lunes, 20 de enero de 2014

Los mariscales de Napoleón (I): Michel Ney, el más valiente entre los valientes


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Michel Ney (1769-1815) fue uno de los mariscales más aguerridos de Napoleón. Duque de Elchingen y Príncipe del Moscova, Ney no se formó en academia militar alguna, sino que se alistó en el 5º Regimiento de Húsares en 1787, junto al cual combatió en la Revolución Francesa en el bando revolucionario. Consiguió el ascenso a teniente tras la batalla de Valmy en 1792 y, desde entonces, comenzó a lograr fama por su coraje. Sin embargo, las carencias en su formación militar serán, a la postre, su perdición.

No obstante, esa carencia no le impidió elaborar una meteórica carrera militar apoyada en la valentía, la iniciativa y un gran conocimiento de la caballería: capitán en 1794, general de brigada en 1796 y general de división en 1799. En 1802 recibió el mando de las tropas acantonadas en Suiza como Ministro Plenipotenciario para los Asuntos Helvéticos. Contrario en un principio a Napoleón, los vínculos entre su esposa y la hija de Josefina propiciaron un encuentro entre Ney y Napoleón del que ambos salieron fascinados. De este modo, en 1804 el Emperador lo convirtió en Mariscal del Imperio. Al mando del VI Cuerpo de Ejército de la Grande Armée desempeñó un gran papel en las guerras contra Austria y Prusia, participando en batallas como Elchingen, Jena o Eylau.

En 1808 luchó brevemente en las campañas de España y Portugal y, en 1812, en la campaña de Rusia. Su participación en las batallas de Smolensk y Borodino al mando del III Cuerpo de Ejército quedó en un segundo plano tras su increíble hazaña en la retirada francesa. Ocupando con su III Cuerpo la retaguardia gala, Ney plantó cara ante los innumerables ataques de la caballería cosaca en una espectacular huida, logrando escapar de una muerte casi segura y presentándose ante Napoleón, el cual, sorprendido, lo bautizó como el "más valiente entre los valientes".

El mariscal Ney apoya a la retaguardia en la retirada de Moscú, Adolphe Yvon.

Tras la derrota en Rusia y la terrible situación en España, Francia había perdido la iniciativa. Ahora el territorio patrio y la mismísima capital francesa se veían amenazados en la Campaña de los Seis Días. En ese momento, perdida toda esperanza, Ney aconsejó a su Emperador la abdicación y, una vez éste partió hacia la isla de Elba, confraternizó con la causa borbónica.

A Napoleón la isla mediterránea se le hacía pequeña, y su ambición le llevó a regresar para ocupar nuevamente su trono, desembarcando con un millar de partidarios en el sur de Francia el 1 de marzo de 1815. Ney fue enviado por Luis XVIII para detener a Bonaparte, y con prometió con arrogancia llevarlo a París metido en una jaula. El 14 de marzo, en las cercanías de Auxerre, se producía el encuentro y las tropas de Ney, ante la presencia de su antiguo Emperador, desertaron en masa. Ney, ante aquel espectáculo, volvió a quedar cautivado por la aureola de Napoleón, fundiéndose ambos en un abrazo.

Su participación en la batalla de Waterloo está cargada de controversia. La carga de caballería que lideró, no autorizada por Napoleón, debió de ser impresionante, pero el hecho de no contar con apoyo de infantería y artillería montada convirtió el ataque en una matanza a manos de la infantería británica, que había formado en cuadro. Este mal paso dejó a Napoleón en una situación crítica ante la llegada del ejército prusiano. Una carga de gran valentía pero mal ejecutada, que pone en entredicho su capacidad como comandante.

El resultado de la batalla es bien conocido. Fue el final de Napoleón, que acabó sus días en un nuevo exilio, esta vez en Santa Elena. Por su parte, el mariscal Ney fue sometido a juicio y condenado a muerte, siendo fusilado el 7 de diciembre de 1815. Hay quien dice que la ejecución fue una pantomima y que en realidad se salvó de la muerte por su condición de Masón, huyendo a los Estados Unidos de América, donde viviría como Peter Stuart Ney hasta su muerte en 1846.


FUENTES


CHANDLER, David: Las campañas de Napoleón. Un emperador en el campo de batalla, de Tolón a Waterloo (1796-1815). Madrid, La Esfera de los Libros, 2005.


martes, 7 de enero de 2014

El FC Start: El equipo de fútbol que prefirió morir a dejarse ganar

La Segunda Guerra Mundial es un periodo complejo que entraña multitud de historias y anécdotas dignas de escuchar. Si hay una temática histórica que apasiona a buena parte de la sociedad es precisamente la Segunda Guerra Mundial. Para muestra, un botón: visiten cualquier librería, y podrán observar la ingente cantidad de publicaciones, académicas y divulgativas, que tratan sobre la misma desde infinidad de puntos de vista. En definitiva, en tan basto granero de anécdotas, hay lugar para todo y, cómo no, para el heroísmo. Darío Rodríguez nos trae una de esas interesantísimas historias a las que nos referimos, no demasiado conocida, aunque sorprenderá a más de uno saber que inspiró una película tan célebre como Evasión o Victoria.


Darío Rodríguez González
Licenciado en Historia




Hoy toca hablar de fútbol, pero no de un Madrid-Barcelona o un Sporting-Oviedo, sino de un partido jugado en plena II Guerra Mundial, en el cual lo que estaba en juego no eran 3 puntos o un título, sino la vida. 

Corría el año 1941 cuando la ciudad de Kiev fue ocupada por los nazis. Al igual que en otras ciudades dominadas por el ejército alemán, la capital ucraniana se convirtió en un infierno, poblada por cientos de prisioneros de guerra, y entre ellos, Nikolai Trusevich, meses antes portero estrella del Dinamo de Kiev. Un panadero alemán le descubrió y lo rescató, dándole techo, comida y un trabajo en la panadería, pero le encomendó una labor aún más importante, reunir a sus ex-compañeros del Dinamo.

La Historia es digna de película, el portero recorrió lo poco que quedaba de ciudad, y entre heridos y mendigos fue descubriendo, uno a uno, a sus amigos del Dinamo. El panadero les dio trabajo a todos, incluidos tres futbolistas rusos, antes enemigos del Dinamo. En pocas semanas, la panadería escondía entre sus empleados a un equipo completo.

Una vez reunido el equipo, solo quedaba jugar, y fue así como nació el FC Start. Gracias a los contactos de amigos alemanes del panadero, el Start comenzó a jugar contra guarniciones de distintos países. El 7 de junio de 1942, jugaron su primer partido en la liga local. El primer oponente del FC Start fue el Rukh. Pese a su evidente desnutrición y a trabajar sin descanso en la panadería la noche anterior, vencieron por un contundente 7- 2. Su siguiente partido fue contra una selección húngara formada por soldados de este país, y los ‘panaderos’ ganaron 6-2. Luego le metieron 11 goles a un equipo rumano. El gran partido se produjo el 17 de julio cuando se enfrentaron a un equipo del ejército alemán y lo golearon por 6 -0. Muchos nazis empezaron a molestarse por la creciente fama de este grupo de panaderos y le buscaron un rival que pudiera hacerles frente y batirles. Éste fue el MSG húngaro que llegaba con la misión de derrotarlos, pero el FC Start lo apalizó con un humillante 5-1, y más humillante fue aún cuando los húngaros pidieron la revancha y volvieron a perder 3-2.

Los alemanes no podían permitir por más tiempo que un equipo de panaderos se pasease por los terrenos de juego, por lo que prepararon un conjunto con miembros de la Luftwaffe, el denominado Flakelf. Los nazis, una vez más, fracasaron, el Start les aplastó con un 5-3. El equipo de Hitler había caído. Ésta última derrota despertó todas las alarmas entre los alemanes, por lo que los soldados se pusieron a investigar, y descubrieron la ‘trampa del panadero’. Descubierta la tapadera, la orden  fue clara, matarlos a todos, pero antes, debían ganarles, no querían dejar la imagen de asesinos perdedores. La raza aria era superior siempre, y más en el deporte.

El partido se disputaría el 9 de Agosto, en el estadio Zénit de Kiev.  Un oficial de las Waffen-SS fue nombrado árbitro. Antes del choque, entró en el vestuario y dijo en ruso: “soy el árbitro, respeten las reglas y saluden con el brazo en alto”, exigiéndoles que hicieran el saludo nazi.

El  FC Start (Football Club Start) estaba integrado por ocho jugadores del Dinamo Kiev (Mykola Trusevych, Mikhail Svyridovskiy, Mykola Korotkykh, Oleksiy Klimenko, Fedir Tyutchev, Mikhail Putistin, Ivan Kuzmenko y Makar Goncharenko), y tres jugadores del Lokomotiv Kiev (Vladimir Balakin, Vasil Sukharev y Mikhail Mielnizhuk). Una vez saltaron al campo, los futbolistas del Start (camiseta roja y pantalón blanco) alzaron el brazo, pero en el momento del saludo se lo llevaron al pecho y en lugar de decir “!Heil Hitler¡”, gritaron”!Fizculthura¡”, un eslogan soviético que proclamaba la cultura física. Los alemanes (camiseta blanca y pantalón negro) se adelantaron en el marcador, pero el Start logró remontar y al descanso se llegó con un 3-1.

En el descanso se repitieron las visitas, pero esta vez las amenazas por parte de los nazis fueron más duras :“si ganan, no queda nadie vivo”. Los jugadores del Start, aterrados, se plantearon no salir al segundo tiempo. Pero pensaron en sus familias, en los crímenes que se cometían, en lo que ellos habían sufrido, en el riesgo que había corrido el panadero, en la gente sufrida que en las tribunas gritaba por ellos. Y volvieron al césped. La segunda parte fue una oda al fútbol. Como se dice vulgarmente, ‘bailaron a los alemanes’.  En los últimos minutos del partido, cuando el marcador reflejaba un 5-3 a favor del Start, el delantero Klimenko encaró mano a mano al portero, lo regateó con facilidad y elegancia, y cuando quedó solo sin oposición, a escasos centímetros de la portería, dio media vuelta y despejó la pelota hacia medio campo. Fue un gesto de desprecio, de burla, de superioridad total. El estadio se vino abajo. Viendo la humillación que sus compatriotas padecían en el césped, el árbitro decretó el final del partido antes de cumplirse el minuto 90 con el resultado de 5-3.

Al día siguiente en todo Kiev se hablaba del partido, en cualquier rincón se comentaba la hazaña de los ‘panaderos’. Dada la popularidad del encuentro los nazis decidieron dejarles una ‘tregua’. Tal es así que el START, pocos días después, volvió a jugar, y por supuesto ganar, otro partido contra el Rukh, el resultado, 8-0. 

Pero la tregua finalizó, y los nazis acudieron a la panadería. El primero en morir torturado fue Kortkykh. Los demás fueron arrestados y enviados a los campos de concentración de Siretz. Allí mataron brutalmente a Kuzmenko y Klimenko. Se dice que Trusevich, el portero, murió con la camiseta puesta.

Los únicos que corrieron distinta suerte fueron Goncharenko y Sviridovsky, que no estaban en la panadería, por lo que lograron sobrevivir, escondidos, hasta la liberación de Kiev en noviembre del '43. El resto del equipo fue torturado hasta la muerte.

La Historia ha definido este partido como el Partido de la Muerte. A día de hoy, todo aquel que posea una entrada de aquel partido, tiene entrada gratis en el estadio del Dinamo de Kiev. Les torturaron, les mataron, pero su recuerdo aún pervive en la capital ucraniana. Una estatua se erigió en el estadio, recordando a los héroes del START. Los "panaderos" que nadie pudo vencer.


FUENTES



lunes, 23 de diciembre de 2013

Dos caminos diferentes: la Primavera Árabe y el Movimiento de los Indignados de Occidente

Enlazando con su primera entrada sobre el papel de las NTIC en los movimientos sociales, Sergio nos brinda una nueva aportación donde analiza la dicotomía  existente entre la llamada Primavera Árabe y el Movimiento de los Indignados en las democracias occidentales, con el 15-M como máximo exponente.


Sergio Delgado
Licenciado en Historia


Plaza de Tahrir tras la dimisión de Mubarak, febrero de 2011. Autor: Jonathan Rashad.








En el anterior artículo traté de buscar el origen de las nuevas formas de actuación y organización de la nueva oleada de movimientos de contestación social surgida en 2011. Para ello me remonté a la última década del siglo XX, encontrando una línea de continuidad que comenzaría en el movimiento zapatista, pasaría por el movimiento antiglobalización y llegaría hasta la actualidad a través de estos nuevos movimientos. En el presente texto, se intentará concretar la naturaleza de los mismos, ya que en ellos encontramos dos caminos distintos, dos motivaciones diferentes. Es muy común, especialmente en los medios de comunicación, enlazar y relacionar las protestas surgidas en el norte de África y Oriente Medio, que han sido calificados en su conjunto como la Primavera Árabe, con los distintos movimientos sociales surgidos a partir del 15M. Sin embargo, estos movimientos han de diferenciarse, ya que aunque sí estén conectados, se basan en un contexto político y condiciones sociales diferentes.

Mucho se ha escrito y dicho sobre la inspiración que supuso la Primavera árabe, especialmente la revuelta egipcia, para la aparición del movimiento 15M y de otros movimientos surgidos a partir del 15 de mayo de 2011. Sin embargo, y pese a ser en parte cierta esta apreciación, ha de concretarse la naturaleza de esta influencia. La Primavera Árabe sirvió principalmente de ejemplo práctico, generador de un ejemplo motivador, pero sólo se quedó en eso, en un modelo que no fue más allá de su capacidad para generar motivación, como fue el ejemplo de la ocupación de las plazas. Y es que es fácil enlazar en lo aparente ambas tendencias, pero no lo es así en su discurso, en la sustancia que da sentido al hecho y lo conforma. Ésta es una cuestión ya apreciada por otros autores, como Jesús Casquete, que subraya que "en dichos países la población ha salido a la calle exigiendo democracia, mientras que entre nosotros la demanda ha sido la de una mejor democracia. La diferencia es tan sustancial como para tomar en cautela la comparación y no confundir morfología con sustancia". 

Puerta del Sol, 2011. Fuente: http://fotograccion.org/

La primera que debemos tener en cuenta respecto a la Primavera Árabe, son las motivaciones iniciales y fundamentales del inicio de las protestas, que son bastante claras en sus casos principales, ya que están basadas en un contexto político nacional muy similar y que en nada tiene que ver con el de los movimientos aparecidos después del 15M español: una dictadura militar apoyada por los regímenes occidentales que se prolonga en el tiempo. En consecuencia, la principal exigencia de la Primavera Árabe es el fin de las largas dictaduras que vivían o viven sus países, y la instauración de un régimen democrático basado en un sistema electoral al estilo europeo o americano.

Si nos acercamos a los textos o manifiestos iniciales de movimientos como el 15M o el Occupy Wall Street, vemos cómo esa diferencia adquiere una dimensión aún más importante. En ellos podemos apreciar una ausencia de esperanzas de que ninguna de las actuales instituciones u organizaciones, sean agentes capaces de protagonizar un verdadero cambio. Por ello, estos textos están dirigidos directamente al pueblo como sujeto. Un protagonista que debe representar de manera independiente ese cambio. Sin embargo, en la Primavera Árabe las esperanzas estaban o están depositadas en una transformación de las instituciones que propicien un cambio político hacia un régimen democrático al estilo occidental, y que ha auspiciado que algunas organizaciones o personas que apoyaban estas movilizaciones tomasen el poder. El caso más claro al respecto es Egipto, donde las revueltas de enero de 2011 llevaron hasta el gobierno, a través de unas elecciones democráticas, a los Hermanos Musulmanes. 

La respuesta en Occidente de gobiernos, partidos políticos y medios de comunicación hacia la Primavera Árabe es otra de las pistas que nos hacen vislumbrar la diferente naturaleza de ambas tendencias. Bajo el punto de vista de estas organizaciones, las movilizaciones y pretensiones de las revueltas eran entendibles y admisibles, siendo rápidamente apoyadas. Caso muy diferente presenta lo sucedido desde la aparición del 15M. Los mismos medios y gobiernos que apoyaron unas revueltas, eran ahora incapaces de entender las movilizaciones que tenían lugar en sus propios territorios, e incluso algunos de ellos las condenaron y reprimieron.

Por todo ello, los movimientos surgidos a partir del ejemplo español adquieren una intencionalidad transformadora mucho mayor, atacando incluso la ensalzada democracia occidental. Generando así, y por primera vez en varias décadas, un ataque directo y generalizado al propio sistema desde el interior del mismo.



FUENTES


TAIBO, C. “El 15-M como espejo y como modelo” http://www.rebelion.org/noticia.php?id=139323  consultado el 05-12-201.

PEDRET SANTOS, F. 2011 Cuando sucede lo inesperado. El 15-M y la izquierda. Barcelona: Carena.

PASTOR VERDÚ, J. 2011 "El movimiento 15-M. Un nuevo actor sociopolítico frente a la "dictadura de los mercados", Sociedad y utopía: Revista de ciencias sociales, Núm.38: pp. 109-124.

 JURIS, Jeffrey S.; PEREIRA, I.; FEIXA, C. 2012 "La globalización alternativa y los 'novísimos' movimientos sociales" Revista del Centro de Investigación. Universidad La Salle, vol. 10 Núm.37: pp. 23-39.

CASQUETE BADALLO, J.M. 2011 "Balance preliminar de la indignación", El Viejo topo, Núm. 286: pp. 19-25.

CASQUETE BADALLO, J.M. 2011 "El movimiento de los indignados", Claves de razón práctica, Núm. 214: pp. 10-13.

CASTELLS, M. 2012 Redes de indignación y esperanza Madrid: Alianza Editorial.


lunes, 2 de diciembre de 2013

Origen del "bombardeo en alfombra": Asturias y la Legión Cóndor


Adolf Galland (izquierda) con el marsical de campo Richthofen,
en tiempos de la Legión Cóndor.
Fuente: Bundesarchiv, Bild 101I-452-0985-36/ Briecke/ CC-BY-SA

Dentro del gran campo de pruebas que fue España durante su guerra civil, Asturias tuvo el dudoso honor de convertirse en el primer lugar del mundo donde se puso en práctica el bombardeo en alfombra, tipo de ataque aéreo que sería clave durante la Segunda Guerra Mundial y empleado tanto por el Eje como por los Aliados, dejando gran número de víctimas civiles y causando la destrucción de ciudades como Dresde. Para conocer mejor esta cuestión, hemos recuperado un fragmento de las memorias de Adolf Galland, uno de los mayores ases de la aviación alemana que, integrado en la Legión Cóndor, participó en los bombardeos contra las posiciones asturianas en un Heinkel He-51:

" [...] en los ataques que librábamos contra las posiciones montañosas de Oviedo, ensayamos por primera vez algo así como el bombardeo "en alfombra" que habría de emplearse en la Segunda Guerra Mundial. [...]

Los "dinamiteros", según se llamaba a los mineros asturianos que integraban la mayoría de las tropas rojas en Oviedo, eran artistas consumados como zapadores. Con las mismas herramientas que anteriormente utilizaban para su labor pacífica, habían creado, en las salvajes anfractuosidades de aquellas sierras, verdaderas obras maestras de fortificaciones, trincheras, casamatas y nidos de ametralladoras. Una altura defendida por semejante sistema de posiciones y una tropa decidida, podían llegar a ser inexpugnables para los medios que en aquel tiempo se disponía. [...] Incluso nosotros, los aviadores de ataque, poco podíamos contra ellas. Si atacábamos, los rojos se echaban a tierra y nuestras bombas, arrojadas una a una y al azar, estallaban sin causar mayores efectos.

Esto nos sugirió la idea de intentar lanzamientos en masa. Nos acercábamos a las posiciones desde atrás, por entre los precipicios en formación cerrada y a escasa altura, y atacábamos la cima en vuelo rasante. A una señal dada, lanzábamos las bombas a un mismo tiempo y aquellos regueros producían efectos concentrados. [...]

También inventaron mis mecánicos una especie de bomba Napalm rudimentaria. Montaron sobre un recipiente lleno de gasolina o de una mezcla de ésta con aceite usado de motores, una bomba incendiaria y otra de fragmentación, que tras el impacto incendiaban y desparramaban el contenido. Aquellos artefactos eran muy rudimentarios, pero no dejaron de surtir sus efectos. Paso a paso fuimos reuniendo experiencia; practicamos por iniciativa propia todo género de mejoras y enviamos voluminosos informes a Berlín."


Cuando Adolf Galland se refiere a Oviedo, en realidad pretende aludir al conjunto de Asturias (la capital, de hecho, estaba controlada por el bando golpista). De este modo, las montañas de Oviedo no son otras que las del oriente asturiano, concretamente la sierra del Cuera, donde tuvo lugar la sangrienta batalla del Mazucu entre los días 5 y 20 de septiembre de 1937 y durante la cual el apoyo de la aviación alemana resultó fundamental para el avance de las tropas nacionales.




FUENTES


GALLAND, Adolf: Memorias. Los primeros y los últimos. Madrid, Altaya, 2008, págs. 61-63.

El Comercio. Crónicas de la guerra civil de Asturias. 

jueves, 28 de noviembre de 2013

¿Qué son los neocon? Neoconservadurismo y el nuevo orden mundial



El neoconservadurismo surgió en los Estados Unidos a finales de los años sesenta y comienzos de los setenta, en torno a un grupo de demócratas liberales y antiguos trotskistas críticos con la política del Partido Demócrata. Buena parte de los trotskistas eran judíos que fueron distanciándose del comunismo frente al antisemitismo de Stalin y, tras el establecimiento del Estado de Israel, a causa del apoyo soviético a los países árabes. Partidarios de un mayor gasto militar y de ferviente anticomunismo, los neocon consideraban que la expansión de la democracia por todo el orbe beneficiaría los intereses de los Estados Unidos. Defensores a ultranza del capitalismo más agresivo, rechazaban el modelo de Estado de bienestar basado en las políticas keynesianas de posguerra. Irving Kristol fue uno de sus fundadores, considerado como el padrino de los neocon hasta su muerte en 2009. Los neocon están integrados en el Partido Republicano.

En el contexto internacional, los neocon se evaden del realismo que considera a los estados como amorales para pasar a catalogarlos como buenos y malos. En sus esquemas, Estados Unidos representa el máximo exponente del bien, por lo que su modelo político, sus intereses económicos y el mantenimiento de su hegemonía justifican cualquier acción o injerencia en el exterior. De esta tesis surgieron, durante el mandato de George W. Bush, los conceptos de guerra preventiva y eje del mal.

Las tesis neoconsevadoras fueron asumidas en los años ochenta por Ronald Reagan, el cual, junto a la primera ministra de Reino Unido, Margaret Thatcher, exportó el modelo económico neoliberal a través del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. En el año 2000, George W. Bush llegó a la Casa Blanca e integró en su Gabinete a varios neoconservadores: Donald Rumsfeld como Secretario de Defensa; Dick Cheney como Vicepresidente; Paul Wolfowitz como Vicesecretario de Defensa... Contrastaban con la presencia del moderado Collin Powell, un hombre inteligente, popular y, al parecer, integrado en la Administración Bush por insistencia del padre del Presidente, George H.W. Bush [1]. Otros integrantes del lobby neocon son Condoleezza Rice, Richard Perle, Robert Kagan, Karl Rove, William Kristol, John McCain, Francis Fukuyama... Cuentan con el apoyo de The Wall Street Journal, The New Republic y The Weekly Standar [2].

De derecha a izquierda: George W. Bush, Donald Rumsfeld y Paul Wolfowitz.

Sin embargo, el verdadero punto de inflexión para la ofensiva neocon fueron los atentados del 11 de septiembre de 2001. Así lo afirma Dario Valcárcel: 

"Una de las cosas que debemos a Al Qaeda es la emergencia en fuerza de los neocon, enhorabuena. [...] Dicen que muy poco después de los atentados del 11-S, Wolfowitz le vendió a Bush su antiguo proyecto de ataque a Irak. No relacionado con el terrorismo, sino con el reshape de la zona" [3].

El 11-S se convirtió en el pretexto de los neocon para tratar de remodelar el mundo a su antojo incluso, como se ha comprobado, al margen del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Es en este marco donde debemos situar el famoso Eje del Mal de Bush: Irak, Irán y Corea del Norte.

El neoconservadurismo ha calado entre algunos dirigentes extranjeros. En el caso de España, José María Aznar es un claro referente, cuyo segundo mandato se vio claramente influenciado por las politicas neoliberales de su homologo George W. Bush. Un pequeño lobby representante de este modelo en España es el Grupo de Estudios Estratégicos (GEES), fundado en 1986 por un grupo de intelectuales.


[1] ALONSO ZALDÍVAR, Carlos y VALCÁRCEL, Dario: Una conversación sobre Irak. Madrid, Biblioteca Nueva, 2003, pag. 29.
[2] Ídem, pag. 21.
[3] Ídem, pág. 24.


FUENTES


TAYLOR, Steven L.: 50 teorías políticas apasionantes y significativas. Barcelona, Blume, 2011, pág. 144.

ALONSO ZALDÍVAR, Carlos y VALCÁRCEL, Dario: Una conversación sobre Irak. Madrid, Biblioteca Nueva, 2003.

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sábado, 23 de noviembre de 2013

Presidentes del Gobierno de España: de la transición hasta el presente

 
Esta entrada sigue la estela de la publicada hace unos meses sobre los presidentes de los Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial. En este caso, presentamos un listado de los presidentes del Gobierno desde la transición hasta la actualidad. Espero que sea de utilidad para estudiantes y aficionados a nuestra historia reciente.
 



lunes, 11 de noviembre de 2013

95 años del fin de la Primera Guerra Mundial: 11 horas del día 11 del mes 11 de 1918


Firma del Tratado de Versalles, 28 de junio de 1919.

"Esto no es un tratado de paz, sino un armisticio de veinte años", Ferdinand Foch.

11.00 horas del 11 de noviembre de 1918: Fin de la Primera Guerra Mundial, un conflicto que arrojaba a su ocaso la cifra de ocho millones de muertos. Los imperios otomano y austro-húngaro desaparecían del mapa, al tiempo que en el ruso se imponía el comunismo y los Estados Unidos se consolidaban como la potencia hegemónica de todo el orbe. Y Francia, el país que había sufrido en su territorio lo peor de la guerra, miraba hacia los tratados de paz con un profundo revanchismo.

El presidente estadounidense Wilson anhelaba una paz estable. El 8 de enero de 1918, presentó ante el Congreso sus Catorce Puntos, orientados hacia una reducción de armamentos y la creación de lo que más tarde se llamó Sociedad de Naciones (SdN). Sin embargo, sus socios europeos no eran tan tibios.

El Tratado de Versalles firmado en junio de 1919 en la Sala de los Espejos resultó extremadamente duro. Alemania era considerada como la potencia agresora y, por ello, debía asumir su responsabilidad renunciando a Alsacia y Lorena -que retornaban a control de Francia-, a la mayor parte de Prusia Oriental -en beneficio de Polonia- y a sus colonias, administradas desde entonces por la SdN. Su ejército, privado de cualquier elemento considerado ofensivo, no podría superar los 100.000 hombres. Sin embargo, el aspecto más penoso consistió en la imposición de reparaciones de guerra por parte de Francia, según las cuales Alemania habría de pagar el costo de la guerra en moneda u otros bienes como carbón y acero. El último pago de las indemnizaciones de guerra por Alemania se produjo el 3 de octubre de 2010. ¡92 años después del fin del conflicto!

El lamentable Tratado de Versalles, impuesto a una Alemania que, recordemos, no fue totalmente derrotada -no se ocupó su territorio como ocurriría al final de la Segunda Guerra Mundial- provocó un profundo descontento en la sociedad alemana que más tarde se agravaría en los tiempos de la hiperinflación de la República de Weimar. Conjunto de desencantos y fatalidades que, años más tarde, Adolf Hitler sabría exprimir. Considerado por los nazis como fuente de todos los males de Alemania, Hitler anuló el Tratado de Versalles en 1935 y Alemania se lanzó hacia la vía sin retorno de un frenético rearme que derivó en la Segunda Guerra Mundial.
 

FUENTES


LIVESEY, Anthony: Grandes Batallas. La Primera Guerra Mundial. Barcelona, 2002, Folio, pp. 102-103.

El País, 3 de octubre de 2010.
 

Alhucemas: Cómo poner fin a una cadena de errores

    En este vídeo analizamos cómo, en septiembre de 1925, el desembarco de Alhucemas puso fin a una cadena de errores que tuvo su comienzo c...