martes, 12 de febrero de 2013

Atatürk, el padre de los turcos

Mustafa Kemal Atatürk, 1931.
 
Mustafá Kemal (1881-1938) sigue siendo una institución en Turquía. Cualquiera que visite este país, a menos que permanezca ajeno al mundo que lo rodea, se dará cuenta de ello. Imposible no encontrarse con alguna de las múltiples representaciones de su figura en la vida pública turca, tal vez solo superadas en presencia por la bandera estatal. Kemal es un icono nacional, respetado y admirado por la mayoría de los turcos. Su sobrenombre, convertido en apellido, es Atatürk, término que significa "padre de los turcos".
 
Kemal fue un militar del Imperio Otomano y, como tal, participó en la Primera Guerra Mundial, dirigiendo con éxito la defensa de Gallipoli. También participó en la campaña del Cáucaso y en Siria y Palestina. Con la derrota de las potencias centrales, el Imperio Otomano  quedó reducido a Anatolia. Fue un año más tarde, en 1919, cuando comenzó a cobrar relieve la figura de Atatürk que, como comandante supremo, derrotó a los griegos en la Guerra de Independencia turca.

Podemos fijar aquí el nacimiento del estado turco. Kemal abolió el sultanato en 1922 y proclamó la República en 1923. Así se convirtió en Atatürk y, como presidente -autoritario- del nuevo estado,  inició una profunda reforma del país de arriba a abajo, introduciendo cambios en aspectos culturales muy arraigados y todo ello con el objetivo de modernizar el país bajo un modelo occidental, secularizador y europeizante. Este espíritu reformista entroncaba con el de los Jóvenes turcos, en cuya revuelta de 1908 había participado Kemal.

Las reformas de Atatürk introdujeron a Turquía en la modernidad. Se buscaba iniciar un proceso de industrialización y el establecimiento de un sistema económico de corte occidental. El pilar fundamental de estas reformas fue la separación Iglesia-Estado, introduciendo así el laicismo, prohibiendo el uso del velo a las mujeres y el fez a los hombres, así como la poligamia. Se otorgó la igualdad de derechos a la mujer -cuestión que no arraigó en su tiempo pero que sentó bases- y el voto femenino. Se introdujo el alfabeto latino en sustitución del árabe, se abolió la ley religiosa y se otorgó una Constitución a la República de Turquía, en 1924. Desde entonces, hasta el día de hoy, ha sido el ejército el garante de la separación Iglesia-Estado frente a los partidos religiosos.

 
 
FUENTES


BLACK, J.: Grandes líderes militares y sus campañas. Barcelona. Blume, 2008.

HATTSTEIN, M. y BERGHORN, D.: Historia del Mundo. Barcelona, Blume, 2008.
 
 
 

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