martes, 26 de febrero de 2013

Una moneda, una historia: el reinado de Miguel I de Rumanía

100 Lei de 1943. "Mihai I regele romanilor"

 
Hoy inauguramos una nueva sección en la que queremos compartir nuestra afición por la numismática con todos vosotros. No, no es una sección destinada a analizar materiales, peso o tirada de las monedas, porque para eso ya existen muchas páginas en Internet de gente mucho más experta en la materia. Nosotros pretendemos dar otro enfoque: contar una historia a través de una moneda que constituye un pequeño pedazo de Historia. Esto es, una moneda como pretexto que, a su vez, surge en un contexto determinado.

Este es el caso de la moneda que presentamos en la imagen. En ella aparece un joven monarca, Mihai I (Miguel I) de Rumanía, acuñada en 1943. Al joven rey, coronado en septiembre de 1940 a la edad de diecinueve años, le tocó lidiar con una situación política muy grave para su país.

Los antecedentes de su reinado habían sido de todo menos alentadores para su país: En la fase final del reinado de su padre, Carol II, se había producido un hecho preocupante: la firma del pacto germano-soviético, que establecía como área de influencia soviética el norte de Rumanía, lo cual acabó derivando en la entrega, bajo coacción, de Besarabia a la Unión Soviética en julio de 1940. Un mes más tarde, Alemania forzó a Rumanía a la cesión de Transilvania septentrional a Hungría mediante el Segundo Arbitraje de Viena.

Ante estas concesiones, el malestar cundió en diversos sectores del ejército. Carol II encargó la formación de un nuevo gobierno al general Ion Antonescu, el cual acabó forzando la abdicación del propio rey. El día 6 de septiembre, su hijo era nombrado rey como Mihai I. El joven monarca fue un títere del general, convertido éste en dictador.

Ante la compleja encrucijada, y observando el arrollador éxito alemán en Polonia y Francia, Antonescu consideró que alinearse con el Eje sería más beneficioso en un futuro de cara a la recuperación de los territorios perdidos. Así, contando con plenos poderes, Antonescu procedió a la homologación de su régimen con los fascismos europeos creando, el 14 de septiembre, el Estado Nacional Legionario. El culmen de este proceso tuvo lugar el 23 de noviembre, cuando Rumanía se unió al Eje, convirtiéndose en aliado estratégico de Alemania por su producción petrolífera de Ploesti. Ya desde octubre, tropas alemanas penetraron en Rumanía a petición del propio Antonescu.

Antonescu (derecha de la imagen) saluda a von Ribbentrop, 1943. Fuente:
Bundesarchiv (ver apartado fuentes)

El inicio de la Operación Barbarroja, el 22 de junio de 1941, supuso la llamada a las armas para los rumanos. Sobra referirse al estado del ejército: mal entrenado y aún peor equipado, se destinó a cubrir los flancos del avance alemán, junto a tropas húngaras, bulgaras e italianas. La suerte de Rumanía quedaba unida a la de sus aliados y cuando los acontecimientos dieron un vuelco a la situación de la guerra, se hizo evidente que ésta llegaría a suelo rumano. Y así fue. Al tiempo que las tropas soviéticas avanzaban hacia la frontera, bombarderos aliados atacaban objetivos estratégicos, especialmente el centro petrolífero de Ploesti.

El 20 de agosto de 1944, comenzó la ofensiva soviética en territorio rumano. La resistencia duró poco. Tres días después, el joven rey, apoyado en parte del ejército, dio un golpe de estado, cesó a Antonescu y cambió a su país de bando, combatiendo junto a los aliados en los meses que siguieron. En una reciente entrevista publicada en el diario El País (ver fuentes), Miguel I explicaba así su decisión:

"Oficialmente, lo que hice fue sacar a Rumanía de la guerra, con la esperanza de evitar una sangría. Aunque sabía que los alemanes no iban a aceptarlo, y no lo hicieron: nos bombardearon ese mismo día"

La guerra fue una sangría demográfica y económica para Rumanía, que a su vez quedó bajo ocupación soviética. El 30 de diciembre de 1947, Mihai I abdicó y comenzó un largo exilio. Rumanía se convertía en una república soviética. A día de hoy, Miguel I es el único de los jefes de Estado de la Segunda Guerra Mundial que sigue vivo.



 
FUENTES


BOOTH, Owen y WALTON, John: Historia ilustrada de la II Guerra Mundial. Madrid. Libsa, 2005

GALÁN, L.: "Miguel de Rumanía" en El País, 24/12/2011.



PROCEDENCIA DE LAS IMÁGENES

100 Lei, 1943. Fotografía de María López Álvarez.

Joachim von Ribbentrop und Ion Antonescu: Bundesarchiv, Bild 183-B23201 / CC-BY-SA


 

sábado, 23 de febrero de 2013

La Nueve de Leclerc (II): La liberación de París



Liberación de París, desfile de La Nueve por los Campos Elíseos, 25 de agosto de 1944


Leclerc tenía órdenes de llegar a París antes que los estadounidenses. Entre los días 12 y 19 de agosto tuvo lugar la batalla de Ecouché, donde la 2ª División Blindada se enfrentó a las 2ª y 9ª divisiones Panzer. Tras seis días de combate en los que la Nueve luchó en primera línea, los alemanes fueron derrotados.
 
Leclerc, desoyendo a sus superiores aliados, puso rumbo hacia París. El 24 de agosto estableció contacto con el enemigo en la periferia de la ciudad. Para evitar que las tropas estadounidenses se le adelantasen, envió a la Nueve con el objetivo de alcanzar el centro de París. Más de un centenar de españoles, en dieciséis vehículos blindados y apoyados por tres tanques Sherman, pusieron rumbo a la ciudad, llegando a la plaza del ayuntamiento. París había sido liberada.
 
Fueron los republicanos españoles quienes encabezaron el desfile de la liberación del 25 de agosto. A la cabeza iba Amado Granell. Los nombres de batallas de la guerra civil paseaban rotulados en sus vehículos: Madrid, Guadalajara, Ebro, Belchite,...incluso Don Quijote. Pero fue entonces cuando se produjo uno de los hechos más vergonzosos de la Historia actual de Francia: la negación del papel que los españoles habían tenido en la liberación de la capital francesa. Como se observa en el documental "La Nueve, los olvidados de la victoria", en el diario Libération, el blindado Guadalajara era llamado "Romilly", tratando de ocultar el origen español de los soldados que habían alcanzado el ayuntamiento.

Durante unos meses, la 2ª División estuvo bajo el mando del general De Lattre. Tras el regreso de Leclerc, la Nueve cruzó el Rin a fines de abril de 1945 e intervino en la toma del nido del águila de Hitler en Austria (Berschtesgaden). Aquellos republicanos que sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial vieron sus esperanzas frustradas, ya que las potencias aliadas no hicieron nada por acabar con la dictadura del general Franco.



FUENTES



MOLERO, I.: "Los españoles desfilan en París" en El Franquismo , año a año. Madrid, Biblioteca el Mundo, 2006, pp.86-89.

RÁMILA, J.: "Aquellos locos y valientes españoles de la Nueve" en Historia de Iberia Vieja. Madrid, nº55, 2009, pp.24-29.

Documental: MARQUARDT, A. La Nueve, los olvidados de la victoria.
 

jueves, 21 de febrero de 2013

La Nueve de Leclerc (I): Republicanos españoles en la IIGM

Integrantes de la 9ª Compañía de la 2ª División Blindada


Es bastante conocida la complicidad que mostró el régimen franquista con Alemania, sobre todo hasta 1943, año en que la situación del conflicto bélico mundial dio un vuelco importante en favor de los aliados. En el frente ruso combatió -junto a alemanes, italianos, húngaros, rumanos y soldados de otras nacionalidades- la división azul, también participó la escuadrilla azul y, más tarde, la legión azul. Menos conocido es, sin duda, el papel que jugaron numerosos españoles que, tras la derrota de la República, se vieron obligados a abandonar su país camino del exilio y, por diversas circunstancias, acabaron luchando contra Alemania junto con los aliados.
 
La mayoría de los exiliados españoles acabaron hacinados en campos de concentración en Francia y Argelia, en unas condiciones pésimas. Para muchos, el abandono de aquellos lugares, bien mediante la obtención de un trabajo, o bien ingresando en la Legión Extranjera Francesa, era un claro objetivo. Pero hubo otras vías por las cuales muchos españoles acabaron combatiendo contra Alemania. Para muchos, la ayuda que Alemania había dispensado a Franco era merecedora de una contundente venganza. Para otros, si bien este punto no es opuesto del anterior, la participación en la cruzada mundial contra el fascismo llevaría a que, una vez derrotado Hitler, Franco fuese el siguiente en caer.
 
Tras el armisticio francés y el establecimiento del régimen de Vichy, miles de españoles se integraron en la Legión Extranjera Francesa, como única alternativa para evitar trabajos forzados o su repatriación a España. Cientos de estos hombres seguirían el llamamiento a la Francia Libre que lanzó el general de Gaulle desde Londres.
 
Los republicanos españoles que se habían integrado en el ejército francés combatieron en el norte de África. Tras el inicio de los desembarcos estadounidenses -en el contexto de la Operación Torch, noviembre de 1942-, el ejército francés de África acabó uniéndose al bando aliado para alegría de los españoles. Finalizada la campaña de Túnez, en mayo de 1943, nació la 2ª División Blindada del general Leclerc. La 9ª Compañía, mandada por el  coronel Dronne, estaba formada por ciento cincuenta republicanos españoles. Pronto fue conocida como La Nueve. Tras recibir instrucción en Marruecos, los integrantes de la Nueve -junto al resto de  la división,- pasaron un periodo en Gran Bretaña, donde tuvieron ocasión, por fin, de hacer una vida más social y distendida. Tenían derecho a ello, ya que su próxima acción de guerra tendría lugar en Europa... Tras los exitosos desembarcos del Día D y posteriores, y asegurado el sector, la División de Leclerc desembarcó en la playa "Utah" el 31 de julio de 1944, integrada en el Tercer Ejército de George Patton.
 

FUENTES



MOLERO, I.: "Los españoles desfilan en París" en El Franquismo , año a año. Madrid, Biblioteca el Mundo, 2006, pp.86-89.

RÁMILA, J.: "Aquellos locos y valientes españoles de la Nueve" en Historia de Iberia Vieja. Madrid, nº55, 2009, pp.24-29.

Documental: MARQUARDT, A. La Nueve, los olvidados de la victoria.

martes, 19 de febrero de 2013

March of the eagles: estrategia de las guerras napoleónicas para PC


El mapa de Europa de comienzos del siglo XIX en el videojuego
March of the Eagles

Algunos puristas se sorprenderán al comprobar que hemos dedicado una entrada de nuestro blog a un videojuego. En Historia Desterrada, como blog joven que pretende romper con fronteras caducas en la disciplina, consideramos imprescindible tratar un tema como el que nos ocupa.

La percepción de los videojuegos como una fuente exclusiva de entretenimiento, incluso infantil, sigue muy arraigada en la sociedad. Pero, desde nuestro punto de vista, es preciso desterrar estos mitos. En lo que respecta a la Historia, hay claros ejemplos de videojuegos que constituyen recreaciones serias de ciertas épocas, muy bien documentadas y que, incluso, pueden tener un gran valor didáctico para facilitar la comprensión de determinados periodos.
 
En este sentido, existe una compañía que, a lo largo de los últimos años, se ha especializado en el desarrollo de juegos de estrategia histórica: Paradox Interactive. Populares por su seriedad y profundidad, los juegos de esta compañía han tratado periodos tan dispares como la Segunda Guerra Mundial (Hearts of Iron), la época victoriana (Victoria) o la Edad Moderna (Europa Universalis). Desde luego, la exhaustividad y cantidad de datos propias de estos juegos no los hacen accesibles para todos los públicos, pero cuentan con una legión de seguidores muy leales que buscan una gestión estratégica profunda y realista.
 
El pasado lunes 18, la compañía sueca lanzó al mercado un nuevo videojuego: March of the Eagles que, abarcando los años comprendidos entre 1805 y 1820, se centra en las guerras napoleónicas que asolaron Europa. Permite al usuario la selección de cualquiera de los países existentes en la época y brindándole, por tanto, la posibilidad de controlar a España para hacer frente a la invasión francesa.


El jugador puede elegir cualquier país de la época, otorgando la posibilidad
de recrear la Guerra de la Independencia española

Siguiendo la línea de anteriores juegos de la compañía, las opciones son infinitas: desde la investigación tecnológica hasta la gestión diplomática, pasando por la organización de los ejércitos de su país. De este modo, y a diferencia de otros juegos, no solo es importante la estrategia puramente militar, sino también la gestión económica. Como podemos observar en la primera imagen, el mapa de March of the Eagles se ha limitado al continente europeo, filosofía que ya aplicó la saga Total War en el juego Napoleón Total War.



FUENTES


Las imágenes pertenecen a Paradox Interactive:

Paradox Interactive
 

sábado, 16 de febrero de 2013

La Guerra de Invierno: Cuando Finlandia plantó cara a la Unión Soviética


Carl Gustaf Emil Mannerheim, 1942

El pacto Molotov-Ribbentrop no solo suponía un acuerdo de no agresión entre Alemania y la Unión Soviética, sino que implicaba el reparto de los pequeños y medianos Estados situados entre ambas potencias mediante la creación de dos áreas de influencia. En el área soviética quedaron integrados Lituania, Letonia, Estonia, la parte oriental de Polonia, el espacio fronterizo con Rumanía y Finlandia. Stalin pretendía la creación de una zona tapón frente a Alemania y lo cierto es que no encontró demasiadas dificultades, anexionando Letonia y Estonia. Sin embargo, Finlandia se resistió a convertirse en un satélite soviético y, tras unas negociaciones inútiles, Stalin ordenó la ocupación del territorio finlandés.

El 30 de noviembre de 1939, las tropas soviéticas comenzaron la invasión de Finlandia y Helsinki, su capital, fue bombardeada. Desde el punto de vista soviético, la conquista del Estado finlandés no debía entrañar ninguna complicación. Sin embargo, la subestimada Finlandia supo reaccionar con eficacia y opuso ingenio y táctica ante la abrumadora superioridad numérica del atacante, con una proporción de uno contra diez: 150.000 soldados fineses contra un millón de atacantes.

El artífice de la brava defensa finesa fue el mariscal Mannerheim, creador de la línea defensiva que llevó su nombre. Los finlandeses jugaron con su conocimiento del terreno y decidieron esperar al enemigo, cuyo avance por el territorio finlandés se volvió dificultoso. Como decimos, las tropas finlandesas, que contaban con un armamento obsoleto, tuvieron que hacer uso de su ingenio. De este modo, las emboscadas y ataques sorpresa contra los soldados soviéticos fueron la mejor baza finesa, junto a su invención del cóctel molotov para atacar a los carros de combate soviéticos. Estas acciones fueron posibles gracias a que los finlandeses contaban, a diferencia de sus enemigos, con uniformes para la guerra de invierno. En este contexto, cobró fama un francotirador conocido como "Belaya Smert", Muerte Blanca, llamado Simo Häyhä, quien consiguió eliminar a 700 enemigos. Mientras los finlandeses paraban los pies al Ejército Rojo, la mayoría de los países apoyaban abiertamente a Finlandia e incluso sus vecinos suecos enviaron dos batallones como refuerzo. En diciembre, cuatro divisiones rusas fueron aniquiladas.

Sin embargo, los finlandeses también estaban sufriendo numerosas bajas. En febrero de 1940, la Línea Mannerheim fue sobrepasada por el empuje soviético. La situación se volvió insostenible y el presidente finés, Ryti, se vio obligado a firmar la paz en el mes de marzo, cediendo a la URSS Carelia y Salla (un 10% del territorio finlandés).

La actitud de Finlandia ante el gigante soviético sorprendió al mundo. Sus tropas consiguieron detener el avance enemigo durante tres meses por medio del ingenio y la astucia. La sed de revancha llevó a que, en 1941, los finlandeses cayesen en brazos de Alemania y volviesen a las armas contra la URSS, esta vez en la llamada Guerra de Continuación. Pero esa es otra historia. Como resultado de la Guerra de Invierno quedaban unas 70.000 bajas finlandesas entre muertos y heridos, frente a 400.000 bajas soviéticas.


FUENTES

BOOTH, Owen y WALTON, John: Historia ilustrada de la II Guerra Mundial. Madrid. Libsa, 2005.

martes, 12 de febrero de 2013

Mustafá Kemal "Atatürk", el padre de los turcos

Mustafa Kemal Atatürk, 1931.
 
 
Mustafá Kemal (1881-1938) sigue siendo una institución en Turquía. Cualquiera que visite este país, a menos que permanezca ajeno al mundo que lo rodea, se dará cuenta de ello. Imposible no encontrarse con alguna de las múltiples representaciones de su figura en la vida pública turca, tal vez solo superadas en presencia por la bandera estatal. Kemal es un icono nacional, respetado y admirado por la mayoría de los turcos. Su sobrenombre, convertido en apellido, es Atatürk, término que significa "padre de los turcos".
 
Kemal fue un militar del Imperio Otomano y, como tal, participó en la Primera Guerra Mundial, dirigiendo con éxito la defensa de Gallipoli. También participó en la campaña del Cáucaso y en Siria y Palestina. Con la derrota de las potencias centrales, el Imperio Otomano  quedó reducido a Anatolia. Fue un año más tarde, en 1919, cuando comenzó a cobrar relieve la figura de Atatürk que, como comandante supremo, derrotó a los griegos en la Guerra de Independencia turca.

Podemos fijar aquí el nacimiento del estado turco. Kemal abolió el sultanato en 1922 y proclamó la República en 1923. Así se convirtió en Atatürk y, como presidente -autoritario- del nuevo estado,  inició una profunda reforma del país de arriba a abajo, introduciendo cambios en aspectos culturales muy arraigados y todo ello con el objetivo de modernizar el país bajo un modelo occidental, secularizador y europeizante. Este espíritu reformista entroncaba con el de los Jóvenes turcos, en cuya revuelta de 1908 había participado Kemal.

Las reformas de Atatürk introdujeron a Turquía en la modernidad. Se buscaba iniciar un proceso de industrialización y el establecimiento de un sistema económico de corte occidental. El pilar fundamental de estas reformas fue la separación Iglesia-Estado, introduciendo así el laicismo, prohibiendo el uso del velo a las mujeres y el fez a los hombres, así como la poligamia. Se otorgó la igualdad de derechos a la mujer -cuestión que no arraigó en su tiempo pero que sentó bases- y el voto femenino. Se introdujo el alfabeto latino en sustitución del árabe, se abolió la ley religiosa y se otorgó una Constitución a la República de Turquía, en 1924. Desde entonces, hasta el día de hoy, ha sido el ejército el garante de la separación Iglesia-Estado frente a los partidos religiosos.

 
 
FUENTES


BLACK, J.: Grandes líderes militares y sus campañas. Barcelona. Blume, 2008.

HATTSTEIN, M. y BERGHORN, D.: Historia del Mundo. Barcelona, Blume, 2008.

 
 
 

domingo, 10 de febrero de 2013

"El Gibraltar del Oriente": la caída de Singapur en la Segunda Guerra Mundial

Prisioneros británicos tras la ofensiva nipona.

En febrero de 1942 tuvo lugar una de las mayores hazañas militares de la Segunda Guerra Mundial y la que fue, a su vez, la mayor derrota de la Historia británica: la toma de la fortaleza de Singapur. Japón, incapaz de competir en producción industrial con Estados Unidos, pretendía establecer un anillo defensivo en el área oriental del Océano Pacífico. Este planteamiento implicaba la expansión por el sudeste asiático otorgando una relevancia especial a la península malaya, una de las principales áreas de producción de caucho del mundo. En el vértice de dicha península se encontraba el estratégico enclave de Singapur, que permitía el control de las rutas marítimas hacia el Océano Índico.

El 8 de diciembre de 1941, un día más tarde del ataque a Pearl Harbor, tropas japonesas desembarcaban en el sur de Siam. El rápido avance hacia el sur por Malasia de los japoneses llevó a que, a finales de enero, el general Arthur Percival ordenase la retirada a la fortaleza de Singapur, considerada inexpugnable. Mientras, 30.000 soldados japoneses, mandados por Tomoyuki Yamashita, continuaron su marcha a través de la selva y, tras haber recorrido 885 kilómetros en cincuenta y cinco días, llegaron a su objetivo. Frente a ellos se encontraba una guarnición defendida por 85.000 combatientes británicos que, convencidos de lo intransitable de la selva y de que cualquier ataque se produciría desde el mar, solo contaban con la artillería naval que apuntaba hacia la costa.

Yamashita, al frente de una tropa extenuada, con pocas municiones y en inferioridad numérica, supo explotar el factor sorpresa -contaba con informes de inteligencia militar y fotografías aéreas-, haciendo que Percival se creyese ante un enemigo superior en número, a lo que se sumó la cobertura de la artillería y los bombarderos en picado nipones. Yamashita lanzó un ataque de diversión por el este de Singapur, para enviar el ataque principal por el oeste, cruzando el estrecho de Johore, más dificultoso pero peor guarnecido. En menos de una hora, las barcazas japonesas habían cruzado el estrecho, obligando a los británicos a retroceder hacia la ciudad y causando un aluvión de deserciones entre las tropas de Percival -a lo que se sumó la captura de los depósitos de agua de la ciudad-. Finalmente, ante las menguadas reservas de municiones, agua y alimentos, Percival se rindió incondicionalmente el 15 de febrero. Más de 80.000 australianos, británicos e indios fueron hechos prisioneros. La pérdida de Singapur fue definida por Churchill como "el peor desastre y la mayor rendición de la Historia británica".


FUENTES


ARTOLA, R.: La Segunda Guerra Mundial. Madrid. Alianza Editorial, 2007.

JORDAN, D. y WIEST, A.: Atlas de la Segunda Guerra Mundial. Madrid. Libsa, 2005.

Documental Generales en guerra: Singapur. 2008, National Geographic.
 

Alhucemas: Cómo poner fin a una cadena de errores

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