lunes, 7 de octubre de 2013

Yom Kippur: cuarenta años de la cuarta guerra árabe-israelí


Bandera egipcia, 6 de octubre de 1973.
 
La Guerra de los Seis Días de 1967 había sido una humillación para los estados árabes de Egipto, Siria y Jordania. Haciendo uso de su superioridad en aviones y carros de combate, Israel salió triunfante y ocupó los territorios de la franja de Gaza y el Sinaí (egipcios), Cisjordania (jordana) y los Altos del Golán (sirios). Los estados derrotados se vieron desprovistos de cualquier posibilidad diplomática para romper el statu quo que Israel trató de mantener a toda costa sobre los territorios recién adquiridos.

El Egipto de Anwar Sadat -sucesor de Nasser- y la Siria de al-Asad no olvidaron su humillación y seis años más tarde trataron de modificar la situación por medio de las armas. El inicio de su ofensiva tuvo lugar a las 2 de la tarde del 6 de octubre de 1973, día sagrado de Yom Kipur para los israelíes. La fecha no había sido elegida al azar: tratándose de la festividad judía más importante, los reservistas del Ejército israelí se encontraban dispersos por las sinagogas y el país estaba completamente paralizado. Por tanto, el factor sorpresa resultó fundamental en el éxito que aquel día tuvieron las tropas de la coalición. Comenzaba así la Guerra de Yom Kipur o, para los árabes, Guerra de Octubre. Tal y como señala Frédéric Encel [1], en el lapso de seis años comprendidos entre 1967 y 1973 se produjo un factor fundamental que modificó la situación: la Unión Soviética instruyó al Ejército de Egipto y lo dotó de armamento, en especial de misiles aire-tierra que acabaron con la supremacía aérea israelí; y misiles anticarro SAGGER, que pusieron en jaque a los blindados enemigos. A ello debe sumarse el sentimiento de invulnerabilidad existente entre los israelíes, que explica en cierto modo la incapacidad del Gobierno de Golda Meir a la hora de calcular la envergadura del ataque enemigo cuando, en la mañana de aquel día 6, los informes de inteligencia advirtieron de la inminencia del mismo.
 
Evacuación de bajas israelíes durante la Guerra de Yom Kippur.
Fuente: Israel Defense Forces.

Tampoco supo anticiparse Moshé Dayán, el jefe del Estado Mayor del Ejército de Israel y ministro de Defensa, de modo que la línea de Bar Lev -fortificaciones establecidas por Israel desde 1967 en la orilla este del Canal de Suez- tuvo que soportar los ataques enemigos durante dos días, sufriendo numerosas bajas y perdiendo tanques y aviones en gran número hasta que se logró movilizar a los reservistas. La situación alcanzó tal nivel crítico que el propio Dayán, temeroso de la desaparición de Israel como estado, llegó a proponer en la reunión del Gobierno del día 7 el empleo de la bomba atómica. Todo ello llevó al apoyo de los países occidentales a Israel, especialmente los Estados Unidos, que establecieron un puente aéreo para abastecer a su aliado de armas y municiones. La respuesta de la Liga Árabe llegó el 17 de octubre: los países de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) decidieron establecer un embargo y cesar su exportación de petróleo a varios países occidentales, dando lugar a la primera crisis del petróleo.
 
Artillería egipcia durante la Guerra de Yom Kippur.

Con el apoyo recibido, Israel pasó a la ofensiva, recuperando el Golán y adentrándose en territorio sirio. Mientras, en el frente del Sinaí, el general Ariel Sharon consiguió cruzar el Canal de Suez y cercar al III Ejército de Egipto. La presión internacional y, sobre todo, los Estados Unidos, obligaron a ambas partes a acordar un alto el fuego el 24 de octubre, estableciendo negociaciones en el Sinaí.

Encuentro de generales egipcio e israelí durante un alto el fuego.
Fuente: Israel Defense Forces.

En cuanto a Siria, se vio obligada a declarar un alto el fuego debido a la proximidad de las tropas israelíes con respecto a Damasco -unos veinte kilómetros-, aceptando las fronteras anteriores a la guerra. Por su parte, a instancia de Henry Kissinger, secretario de Estado norteamericano, Egipto e Israel llegaron a un acuerdo para que éste último abandonase el Sinaí, al tiempo que una fuerza internacional pasó a controlar la frontera. Todo ello culminó en los Acuerdos de Camp David de 1979, primer tratado de paz de Israel con un país árabe, lo que supuso la expulsión de Egipto de la Liga Árabe [2].

La cuestión en torno a quién fue el vencedor no es clara. En el campo de batalla, las tropas israelíes lograron imponerse a sus enemigos, pero la de Yom Kippur fue una guerra que causó honda sensación de derrota en la sociedad israelí, no solo por caerse el mito de la invencibilidad de sus tropas, sino también por el elevadísimo número de bajas. Por su parte, los egipcios continúan considerándose vencedores, sobre todo porque la guerra sirvió para desbloquear la cuestión del Sinaí. En cualquier caso, el conflicto supuso la muerte de 13.500 soldados: 7.500 egipcios, 3.500 sirios y 2.500 israelíes.

 
[1] ENCEL, F.: El arte de la guerra. Estrategas y batallas. Madrid. Alianza Editorial, 2005, págs. 276-277.
[2] VV.AA.: Atlas de Historia del Mundo. Barcelona. Parragon Books, 2006, pág. 291.

 
FUENTES
 
 
ENCEL, F.: El arte de la guerra. Estrategas y batallas. Madrid. Alianza Editorial, 2005.
 
VV.AA.: Atlas de Historia del Mundo. Barcelona. Parragon Books, 2006.

"Yom Kippur, la última gran guerra entre Israel y sus vecinos árabes", ABC, 7 de octubre de 2013.

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