lunes, 4 de febrero de 2013

El hombre que nunca existió: "Operación Carne Picada"


Cuerpo de Glyndwr Michael, "William Martin"

Mussolini, obsesionado con recuperar para Italia la grandeza de los tiempos de Roma, soñaba con crear un nuevo imperio en torno al Mar Mediterráneo. Pero desde la entrada de Italia en la guerra junto a Alemania, aquel 10 de junio de 1940, se demostró que el ejército italiano estaba lejos de brillar en el campo de batalla. Ante la superioridad británica en el frente del norte de África, Alemania envió a Erwin Rommel y el Afrika Corps para mantener abierto este segundo escenario antes de que se produjese una capitulación italiana. El dominio de la estrategia de Rommel, así como su valentía, le permitió cosechar victorias sorprendentes, empañadas por las carencias de recursos. Ni el genuino Zorro del desierto podía combatir sin refuerzos ni combustible. Así se llegó a la derrota en El Alamein y el inexorable retroceso de las fuerzas del eje en el continente africano.

A fines de 1942, el norte de África estaba en manos de los aliados. Los preparativos para el salto al continente europeo a través de Sicilia y, posteriormente, de la península Itálica, estaban en camino. Se emprendieron así diversas maniobras para evitar que los alemanes convirtiesen Sicilia en una fortaleza. Entre las tretas empleadas por el servicio secreto británico destaca por su brillante sencillez la Operación Mincemeat (Carne picada). Esta es la historia de El hombre que nunca existió.

El plan consistía en convencer a los alemanes de que la invasión de Europa tendría lugar a través de Grecia y no de Sicilia. De este modo, se decidió hacer llegar a los alemanes unos documentos falsos con los planes de desembarco en Grecia. La cuestión era la siguiente: ¿cómo llegarían esos documentos a manos alemanas.

Los servicios secretos de la Royal Navy se adueñaron del cuerpo de un vagabundo, Glyndwr Michael, fallecido a causa de una pulmonía (también se dice que tras haber tomado veneno para ratas). Tras pasar tres meses congelado en la morgue, se le creó una identidad falsa, como el mayor William Martin del cuerpo de los Royal Marines, encargado de hacer llegar una carta secreta al general Alexander. Se le vistió con el uniforme de oficial británico y en sus bolsillos se introdujeron documentos personales, dinero y la carta secreta donde se incluían los falsos planes.

Abril de 1943. El servicio secreto británico otorgó al Gobierno español un papel protagonista en la triquiñuela. Sabedores de su complicidad con Alemania, el submarino Seraph depositó el cuerpo del oficial Martin cerca del puerto de Huelva, con el fin de que las autoridades españolas lo descubriesen e informasen a la Abwehr. El cuerpo llegó a la costa española el 30 de abril y, en efecto, se permitió que el agente alemán Adolf Clauss realizase una copia de la carta antes de entregar el cuerpo a los británicos. Un mes después, 90.000 soldados alemanes con base en el Mediterráneo, mas una división panzer, partían hacia Grecia. Mientras se preparaban para una invasión en el mar Egeo, el 10 de junio las tropas británicas y estadounidenses comenzaban sus desembarcos en Sicilia.


FUENTES

BBC

El Mundo

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