domingo, 10 de febrero de 2013

"El Gibraltar del Oriente": la caída de Singapur



En febrero de 1942 tuvo lugar una de las mayores hazañas militares de la Segunda Guerra Mundial y la que fue, a su vez, la mayor derrota de la Historia británica: la toma de la fortaleza de Singapur. Japón, incapaz de competir en producción industrial con Estados Unidos, pretendía establecer un anillo defensivo en el área oriental del Océano Pacífico. Este planteamiento implicaba la expansión por el sudeste asiático otorgando una relevancia especial a la península malaya, una de las principales áreas de producción de caucho del mundo. En el vértice de dicha península se encontraba el estratégico enclave de Singapur, que permitía el control de las rutas marítimas hacia el Océano Índico.

El 8 de diciembre de 1941, un día más tarde del ataque a Pearl Harbor, tropas japonesas desembarcaban en el sur de Siam. El rápido avance hacia el sur por Malasia de los japoneses llevó a que, a finales de enero, el general Arthur Percival ordenase la retirada a la fortaleza de Singapur, considerada inexpugnable. Mientras, 30.000 soldados japoneses, mandados por Tomoyuki Yamashita, continuaron su marcha a través de la selva y, tras haber recorrido 885 kilómetros en cincuenta y cinco días, llegaron a su objetivo. Frente a ellos se encontraba una guarnición defendida por 85.000 combatientes británicos que, convencidos de lo intransitable de la selva y de que cualquier ataque se produciría desde el mar, solo contaban con la artillería naval que apuntaba hacia la costa.

Yamashita, al frente de una tropa extenuada, con pocas municiones y en inferioridad numérica, supo explotar el factor sorpresa -contaba con informes de inteligencia militar y fotografías aéreas-, haciendo que Percival se creyese ante un enemigo superior en número, a lo que se sumó la cobertura de la artillería y los bombarderos en picado nipones. Yamashita lanzó un ataque de diversión por el este de Singapur, para enviar el ataque principal por el oeste, cruzando el estrecho de Johore, más dificultoso pero peor guarnecido. En menos de una hora, las barcazas japonesas habían cruzado el estrecho, obligando a los británicos a retroceder hacia la ciudad y causando un aluvión de deserciones entre las tropas de Percival -a lo que se sumó la captura de los depósitos de agua de la ciudad-. Finalmente, ante las menguadas reservas de municiones, agua y alimentos, Percival se rindió incondicionalmente el 15 de febrero. Más de 80.000 australianos, británicos e indios fueron hechos prisioneros. La pérdida de Singapur fue definida por Churchill como "el peor desastre y la mayor rendición de la Historia británica".


FUENTES


ARTOLA, R.: La Segunda Guerra Mundial. Madrid. Alianza Editorial, 2007.

JORDAN, D. y WIEST, A.: Atlas de la Segunda Guerra Mundial. Madrid. Libsa, 2005.

Documental Generales en guerra: Singapur. 2008, National Geographic.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario