Estado Mayor Juan Vigón, al canciller Konrad Adenauer y a los ex generales de la Wehrmacht Hans Speidel, Heinz Guderian y Hans von Manteuffel, entre otros, de organizar en España un ejército alemán capaz de contraatacar en la esperada tercera guerra mundial. Mencionado en la ficha que de Skorzeny hay en el archivo de los servicios secretos alemanes (BND) como "Legión Carlos V", este plan ya era conocido por los historiadores." (1)

Astuto, polémico, temerario, fanático... la figura de Skorzeny sigue resultando polémica y causando la división de opiniones. Para algunos, fue un héroe. Para otros, un hombre idealizado a raíz de una acción fortuita de la que supo sacar tajada. En el mundo castrense, muchos rechazan su trayectoria, más propia de un matón sin escrúpulos que de un verdadero oficial. Skorzeny murió en 1975, pero las sombras sobre su figura no se han desvanecido.
 


(1) La Vanguardia, 08/11/2012, "Un nazi en la España de Franco". Rafael Poch.

FUENTES


SKORZENY, O.: Vive peligrosamente. Memorias de guerra. Altaya, 2007.

SKORZENY, O.: Luchamos y perdimos. Memorias de guerra. Altaya, 2008.

La Vanguardia, 08/11/2012, "Un nazi en la España de Franco". Rafael Poch.

Documental: Los héroes de Hitler: Otto Skorzeny.


PROCEDENCIA DE LA IMAGEN

Bundesarchiv, Bild 101I-567-1503C-15 / Toni Schneiders / CC-BY-SA

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