sábado, 12 de octubre de 2013

Origen de la fiesta del 12 de octubre: del Día de la Raza al Día de la Hispanidad


Plaza de Mayo, Buenos Aires. Festejos del Día de la Raza con una imagen de
Cristóbal Colón. 1929. Fuente: Archivo General de la Nación, Argentina.

No hace falta señalar que la fiesta nacional de España se celebra el 12 de octubre a causa del descubrimiento de América allá por 1492. Sin embargo, existe bastante desconocimiento con respecto a una festividad que nació hace ahora un siglo, impulsada desde España y buena parte de las repúblicas americanas de ascendencia hispana con el objetivo de estrechar lazos apoyándose en el patrimonio cultural común.

El padre de la festividad fue Faustino Rodríguez-San Pedro, presidente de la asociación Unión Ibero-Americana, en 1913 (inspirándose, a su vez, en la idea del Día de Colón del periodista ovetense José María González García)[1]. Por su simbolismo, se consideró que el día 12 de octubre sería el idóneo para una festividad que uniese a los pueblos hispanos. De este modo, se comenzó a celebrar esta festividad bajo varias denominaciones: en 1914, la Unión Ibero-Americana la celebró como Fiesta de la Raza Española; en 1915, la Casa Argentina de Málaga como Día de la Raza; y en 1917, el ayuntamiento de Madrid la celebró como Fiesta de la Raza. Así, en 1917, el presidente argentino Hipólito Irigoyen instauró el Día de la Raza como fiesta nacional y, en junio de 1918, Alfonso XIII hizo lo propio. Otros estados americanos aceptaron la celebración.

Existía una serie de cuestiones políticas proclives a facilitar este acercamiento entre España e Hispanoamérica. Por parte americana, se concibió el Día de la Raza  como un símbolo frente a la cada vez mayor influencia de los Estados Unidos y el Corolario Roosevelt, basado en la Doctrina Monroe que, si bien defendía la no injerencia de estados no americanos en el continente, también reservaba para los Estados Unidos el derecho a intervenir contra el resto de estados americanos.

En cuanto a España, se combinaba un sentir popular con un anhelo regeneracionista. Por un lado, se pretendía crear un bloque frente a la hegemonía de las potencias del momento, sobre todo Francia y Gran Bretaña. Por otro lado, a partir del desastre de 1898 nació un espíritu regeneracionista en el cual se integró un paralelo hispanoamericanismo, no solo influenciado por los aspectos culturales comunes, sino también por el fenómeno migratorio que se estaba dando hacia las américas. En resumen, las autoridades españolas trataron de impulsar las relaciones con Hispanoamérica desde un punto de vista cultural, y es en ese contexto donde debemos integrar la instauración del Día de la Raza, que vino a coincidir con la creación de la primera embajada española en el continente americano, la de Buenos Aires (1917). Esta política fue seguida e intensificada, con notable éxito, durante la dictadura de Primo de Rivera y parcialmente abandonada durante la II República, donde las energías se orientaron hacia una mayor integración en Europa.
 
En España, la festividad del 12 de octubre se mantuvo como Día de la Raza hasta 1958, siendo denominada desde entonces como Día de la Hispanidad. En América se han producido otros cambios que han dado lugar a variadas denominaciones:
 
Argentina: Día de la Diversidad Cultural Americana.
Chile: Día del Descubrimiento de Dos Mundos.
Uruguay: Día de las Américas.
Costa Rica: Día de las Culturas.
México: Día de la Raza Iberoamericana.
Venezuela: Día de la Resistencia Indígena.
Estados Unidos: Columbus Day.
 
FUENTES


DE LA TORRE, Hipólito: "La regeneración internacional fallida (1914-1931)" en PEREIRA, Juan Carlos (Coord.): La política exterior de España. De 1800 hasta hoy. Barcelona. Ariel, 2010, págs. 571-585.

Biblioteca Municipal de Guayaquil
 

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