martes, 12 de marzo de 2013

Manuel Pedregal y Cañedo: un moscón en la vanguardia republicana española


Manuel Pedregal. 1890.

Manuel Pedregal nació en Grado, el 12 de abril de 1832. Tras estudiar Derecho en la Universidad de Oviedo, estableció un bufete de abogados en la capital asturiana. Durante el Bienio Progresista (1854-1856) mantuvo posiciones democráticas que le llevaron a participar en el comité provincial del Partido Democrático. Aficionado a la política y la Historia, fue admitido en la Real Academia de la Historia en 1866. De firme ideología republicana, tomó parte en la Revolución de 1868, conocida como La Gloriosa.
 
Ocupó varios cargos políticos: concejal del Ayuntamiento de Oviedo y, desde febrero de 1873, gobernador de La Coruña, habiendo sido ya establecida la I República. También fue diputado por Gijón en las Cortes Constituyentes de 1873 que proclamaron la República. Fue vicepresidente de las Cortes y, poco después, nombrado ministro de Hacienda por Castelar, cargo que ocupó desde septiembre de 1873 hasta enero de 1874. Cabe señalar que ya había rechazado una cartera ministerial ante los ofrecimientos de Pi y Margall. En un contexto de fuertes dificultades económicas, logró equilibrar las cuentas del Estado y reorganizar la situación del Tesoro Público.
 
Tras la caída de la República, Pedregal volvió a ejercer como abogado, si bien ocupó algunos cargos dignos de señalar: decano del Colegio de Abogados de Oviedo; presidente del Ateneo de Madrid; y cofundador, con Giner de los Ríos, de la Institución Libre de Enseñanza, siendo rector de estudios y presidente de la junta de gobierno. En 1881 volvió a la política, siendo elegido en las elecciones a Cortes por Oviedo en 1886, 1891 y 1893. Fue el principal líder del republicanismo en Asturias. Murió en Madrid, el 26 de julio de 1896. Un año más tarde, se erigía en Grado una estatua que, vergonzosamente, fue retirada tras la entrada del bando nacional en la villa, en 1936. Actualmente, en el parque de San Antonio de Grado está presente un busto en su honor.

Busto de Manuel Pedregal, Grado (Grau)

 
Por cierto, este hombre de Estado, moscón -gentilicio de Grado- de nacimiento, rechazó la paga que le correspondía como ex-ministro, cuestión más elogiable aún si nos remitiésemos a algún caso más que llamativo de la escena política actual.
 
 
 
FUENTES
 
 
CABAL, A.J.: Arte en los concejos de Candamo, Grado y Las Regueras. Oviedo. Cajastur, 2003.
 

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